Autor: José Antonio Muhando

  • Tragedias anunciadas

    La ley de salud mental argentina, de la que no soy un letrado calificado ni un profesional de la salud para dar un dictamen objetivo, donde obviamente la intención del legislador al crearla es tender a eliminar los lugares de encierro, confinamiento, guarda……; para con aquellas personas que por razones de índole mental se hacía necesario aparentemente resguardar su vida y la de terceros.

    Por supuesto, esta ley así, sacada del pensamiento foucaultiano, en su análisis filosófico histórico, fundamentalmente revisionista de ese pasado carcelatorio, de tortura, donde se experimentaba con los locos, se los mataba en vida internándolos apartados de la sociedad………..; tiene su sesgo ideológico. En cierta manera desacreditan una ciencia como la psiquiatría que avanzo con el tiempo, acompañada de las neurociencias, entre otras.

    Concretamente, necesitamos ante una emergencia, paliar la situación de modo efectivo, ofreciendo una salida, darnos tiempo en ver como seguir, aprovechar un tratamiento para que mejore, supere la persona determinado episodio mental que padece o sea apartada del grupo familiar para bien de todos.

    Si, además legalmente, nos vamos al extremo de la tolerancia y damos por sentado que la decisión y el consentimiento, de alguien que no está en condiciones mentales de decidir o consentir lucidamente, debe ser respetado; para cuya consideración vale lo mismo la palabra de la enfermera, el médico, psiquiatra, el asistente social, la fiscal, policías, abogados y terapeutas…. Chau, estamos al horno.

    Porque después vienen las tragedias, familias que, desde la vereda contraria al sentido común, disimulan la condición mental inestable (riesgosa, peligrosa de a ratos…) de uno de sus integrantes; negacionistas de la realidad por amor a un ser querido, fingen vivir una vida tranqui hasta que estalla todo por los aires; hay veces queda en casa, otras, vecinos, allegados o cualquiera sufre las consecuencias de un desequilibrado mental. Lo contrario también, se ignora el pedido de auxilio de los familiares del enfermo, se minimiza el criterio de los mismos que exigen una internación y después resulta demasiado tarde.

    Basta andar en las calles, cada vez más gente sin todos los jugadores en la cabeza anda por ahí suelta a la buena de dios; lo expreso de esta manera llana y directa, siempre con el respeto por el padecimiento que experimentan, las vidas dañadas que significan; solo busco pensar este fenómeno creciente de estos tiempos, no todas las patologías son similares y requieren los mismos abordajes (no estoy proponiendo encierro a todo el que camina por ahí, habla solo; tirado y en situación de calle); pero eso no lo sabe el resto de las personas e incluso ante un episodio que involucre a un enfermo de esas características, la policía hace lo que puede, no tiene el conocimiento adecuado.

    Por otro lado, la creciente medicación de muchos hace que uno tome pastillas por las dudas; algo locos estamos todos, basta tener un celular y hablar solo a los gritos en la calle; quizás se está yendo de control la singularidad de los individuos, ya no somos el colectivo uniformado de otros tiempos, por lo tanto, hay que volverlos a la vereda de cierta «normalidad». ¿Esto a quienes beneficia? No lo sé.

  • Un camino de libertad

    Perseverar en el ser, es una idea central en el pensamiento spinoziano, que no voy a desarrollar en este texto, basta con googlear o mucho mejor leer de primera fuente algún libro del autor, para comprender este ser aquí y ahora de lo que vivimos en una sola unidad en la Naturaleza, como tantas manifestaciones de la misma junto a otras.

    Sí quiero centrarme en el hecho que esta idea de conexión con el todo del que formamos parte tiene un pasado estoico (y si rastreamos la cultura milenaria japonesa, lo hallaremos también), donde la libertad parece no ser tal, hay algo así como un determinismo que no acepto fácilmente; prefiero en esto seguir a Sartre para quien «ser libres es la condena de ser libres y los otros son el infierno», estamos arrojados a serlo querramos o no y hay que asumirlo.

    Pero no podemos quedarnos en ese pesimismo que lleva consigo angustia, la realidad es que, si te alejas de quienes disminuyen las potencias de tu ser, estas en buen camino; allí donde logras amistad, vínculos sanos, la alegría de vivir se hace patente, es por ahí, aquello que vale la pena. No es demasiada ciencia.

    Obvio, esa actitud hay que trabajarla en uno mismo, sin divisiones inexistentes entre cuerpo, alma, mente, espíritu y sasasa; el conocimiento es crucial (en algún punto reconocemos lo que nos hace mal, Spinoza es claro: no deseamos algo por ser bueno, sino porque lo deseamos lo consideramos bueno; de ahí que hace a nuestra vida plena, alejarnos de las pasiones tristes.), saber vivir es lo fundamental.

    Lo básico es reducir al máximo las instancias de autoridad sobre nuestra existencia, ahí está el meollo de la cuestión, ir desechando creencias, opiniones, prejuicios, mandatos, doctrinas, modas, afecciones, idiosincrasias, dependencias, servidumbres, pasiones. Es el camino del libertario.

  • Violencia política

    Preocupa el presente de violencia en Argentina, se amplifican voces en las redes sociales, algunas de ellas traen mucho odio e intolerancia hacia determinados colectivos o protagonistas de interés; están fomentando un enfrentamiento entre los argentinos (que viene de larga data), ya que el partidismo es un nicho de kioscos y negocios para un puñado de vendedores de ilusiones, donde algunos emprendimientos prosperan y otros quedan en el camino.

    La carrera política en cuanto puja por el poder y el dinero, en nuestro país reditúa cada vez más, este fenómeno se viene dando desde hace décadas; lo que se robó en el gobierno de Menem es incomparablemente menor de lo que saquearon durante el kirchnerismo y la historia sigue (solo que la vemos cuando termina) ……..; hay un crecer exponencial. La violencia acompaña este crecimiento, hacia dentro de las estructuras partidarias se echa mano de la misma para eliminar las molestias de la gente decente, los que vienen a poner su aporte con ganas y trabajo pensando en el bien común; hacia afuera, la competencia amerita cualquier medio para concretar el fin propuesto y no quedar fuera de fuego. Toda mano de obra es bienvenida mientras se pueda manipular, cortando la torta nunca.

    Aquí venimos hablando de empresas en movimiento de índole privada (semipública), tienen dueños, inversores, colaboradores, clientes, afiliados, ganancias y las pérdidas son de los ciudadanos. Negocio redondo.

    Generan vínculos, dependencias, redes, amiguismo, la casta es eso; se atornillan a bancas; producen una banda de enquistados en las reparticiones públicas, usando al Estado en diferentes líneas de gestión; ocupan cargos; asumen magistraturas; alquilan periodistas, tienden puentes con empresarios prebendarios; gobiernan. La idea es permanecer, obtener impunidad y continuar. Construir poder.

    Los más inescrupulosos y temerarios, podemos presumir que tejen vínculos con narcos, organizaciones criminales, financieras de dudosa procedencia. Todo suma.

  • Quinismo libertario

    Quienes de algún modo buscan conformar oposición al actual gobierno nacional argentino, tienen una seria dificultad en su modo de ser, son cínicos y este cinismo es generalizado, viene operando hace décadas en la consciencia colectiva bajo banderas de lo popular; que ha sido el Estado jugando a ser colectivo movilizado en las calles, esto se cortó al cortarse los fondos que financiaban estas puestas en escena que lucraban con la necesidad y la marginación de mucha gente.

    Los libertarios entramos en acción a través de un cinismo diferente (quinismo), individual, propio de quienes ponen el cuerpo en primera persona ante el poder de turno y su burocracia estatal. De ahí que no se alcance a dimensionar este movimiento que tiene sus actores dispersos, cada uno en una trinchera diferente, pero apuntando a lo mismo, desenmascarar la desfachatez del poder allí donde este busca imponerse con autoritarismo y desde un pensamiento único.

    Son modos de lucha opuestos, unos operan de arriba hacia abajo, aunque se disfracen en el llano de utópicos revolucionarios que no transforman la realidad; sino todo lo contrario, son funcionales a los intereses de la corrupción sistémica. Nosotros en cambio, logramos llegar con lo que dijimos que íbamos a hacer y lo estamos haciendo.

    La mentira organizada se resquebraja, ante la verdad de quién asume el riesgo de llevarla a cabo.

  • Jesucristo y el Estado

    A los pies de nada ni nadie.

    Buena parte del pueblo argentino se hace cargo de su sufrimiento, hay sacrificios por hacer si queremos salir adelante mejores y más fuertes.

    Después, resulta obvio, están quienes, así como esconden la mugre bajo la alfombra, pretenden ilusamente seguir vendiendo espejitos de colores, no hacerse cargo del aguante de lo que indefectiblemente hay que bancarse…; en este sentido las opciones confluyen en Jesús crucificado y el Estado somos todos.

    Estamos en Argentina, la Iglesia con una mano te repite la frase bíblica «al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios; mientras con la otra, recibe subsidios estatales, es una con el poder en cuanto estructura bien consolidada en el Sistema.

    Entonces, la respuesta más asimilada por el rebaño del Señor de los cielos es que sufrimos y la manera de evadirnos de ese sufrimiento, es cargárselo todo a Jesús, el hijo de Dios que vino a la tierra a sufrir por los seres humanos y cargar en la cruz con el sufrimiento de la humanidad. Como esto último no resulta así en términos reales, tenemos al Estado que nos mete la mano en el bolsillo a los ciudadanos, usa el trabajo, los padecimientos y el esfuerzo colectivo, para sostenerse como una instancia de totalidad benefactora, que trae consuelo a quienes sufren.

    Por eso, nuestro pueblo, la gente, no necesitan caminos de santidad que los lleven a la cruz o a los brazos de la administración estatal como «buenos» ciudadanos que somos; la vida que sabemos llevar adelante con todo lo que ella trae consigo, es de por si noble, santa y vale la pena ser vivida como elegimos hacerlo.

    Ni estado ni dios; Vos, Yo, Nosotros.

  • Política matrix argentina

    Asistimos al espectáculo de una democracia argentina, con niveles de participación ciudadana cada vez más bajos, fundamentalmente a la hora de ir a las urnas y emitir un voto. Vemos lo de siempre, políticos festejando y aplaudiéndose entre ellos; un mundo paralelo, desconectado de la realidad.

    Obviamente, poco importa si son la mayoría de las provincias del llamado «interior del país»; en un Estado unitario-centralista, se sabe que Dios atiende en Buenos Aires y en el centro del país están los votos que lo definen todo.

    ¿Adónde concentrarías las Fuerzas de Seguridad y Policiales, para calmar al electorado ávido de «seguridades», inmerso en recurrentes elecciones? Táctica política infalible. Por cuanto, en la actualidad no importa cuantos cadáveres tenemos a diario, sino a quienes se los cargamos; biopolítica.

    Desde hace bastantes años, ir a votar es convalidar que sigan muriendo los que tengan que morir, lo sabemos, de esto se trata ser cínico: no es algo individual, propio de un sujeto libre, valiente y autónomo, capaz de pensar y actuar por sí mismo; sino del sujeto sujetado colectivo, alienado en un esquema estatal que protege realmente los intereses y la vida de algunos. Es decir, no quiero describirme junto a muchos, como los eternos domésticos sometidos y perdedores, que no alcanzamos nunca a conocer donde estamos parados…………; corta la bocha: que se mueran los que tengan que morirse, los que puedan caminar que lo hagan, vos caíste, levantate y si no aguanta que te pisen. El bienestar, las comodidades, el progreso, la calidad material de vida, no es para todos, somos demasiados y los recursos no son infinitos, hay que seguir adelante con los que «supuestamente» entienden esto y ya tienen su asiento en primera; de vos, da lo mismo que votes o no, no existís.

  • Dios de Israel

    Así como no estuvo para las víctimas del holocausto, brilla por su ausencia en Palestina, donde el cementerio a cielo abierto de Gaza es el horror que se repite ante un mundo impotente, el derecho internacional dibujado; las Naciones Unidas un organismo sin sentido.

    Ver cristianos aplaudir el accionar del ejército de Israel, a esta altura de los acontecimientos, es un signo de estos tiempos de nihilismo donde los valores de humanidad se han agotado; ya no hay referencias de ninguna índole que puedan contener la barbarie de las guerras, el terrorismo.

    Es tal la impunidad y temeridad con que el poder de las armas impone su terror, que asistimos a un punto sin retorno; la existencia tal como la conocemos en la tierra, peligra; esta maquinaria de matar esta desfasada del control humano, se ha lanzado a la nada arrasando consigo la vida y nadie tiene el poder de detenerla.

  • La llegada de los leones

    A menudo los ganadores no son los mejores.

    Un texto para nietzscheanos. La movida libertaria argentina, de la cual soy parte, en mis comienzos de militancia por la libertad de manera que podría llamar orgánica o algo parecido; cuando Espert se subió al ring de la escena pública a dar pelea e hicimos lo que pudimos, instalamos esa idea liberadora en la Comunidad; después vino lo demás.

    Al principio creí ser parte de esa comunidad de hombres y mujeres libres, por lo tanto, rompí con mi soledad y fui al encuentro de los otros, supuestamente del mismo palo. Hallé decepción, compartí la militancia y el trabajo de aquellos que hicimos posible la creación de un espacio político libertario en Santa Fe; hasta aquí la historia romántica, idílica, de un supuesto nuevo comienzo que termino antes de comenzar en un fiasco, más de lo mismo.

    El presente no muestra esa ruptura con el Sistema, la lucha que pegue fuerte y arrase los valores hegemónicos de nuestra sociedad; al contrario, el conservadurismo de la derecha cierra filas en aquellos prejuicios y creencias que han hecho de nuestro pueblo un rebaño dócil y sumiso a las instancias de poder. En este sentido, por más que rujamos como leones, tenemos tantos colgados de Milei y falsos libertarios, que vamos camino a parecernos demasiado a los progres y la izquierda de la sarasa; no hay revolución libertaria.

    Diría que muchos siguen siendo esos camellos que cargan con el resentimiento de los que imaginariamente dan batallas, porque nunca se animaron a confrontar lo real; reaccionarios que no tienen el valor de asumir el destino de heroísmo ciudadano por una Argentina mejor, faro del mundo para las naciones libres de verdad.

    El esfuerzo válido, exitoso y valiente de este gobierno nacional, es en el plano técnicamente económico; no alcanza para transformarlo todo, por cuanto los cultores y seguidores de esta lógica de mercado, se enfilan detrás de una sola valoración de la existencia; que apunta a la utilidad, resultados, ganancias, dinero…; nada nuevo. ¿Acaso pensamos que la corrupción sistémica estatal-privada que nos precede y todavía vigente, responde a otra lógica?

    Los leones tienen que realmente llegar, no ha sucedido aún, se anuncian; son necesarios, para una vez superados, dar el paso a la creación de una nueva Argentina; donde la fuerza creadora de los argentinos se dé su propio gobierno, no de la forma que estamos viendo, desorientados dejan a un Amo y se van a los brazos de Otro, esperando de cada gestión y administración lo que está en sus manos ser.

  • La educación del futuro

    Para los que todavía tienen tiempo.

    El gran problema argentino que las actuales generaciones no veremos resolver; vamos a decirlo con todas las letras, estaremos muertos.

    Asistimos al patético espectáculo renovado de los docentes y su show de «necesidades básicas insatisfechas»; el enmarañado sistema educativo que no sabemos por dónde entrarle y que parece una biblia estatal intocable; la política educativa atascada ante los intereses sectoriales que muerden su tajada en la educación pública, privada; los establecimientos educativos que se caen a pedazos; la corrupción y el desmanejo de los fondos públicos; la gente, vos, yo, cualquiera, que dejamos en manos de las autoridades educativas responsabilidades prioritarias de la familia, el entorno cercano y afectivo del educando; el colchón de contención social en que se ha convertido la escuela, universidades, frente a la pobreza, desocupación y el hambre que vienen castigando a los argentinos desde hace décadas.

    Obviamente, ante el panorama descripto, pensar la educación de manera seria, con miras de excelencia, calidad, es improbable; no tenemos tiempo, las urgencias marcan la agenda de la supervivencia, de ahí que educar en Argentina sea eso, salir preparado para sobrevivir como sea. Nadie en el mundo puede dudar de los argentinos en esta cuestión, venimos de crisis en crisis, la remamos todas, aguantamos lo que venga y seguimos creyendo.

  • Reserva moral argenta

    Hay veces bromeo con esto entre libertarios, pero algunos se la creen como los militares de otros tiempos, encerrados en sus cuarteles, que un día decidieron salir a las calles y poner orden.

    Pareciera que late entre los argentinos una experiencia de convivencia democrática al límite del golpe, donde los golpistas de la derecha, la izquierda, el centro, se arrojan el derecho de autopercibirse portadores de valores bien diferenciados del resto, siendo llamados por el destino a depurar nuestra cultura política, social, económica; reescribiendo la historia en un Relato para consumo de las mayorías. Hasta la Justicia es un partido de moralistas e interesados en conservar el poder detrás de todo gobierno.

    Esta farsa, fantasía, útil a determinados sectores, coloca a la libertad de los ciudadanos subordinada a los mandatos de quienes se imponen en el reparto del poder instituido.