Espuma de justicia

La pandemia en Argentina, que los argentinos no queremos recordar, especialmente porque quedó bien claro que nos encanta la gorra, las botas, el garrote, nos llevamos bien con la represión de diferentes maneras, a pesar de los relatos.

El estimulante argentino (en este punto deberíamos dar la batalla cultural, si es que hablamos en serio) es culpar y castigar. Si vemos el mundo superpoblado de uniformados, empleados y funcionarios publicos; se explica por sí sólo. De ahí que la seguridad pública nos salga demasiado cara y nunca se logre optimamente; «se las hacemos pagar» desde todos los ámbitos de nuestra existencia ciudadana, a los de siempre, disfrutamos hacerlo con los más vulnerables y el peligro pasa por otro lado.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *