¿Por qué no somos capaces de hacer valer nuestra historia?

Es increíble la cantidad de estudios jurídicos que se abren, demasiados abogados en una cultura democrática argentina que le falta bastante para ser robusta. La libertad ciudadana se halla amedrentada por los poderes estatales; la judicializacion de la palabra es algo común; se criminaliza con facilidad el pensar distinto, expresado de modo libre e independiente; los espacios de participación politizados se rigen autoritariamente.

La salida, de tantos lugares públicos asfixiantes, pasillos, disposiciones, puertas, oficinas y funcionarios, es la de ser hablados por otros; para eso están los abogados, porque si existe el derecho a ejercer el derecho por si mismos en cuanto ciudadanos ante la ley, realmente no tiene cabida en las sedes judiciales, esos hombres y mujeres libres no pueden ser sujetos de enunciación alguna.

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