Para tanto odio, agravios, descalificaciones, maltrato a los demás y públicamente.
Es preocupante, estos trastornados ocupan cargos públicos, figuran en listas proselitistas, son referentes, coordinadores en partidos políticos, al frente de grupos en redes sociales; acumulando poder, administrando, instigando violencia, cancelando a otros.
El fracaso de la democracia argentina, el desencanto de la libertad malentendida.

Deja una respuesta