El universo, inmenso, vacío; ahí estamos nosotros sin finalidad alguna, buscandole sentido a todo. Nada, dios no existe, pero podemos creer de todas formas, mientras no le causemos daño a los demás o a nosotros mismos por motivo de nuestra fe; todo bien, a rezar.
Un lector real, de verdad, termina ateo, no tiene escapatoria.

Deja una respuesta