La verdad incómoda de no poder vivir sin espectadores, maneras de ser propias de un ser que transita el tiempo desde la tecnología (aclaremos que vamos muy lentos en esas distancias cósmicos). El fruto del árbol necesita de las redes sociales, si cae y nadie lo vio, nunca existió, hasta el árbol desaparece; pierde valor el silencio creativo del suelo donde crece lo nuevo en tremenda soledad.

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