Autor: José Antonio Muhando

  • Trabajo en mi

    ¿Qué nos espera si la meta está en dejar de trabajar? Un proyecto relevante para la vida en libertad; entiendo las razones de quienes promocionan el trabajo (que mayoritariamente es trabajo en relación de dependencia, es decir, trabajo para otros), como forma de progreso, superación personal, orgulloso cansancio del trabajador, felicidad…….

    La verdad de fondo, quieren y buscan ser felices; algunos a cualquier precio. Es la prioridad existencial de muchos en todo lo que hacen o dejan de hacer.

    Para quienes no priorizamos la felicidad que trae el trabajo y la rutina, obviamente le esquivamos al laburo; tampoco nos autoengañamos llamando emprendimiento al mismo. Los argentinos tenemos la manía literaria de «transformar la realidad», «hacer revoluciones», «reinventarnos», con solo cambiar de nombre a las cosas, organismos estatales, géneros, funciones, propósitos vitales, etc.

    Sí, nos mentimos un poco, sin mentira no estaríamos vivos. Hacemos lo que nos gusta sin depender de nadie, buscamos ganar dinero también con eso, sostenernos en la alegría del aquí y el ahora; manejamos nuestros tiempos y vivimos de vacaciones permanentes. A no confundirnos, la mayoría de nosotros no somos prósperos empresarios ni gente adinerada que cotiza en los mercados; la remamos, nos hicimos fuertes en necesitar pocas cosas y esto se logra trabajando en nosotros mismos.

  • Huele a cacona, Calaca

    Te tiran mierda en el frente de tu casa, protestan contra vos que sos figura pública, políticamente electa por el pueblo y con los privilegios que confieren las leyes.

    Lo sigo a Espert y lo banco, milite desde el día cero a su favor y estuve de su lado cuando la banda de liberfachos lo mataban a Calaca Roja por no estar con Milei. No obstante, rechazo su victimización, es alguien pugilista desde el discurso, con expresiones duras, que polémicamente se ha colocado a la derecha de las derechas en tema de seguridad, manifestaciones sociales….

    Lo que exprese a continuación es una reflexión sobre el clima de época en Argentina:

    Hay que bancarse el vuelto, somos libertarios y la violencia es parte de nuestro adn político, lamento afirmar esto, es así, dato mata relato; no criminalicemos la palabra, ni las acciones cínicas contrapoder de la militancia que confronta. ¿Que esperamos de quienes protestan, realizan manifestaciones en contra, son oposición; que no incomoden a nadie (más que nada al poder)? Estamos delirando y es un delirio antidemocrático, servil.

    ¿Nos llevamos bien con la violencia? Da prestigio, cierto «liderazgo» de mandamás, poder, notoriedad, dinero, votos………. Reitero, los tiempos cambian rápido y la paciencia de los mansos también.

    ¿Acaso los libertarios no padecimos la prepotencia kirchnerista? Salvo que me estén leyendo los que se escondieron o quienes se pusieron la gorra, durante la última dictadura sanitaria del Circovid en Argentina.

    Entiendo que los escraches tienen un pasado de terror (por lo tanto, condeno este escrache que padeció nuestro Legislador); no han sido prácticas de quienes están con la Democracia y la libertad de los ciudadanos; menos aún en el contexto local de «solidaridad» para con una delincuente condenada como Cristina Kirchnner. Sin embargo, insisto, nos hacemos los malos en las redes sociales y no sé qué esperamos al respecto en cuanto contrapartida, excusas habrá miles para devolver el golpe a cualquiera de manera aleatoria………; indudablemente, esto no lo digo por nadie en particular, sino por este modo de hacer política que se ha instalado en nuestra Comunidad, del que todavía no ha mostrado hasta dónde puede llegar en sus consecuencias o desenlaces.

  • La demencial ley de salud mental

    No sé qué esperamos los argentinos para derogar esta ley nefasta para la vida de mucha gente en situación de calle o siendo la tortura intrafamiliar, por problemáticas vinculadas directamente al consumo abusivo de sustancias ilícitas.

    Otro colectivo en aumento dentro de nuestra sociedad, son quienes padecen enfermedades mentales de diversa índole; algunas de las cuales requieren permanente tratamiento, contención, resguardo y observancia en cuanto a la medicación que deben acceder.

    Una ley que deja en manos de los nombrados la decisión de internarse o no, recibir tratamiento o no, tener algún tipo de ayuda profesional o no, medicarse o no…….; paradójicamente es demencial.

  • Humor judío

    El aumento del antisemitismo según las entidades judías argentinas, que condenamos absolutamente, se viene dando sostenidamente desde hace bastantes años; especialmente cuando ellos son noticia internacional por sucesos donde se hallan involucrados en Medio Oriente.

    Preocupa realmente esta alarmante situación, por cuanto los argentinos siempre estuvimos en otra, es decir, este es un país hermoso, somos un gran pueblo que nunca propiciamos enfrentamientos por razones étnicas, raciales, religiosas; toda la basura que Occidente, en su avance capitalista, fue dejando en cuanto imperialismo, de un modo u otro, no tuvo a la Argentina como carne de cañón.

    Lamento realmente que el Estado de Israel, formado por todos esos judíos que se salvaron del holocausto, huyendo o sobreviviendo a la barbarie nazi, que en definitiva fue la misma barbarie que padecieron los africanos en manos de franceses, ingleses…; los americanos con la conquista española, portuguesa….

    No nos exporten toda esa mierda, coartan nuestra libertad, buscan condicionar la Democracia; nunca los argentinos nos vamos a callar, privándonos de opinar, expresarnos en libertad, hablarnos todo y sobre lo que sea, sin temor ni concesiones para con nada ni nadie. Israel masacrando niños, mujeres y ancianos indefensos, inocentes; haciendo guerras, expandiéndose sobre las tierras de sus países vecinos; tiene al antisemitismo en las filas de su propio ejército genocida.

  • El vacio de la política

    El presente, que no es la actualidad, aunque incluya a la misma, nos viene mostrando de la necesidad humana su lado libertario (sin connotación política alguna, no me canso de reiterar que lo «libertario» en países como Argentina responde a variados intereses, donde muchos nada tienen que ver con la libertad); la gente empieza a mostrar desde el dolor y el odio, las verdades que tienen para decir, sin intermediarios ni representantes, aunque se hayan levantado banderas al respecto que no alcanzan a embanderarlo todo.

    No se quiere ver a quienes no temen perder porque no van a perder nada; cada vez son más en ese sentido, los que, poniendo el cuerpo, anteponen su existencia a los discursos, burocracia estatal, instituciones, ley, orden……. Es clara la lucidez de la gente, no tienen puesto los sentidos en la felicidad que no tendrán; la política ya no significa la promesa, el compromiso, la capacidad de transformar la realidad.

  • Santa Fe de las lágrimas

    Periodistas dando sentencias sobre política, como «voces de autoridad» del pueblo de Santa Fe, cuando sabemos que la cultura contestataria, antisistema, combativa junto al sentir y el padecer de la gente, jamás prospero; la mayoría de los medios están colgados del Estado, funcionales al poder de turno. Por estos pagos tenemos los mejores pronosticadores de tiempo, difusores de la cultura, comentaristas de espectáculos, cantores de la lotería, expertos de turismo, entendidos en vacas y campitos.

    De ahí que resulte patético que la escasa concurrencia a las urnas (no representativa de la voluntad real de los santafesinos) se halla inclinado mayoritariamente por algunos figuretis de la prensa; suponemos que doña Rosa y las empoderadas estrellas del llanto mediático, están siendo los protagonistas del presente; es lo que hay.

  • Proyecto de libertos

    Cuando Hölderlin, el poeta de los poetas, alemán, siglo XVIII; escribe una de sus obras célebres, «Hiperión«, el héroe de la misma decide enrolarse a pelear junto a los suyos por la libertad, contra el enemigo turco; vuelve decepcionado, primero porque de su lado, compartió con fanáticos que no les importaba la verdad, la democracia ni la belleza, donde no había nítida diferencia con los otros a los cuales combatían; como así también, por la violencia sin sentido de la guerra. Sus palabras de reflexión al respecto resuenan muy actuales: «De hecho, el Proyecto era extraordinario, pretender fundar el paraíso con una banda de ladrones…»

    Cuantos argentinos realmente de bien, ciudadanos, héroes anónimos de nuestra Democracia, que la vienen remando con honestidad y trabajo, poniendo de sí lo mejor por el bien común; muchos de los cuales se involucraron activamente por primera vez en política, fundamentalmente en algunas propuestas libertarias, liberales, republicanas; no son pocos los decepcionados al respecto, compraron (les vendieron) una lucha contra la casta y terminaron laburando para la casta.

  • Atentos a la realidad

    Hablemos de política sin hacer política. El espejo que debería ser la misma ante la gente, perdió sentido, está roto ese vínculo que la Democracia necesita para crecer; la cultura argentina está empezando a mirarse a sí misma, es un momento de nuestra historia importante. Hasta hace poco los actores que vehiculizaban lo cultural eran soldaditos del Partido Único Estatal, donde te encontrabas a Rembrandt, Van Gogh, Goethe, El Che, los descamisados de Perón, la maravillosa juventud de los años 70; todos empleados públicos, asimilados al poder de turno, instalados en el mundo de las ideas.

    Algo está empezando a ser distinto, año 2025, no solo porque se ha retirado el financiamiento estatal a todo ese contexto parasitario del bolsillo de todos los ciudadanos; sino por la demanda social al respecto, hay una exigencia que señala, interpela, a lo político como producto cultural, por lo tanto: ¿vos queres ser político, militar política, ejercer una función pública, representar a los demás en las instituciones de la República? Ya no te podes disfrazar de nada, esto ha dejado de ser literatura, discurso, retorica, palabrerío, relato, narrativa; tendrás que sumergirte en la realidad, hacerte uno con los demás, basado en la renuncia, el desprendimiento, buscando la libertad y rescatando la dignidad de muchas vidas dañadas. Hagamos corta la bocha: a la gente no se la escucha.

    La política es liberadora, si no lo es, no es política.

  • Política de unos cuantos

    No resulta sencillo formar equipos de trabajo en un partido político, donde el compromiso de los afiliados es fundamentalmente de espectadores en su mayoría; esto tiene su valor, es enorme porque significa la banca (simbólica y más que eso en puntuales casos) de un capital humano que está ahí, a pesar de todo, haciendo posible la existencia del partido como tal.

    Cuesta remarla cuando la estructura de una organización empieza a pesar, los afiliados de espectadores pasan a ser nada, no se los tiene en cuenta en el armado, los tejes y manejes que reparten poder, quedan fuera de las decisiones, no eligen ni votan nada. Aparece en escena de manera cada vez más protagónica la figura del empleado (algo muy afirmado en la cultura santafesina, que es desde donde escribo estas líneas), un tipo de «afiliado» peón que opera en esa lógica de subordinación y dependencia a la billetera de alguien (en algunos casos ni siquiera es la billetera de quien la ostenta, que es otro peón más jerarquizado); concretamente, nada resulta claro del todo.

    Indudablemente, acá nadie habla de banderas, ideas, valores, militancia, corazón, camiseta, bien común, interés público, la Comunidad………; todas estas idealizaciones ya fueron superadas, estamos en la etapa en que se siguen usando las mismas como atractivo de marketing para captar nuevos ilusos que vendrán a poner lo suyo; por cuanto ni siquiera tienen valor real para los ilusos que están dentro y ya pusieron todo para que el negocio de algunos prospere.

    Terminan siendo unos cuantos los que corten la torta y se repartan las ganancias de este emprendimiento llamado partido político en Argentina; lo hace cualquiera con la viveza criolla de algunos y la mano de obra ingenua de otros.

    Esto que describo es una de las tantas caras de la casta, sobre la que hablamos a menudo y repetimos sin mediar reflexión de por medio. Habría que revisar puertas adentro de los espacios partidarios autodenominados libertarios, liberales, republicanos; que dicen ser «lo nuevo».

  • Apariencias de libertad

    El problema de la libertad en Argentina, permítanme presentarlo de este modo, como un problema; se ve con claridad en esta moda que se ha instalado, donde mucha gente se cuelga de lo libertario, la libertad carajo, Milei y los leones de las fuerzas del cielo.

    Aquí no nos vamos a preguntar que es la libertad, suponemos que lo sabemos, al menos tenemos algunas ideas al respecto, creemos vivir en la misma que es lo más relevante. La clave está en cómo se nos presenta esta libertad, de que se trata, el modo en que la expresamos en sociedad.

    Imaginemos, no se puede ser libertario y un golpista antidemocrático a la vez; hablar de principios, valores de libertad y ser un violento con el bigotito de Adolfo el Alemán. Son obviedades extremas que no resisten sentido común alguno.

    Aunque parezca mentira, no son pocos los argentinos que creen o afirman ser de derecha, de ultraderecha, antisocialistas que buscan eliminar a los comunistas, terminar con los zurdos; algunos se autoperciben publica y desinhibidamente fascistas al mismo tiempo que dicen ser libertarios; incluso, lo más obsceno es que varios de estos personajes terminan siendo referentes, figuras preponderantes en estructuras partidarias de la supuesta nueva política liberal libertaria republicana; no necesitamos descuidarnos para que terminen siendo nuestros representantes electos por el pueblo en las urnas.