No es así como se llega a serlo, diría como el Chapulín Colorado: se llega a ser libre «sin querer queriendo».
Se requiere de valentía y espíritu de sacrificio, expresar un pensar y vivir de modo diferente al pensamiento único, dominante, que es la regla de la mayoría servil; descolgado de su tiempo y sus prejuicios.
Estamos ante nómadas del pensamiento, que le dan vueltas a las cosas; no se trata de tener verdades o convicciones fuertes. Todo esto es un drama, el drama de ser libres. ¿Cómo encajar con los demás? ¿Quienes pueden aceptarte si decís lo que pensas?

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