Autor: José Antonio Muhando

  • El arte de no hacer nada

    Saber no hacer nada, disfrutarlo, es como verse muy bien acompañado cuanto más solo estamos; en esa buena compañía que cada uno es para sí mismo esta la capacidad de ponernos a pensar, si queremos, habiendo aprendido a hacerlo, ejercitándose al respecto.

    Sin embargo, quiero hacer foco en el no hacer nada, que resulta tan difícil para muchos, si no trabajan no comen o tienen cientos de excusas que lo llevan a mantenerse ocupados en algo, preocupados en cosas por hacer, con hormigas en el culo. Un punto de este arte, que seguramente habrá técnicas que lo perfeccionen, es volverse a sí mismo, rescatarse del afuera, tirarse un salvavidas cuando vamos zambulléndonos en lo exterior de ocupaciones, rutinas, obligaciones….

    ¿Cómo hacemos eso que vengo sugiriendo? No sabría decirlo sin ser autorreferencial y no tengo ganas de eso. Cada uno templa su existencia al ritmo que le da el cuero. Paradójicamente, sacar ese perro que llevamos dentro puede ser un buen comienzo……..

  • Política de chetos

    Me alegra que mis empanadas salteñas sean bienvenidas en los barrios periféricos de la ciudad de Santa Fe, bien recibidas por su calidad y precio. Esto dice mucho de lo que somos como santafesinos, receptivos entre nosotros, alegres emprendiendo, festejando al que trabaja, reconociendo la lucha del que no afloja; esta Santa Fe es inmensa, en ella caben todas las esperanzas y los sueños de lo mejor.

    El desfasaje se da en algunos que hacen política en diversos partidos políticos, tanto viejos conocidos como buenos por conocer, adolecen de la misma falta de humildad quienes conducen fundamentalmente esos espacios de participación ciudadana; en este sentido no decimos nada que no sepamos. Sin embargo, lo de reciente aparición es una versión recargada de lo que ya conocemos: se nos presentan voces de autoridad que derrapan soberbia, desprecio al que menos tiene, operando discriminatoriamente desde las estructuras partidarias que le dan impunidad, levantando las banderas de «lo nuevo en política».

  • Alles zermalmer

    Sigo insistiendo con un grito de payaso en el espacio público, al observar reiterados hechos trágicos que tienen como protagonistas a personas desequilibradas mentales; que andan bajo el criterio de ellos mismos, como pajaritos sueltos en nuestra Comunidad.


    Te volviste un adicto, no necesariamente se trata de porros y petardos, hay tantas adicciones como cabellos en la cabeza; en este tópico somos muy creativos los seres humanos. No hace falta decirlo, pero vamos a recordarlo: lo tóxico llega a nuestras vidas rápidamente, no se anda con vueltas; pero para que se vaya no basta con echarlo, resiste, se aleja remisamente tomándose todo el tiempo del mundo.

    Si tenemos una vida, hay que armarse de paciencia sabiendo que la lucha es hasta la muerte, combatir es la victoria.


    Capacidad para dañar tenemos todos, en mayor o menor grado; somos ingenuos suponiendo los mismos códigos de respuesta en los demás, cuando temerariamente actuamos «sin querer queriendo» perjudicando a otros. En este ámbito ninguna cagada prescribe.

    La Justicia institucionalmente está retrocediendo desde hace tiempo en Argentina; los tiempos legales, la desidia de sus operadores jurídicos, el dinero que se requiere para promover una acción judicial, el acceso desigual a la misma, la corrupción del Estado…; cuestiones que empujan a la justicia por mano propia.


    No tienen cara, determinada gente de mierda se disfraza de liberal, libertaria, republicana; ambiciosos farsantes están ganando terreno en todos los ámbitos de nuestra trucha cultura política democrática; cuando en realidad son unos delincuentes en potencia, algunos si tuvieran el poder suficiente serían Ali Jamenei o Benjamín Netanyahu.


  • Entre gente buena

    Cuando la política dice gobernar desde el gobierno de la gente de bien, mantengo distancia sana de esa «buena gente»; le diría a más de uno que probara ser parte de algún grupo en las redes sociales donde ellos se encuentran y conforman algo, como para empezar y ponerse en clima.

    Visitando los presos en la cárcel, entre mates y charlas, donde nadie pregunta que hizo como no sabemos realmente quién es quién en ningún lado; estamos tentados a pensar que los malos son profesionales de la maldad o algo así, nacidos para matar, robar o violar, monstruos…; y lo más obvio, están ahí adentro. No.

    No todos responden al estereotipo que nos tranquiliza, normalmente extendido; explayarme al respecto sería salirme del texto, abriendo flancos de discusión que no nos llevarían a sacudirnos los prejuicios.

    Si tenemos la consciencia tranquila, dormimos en paz; mientras festejamos las hazañas del pueblo elegido de Israel, en su genocidio de Gaza, sintiéndonos bendecidos por Yahvé; caminando como si nada sucediera por las calles de la ciudad de Santa Fe, esquivando gente en situación de calle y molestos mendigos, conviviendo sin premuras morales con familias enteras que cirujean de la basura, plenos ciudadanos junto a otros santafesinos en situación de pobreza extrema. Al final, esa «buena consciencia» es jodida y chota; de la misma podemos derivar un mundo que iremos desplegando en posteriores escritos.

  • Argento judeocristiano II


    A los argentinos un meteorito podría salvarnos, esperaba verme menos pobre que antes, y no, me cuido mucho más de aquellos indigentes, desocupados con hambre; no quiero entregarme sin resistir, allanarle el camino al poder matando dos pájaros de un tiro.

    Sigo creyendo, Dios está conmigo, de lo contrario debo pensar que lo tengo en contra porque no me sale una. Los malos son otros, eso me contaron mis viejos, lo repetían en la escuela.

  • Fuerzas de Seguridad en pie

    Determinados sectores políticos argentinos siguen demonizando a las fuerzas de seguridad, policiales, por sus actividades atinentes a la Seguridad Publica Interior.

    ¿Observan acaso cierta desconexión por parte de los uniformados con respecto al padecer de los demás, violencia desmedida en sus intervenciones, rayando con el desconocimiento de los derechos humanos? No viene de ahora, es consecuencia del cinismo generalizado que se apropió de la mentalidad política de quienes nunca tuvieron un compromiso real en tal sentido; nadie ignora lo siguiente:

    • Quienes integran esas Fuerzas, son en su mayoría planes sociales bien pagos, de jóvenes que están por un salario a fin de mes, obra social y cinco minutos de poder. Cumplen órdenes, ejecutan lo que se les dice que hagan, se les paga por eso y cualquier irrupción de pensar propio resulta ajeno a su accionar.
    • El contexto legal que rige la vida de esta gente no es en pie de igualdad al resto de los ciudadanos; son meros instrumentos del Estado y el tratamiento jurídico al respecto va en ese sentido. Es decir, cuando largas a la calle, a las redes sociales, al espacio público que fuere, a personas que no son tratadas como personas, al encuentro/desencuentro con los demás, las consecuencias son obvias; nadie puede dar lo que no tiene, ni devolver lo que no recibe, actúan por lo que son.
    • La falta de respeto y reconocimiento a la labor policial en general, no se supera con aumentar salarios, ponerse la gorra y disfrazarse de uno de ellos con discursos de apoyo, capacitarlos básicamente como picapiedras, comprar móviles nuevos, nombrarlos de otro modo, aumentarles facultades en su accionar (darle pan al que no tiene dientes, suponiendo un pensar criterioso en la mayoría de quienes no se ejercitan en pensar) ……………; todo suma y no siempre para bien, lo relevante es cambiar radicalmente las leyes que rigen su existencia en sociedad.

    Hay una deuda histórica con respecto a la democratización real del accionar y la vida de los servidores de la seguridad pública argentina, como sujetos de derecho; cierta dirigencia política y otros actores responsables directos en este tema, fingen demencia, dejan correr el agua, les venden espejitos de colores a los uniformados.

  • Libertario, no liberfacho

    Nuestro entrañable Don Quijote de la Mancha, marca con precisión una señal de todos los tiempos, «ladran Sancho, señal que cabalgamos».

    Si unos cuantos violentos fachoss te hacen blanco de sus ataques personales por pensar distinto, no necesitamos caer en la misma, aunque duela; es nuestro deber ciudadano dejarlos en evidencia de la forma que sea, jugarnos en tal sentido, sabemos que estamos en el camino correcto. Hay que impedir la propagación de esto, no es propicio para la Democracia.

    ¿De qué lado de la vida se puede parar un hombre de bien, militante de la libertad? Junto al opresor y dando la espalda al oprimido; no. ¿Entre los que queman a la bruja? ¿Con los que aplauden y crucifican a otros, o junto al crucificado? Haciendo una injusticia o padeciéndola: ¿qué elegirías?

    No se trata de política, ley, moral, religión, demagogia o populismo; es una actitud existencial. En el presente, un largo presente que no se reduce a la actualidad, donde la concreción de aquello bueno en contraposición con lo que nos trae pesar y sufrimiento, es un valor; es decir, los valores no son palabras sueltas que están volando sobre nuestras cabezas o platónicamente habitan el mundo de las ideas, nada de eso, son realidades que sostenemos con las acciones y configuran lo que es bueno para la Comunidad.

  • Argento judeocristiano

    Bajo el título de «Argento judeocristiano», se publicarán una serie de escritos cortos ficcionales.


    El asentamiento de la colmena de abejas en el piso de arriba de mi casa.

    Las guachas me vienen picando un par de veces, mi memoria no falla; tengo derecho a defenderme de estas terroristas, aunque ellas crean haber estado antes que yo por revolotear estos lugares todas las primaveras y los veranos. Hoy, en estos húmedos fríos que te calan los huesos, me acorde de ellas, que mejor momento para ir a exterminarlas.

  • Tobillera mental

    No es fácil comprendernos en este tiempo de la web y sus redes sociales; vemos esa característica que ha copado el espacio de participación, desde una mentalidad abocada al detalle, buscando el archivo de todo, para terminar, dictando verdades a modo de sentencia sobre cualquier cosa; llevado a cabo con el esmero de quienes no tienen otra cosa que hacer, pero lo hacen con perseverancia, profesionalismo, son meticulosos; no podemos negar estas cualidades. Indudablemente, si nos ponemos a rastrear esta forma de ser nos encontramos con un mundo de manipulados; sirven al poder y son funcionales al mismo, aunque algunos se hallen en la vereda supuesta de la oposición.

    Sin darnos cuenta nos olvidamos de pensar, resulta hasta cómodo repetir lo que se viene repitiendo con insistencia; pensar requiere esfuerzo (incluso, aunque suene paradójico: hay que aprender a pensar y ejercitarse en eso), un espacio propio, silencio, descolgarse de esa corriente de información, opiniones, prejuicios, creencias, intereses, que nos arrastran indefectiblemente hacia un cuello de botella.

    De ahí que nos sintamos seguros si comulgamos con el parecer grupal en una suerte de convergencia de lo que hay dando vueltas, donde se «reconcilian» contradicciones; aunque nada es eterno y «la gente no es boluda»; justamente allí reside la astucia de quienes diseñan estos espacios de pensamiento único, que resultan superados por otra sistematización de un nuevo pensamiento único.

  • Los mil años de Milei

    El presidente de Argentina supo reflotar a través de su gobierno, la argentinidad al palo, nuestra tradición cultural, social, política, bien argenta. Ha devuelto al país su impronta ante los propios y en el escenario internacional.

    Ponerse la kipa judía, llorar en el Muro de los Lamentos, besar al presidente de EEUU, conectar con el nacionalismo europeo; su esfuerzo y genialidad son enormes.

    Los argentinos nunca hicimos una revolución de verdad (1810 fue una obra de teatro), el recurso humano que más califica es bueno especulando, copiando y pegando; espíritu criollo jamás existió, tenemos al gaucho literario Martin Fierro, una ficción; nuestra urbanización, estética, formas europeas de mostrarnos, desde el himno nacional, pasando por las instituciones de la Republica hasta los negocios con el supuesto «enemigo» inglés, los inmigrantes, es el folclore importado de estos pagos……

    La única jugada que nos salió mal y la pagamos históricamente, fue declararle la guerra al Régimen nazi cuando Hitler se estaba suicidando; después realizamos exterminios de pueblos originarios, participamos en genocidios como la guerra de la Triple Alianza, la campaña del desierto, traficamos esclavos, hicimos todas las que hicieron los imperios, colonialismos, reyes, a nuestra manera; la jugamos de nacionales y populares con olor a proletariado, abriéndonos de gamba en la tercera posición; hasta terminamos puritanos que adoran guardar dólares bajo el colchón.

    Ahora, somos romanos, leones que se comen cristianos, legionarios de la libertad guiados por las Fuerzas del Cielo; los elegidos que retomamos el camino de ser un faro para el mundo de la gente de bien, próspero y civilizado; no nos va mal, al contrario, con una misión o propósito de esta magnitud me olvido de que soy pobre.

    Volver a ser grandes en modo argentino, es el camino que está tomando el actual gobierno nacional; no nos hace bien negarnos, forzar otra dirección o sentido que no existe. ¿Qué es ser argentino, donde hay un argentino?