Autor: José Antonio Muhando

  • Para quién la vive como quiere

    «No estaba muerto, estaba de parranda», la letra de una canción de estos tiempos, que le contesta al Zaratustra de Nietzsche cuando bajando de la montaña anunciaba la buena nueva que «Dios ha muerto».

    Quieras o no, no te queda otra que estudiar o trabajar, capacitarte en algo, hacer uso de tu fuerza e inteligencia, con respirar solamente no alcanza; como decían nuestros padres y abuelos. Hay que entrar en el ritmo de ser alguien, para eso debemos someternos a la lógica del Mercado, con el Estado regulando, controlando, o bien de modo informal, en negro…; siempre dentro de la misma bolsa. En el ámbito privado o público, da lo mismo, las reglas que marcan la existencia en ese sentido ya están impuestas de antemano.

    Quienes pensamos la libertad como una forma de vida capaz de ser militada, extendida a los demás (cuanto más libres son los otros, más libre soy yo; que allí donde termina mi libertad, se potencia la libertad del prójimo en un camino común), desde un Nosotros; tengo mis dudas de que sea posible, creo que nos equivocamos quienes apostamos a esta lucha….; social y culturalmente, estamos a gusto consumiendo libertad, cuando de lo que se trata es de producirla.

    Te gana la organización, el autoritarismo de una verticalidad impuesta o «libremente» aceptada por la mayoría; la burocracia, que no es solo estatal, se halla diseminada en todos los ámbitos de la existencia social organizada; incluso ser ciudadano es una formalidad que se desprende de otras formalidades llamadas derecho, democracia, república……. Es lo que hay, para bien de todos necesitamos cuidar lo que logramos, no se dan opciones de algo distinto; solo matices de intensidad.

    Te queda, y me lo digo a mí mismo, esos valores en los que estamos jugados cada uno (de manera individual, personal) por una forma de vida en la que venimos siendo libres; esta realidad nos mueve, estamos en ella con todo lo que somos, nos empuja ese sentido de libertad en el que sabemos vivir; ahí reside la fuerza que no se puede transferir a nadie y que nadie puede apropiarse para administrarla, no hay sistema que la registre o se le imponga.

    Por eso, llegar a ser Comunidad de hombres y mujeres libres, que de algún modo nos encontramos en diversos proyectos, es lo único que puede garantizar a futuro la supervivencia de la Democracia real.

  • Proyectos políticos

    Cuando hablamos de proyectos con afiliados y supuestos militantes en cualquier espacio político y sin particularizar en ninguno, es perder el tiempo; se pueden observar no pocos casos donde llegado el momento de jugarse por algo, priorizan sus cosas, anteponen la suya; aunque le den a la sarasa de motivaciones propias de un interés público, no tienen tiempo para el bien de los demás, están demasiado ocupados ni siquiera en ellos mismos, sino en los quehaceres domésticos y laborales que probablemente en muchos casos sea trabajar para otros. No dudemos, la política de esta forma es un modo de garronear algo.

    ¿Qué Proyecto podes concretar con gente de estas características? Algunos son aptos para discusiones de café, catarsis, grupos de terapia, odio organizado en redes sociales, fotos, reels, videos cortos, circo, papelitos en mesa de entrada, perraje obediente y ladrador, opinologia barata y diletante; palabrerío. Incluso, si llegan momentos difíciles cuando la tormenta se desata, recurrir a los mismos es ir al encuentro de unas mamilas que no saben nada, no vieron nada, no escucharon, tienen miedo, no quieren problemas, tampoco involucrarse, cero enfrentamientos reales; imaginemos gente así llegando a representantes del pueblo en las Instituciones de nuestra Nación, Provincia, Municipio. No sirven y lamentablemente es el recurso humano que abunda.

    Por eso tenemos un largo camino por delante, la batalla cultural liberal, libertaria y republicana; empieza por casa, entre los nuestros.

  • Feminifachas y géneros diversos

    Tuvimos cerca los argentinos de terminar como España, con un feminismo variopinto y otras imposiciones mutigéneros, enquistados en las estructuras de gobierno, una suerte de casta de las castas.

    Negar la lucha de estos colectivos, sus razones, las verdades de su existencia, las vidas dañadas que no tienen remedio, quienes ya no están y merecen justicia, lo que nunca más tiene que repetirse…; hace de mi un facho, algo de lo que quiero mantenerme alejado. No hay que descuidarnos y trabajar duro en uno mismo, siempre esta ese bichito autoritario y totalitario, que insiste y si lo dejamos crecer nos devora por dentro.

    En Argentina quedaron mudxs, se lxs trago la tierra en la actualidad…; los más jóvenes, adolescentes, les dieron la espalda; es corolario de movimientos sociales asimilados por el sistema, «revoluciones» funcionales al poder, organizaciones verticalistas propias de un Régimen, rebeldías que despiertan en el mismo mundo contra el cual se rebelaron, la defensa de sus vidas no puede ser cancelatoria de la vida de otros, colectivos que plantearon un oponente (enemigo, contrario) como protagonista de interés viviendo desde sus mismos valores y/o aspirando a las mismas representaciones como sujetos hegemónicos de nuestra sociedad, demonizaron a la mitad del género humano y ahí le erraron.

    Corta la bocha, terminaron colgados del Estado que los perseguía, estigmatizaba y normalizaba, con el fin de obtener beneficios, privilegios, poder; buscando aprovechar su condición «especial» para estar por encima de los demás, detrás de los fierros del poder de turno; al final, impusieron miedo. Si fuera adolescente, obvio que ellxs serian el blanco de mi rechazo, rebeldías, caprichos y exhibiciones de autosuficiencia; son el Establishment, el Sistema, el Leviatán, la Autoridad, la «nueva» Moral.

  • «Santa Fe cordial»

    En ciudad de Santa Fe, tenes a cierta casta santafesina que descarga todas sus frustraciones, cobardías, resentimientos y la amarga existencia llena de odio, contra trapitos, limpiavidrios, gente en situación de calle, mendigos que pululan cerca de supermercados, cajeros automáticos y restaurantes, vendedores ambulantes, feriantes y buscavidas.

    Indudablemente no existe la ciudad cordial que vendemos hacia los de afuera; en cualquier forma de organización que nos demos, están los hábiles vendedores de espejitos de colores posicionados en las estructuras verticalistas de la que tan afines somos los santafesinos en concretar.

    Lo patético es que hay un bando, una lija generalizada, mucha gente endeudada, tarjeteando para comer, tomando préstamos para saldar otros préstamos. No es que me volví oposición al gobierno nacional, no, eso cada vez es más difícil, ha perdido legitimidad, está siendo algo ilegal. Aquí y ahora, importa sobrevivir, siempre fue así; el problema es que pasamos sin parada de por medio, de las reivindicaciones sociales, los «derechos colectivos», el Estado somos todos, la Patria es el orto; hacia lo que importa sos vos, yo, cada uno y en tal sentido nos arreglamos como sea, con la nuestra.

    Entonces, estamos a cinco minutos de cancelar todos los caminos que nos llevan a pensar en libertad, tomamos el atajo y reaccionamos: el impresentable docente sin trabajo, que se puso próximo a la vereda de la casa que alquilas, a vender unos maples de huevos y hacerse unos mangos, es el enemigo público; vos inquilino, que no te alcanza cortándote un brazo para bancar los aumentos de alquiler que te llegan.

  • Islamización latina

    La radicalidad de las politicas ultraconservadoras en sociedades abiertas y economicamente fuertes, como EEUU, son emergentes que marcan agenda mundial, proliferan sus consecuencias, el ejemplo arrastra.

    EEUU internamente busca desandar un camino sin retorno, desarmar (desarticular, frenar) el avance de la creciente población latina (en su mayoría y de otras latitudes) que tiene inserta en todos los ámbitos de la sociedad organizada; las deportaciones migratorias llegan tarde, la vuelta a un racismo combativo complica más las cosas, el supuesto nacionalismo blanco no tiene la fuerza de aglutinar una voluntad de totalidad que deje fuera a quienes no son del palo yanki; la política exterior pegada al terror, guerras de toda índole y expansionismo.

    Lo impensado está comenzando a mostrarse, increíblemente están islamizando en cierto sentido a los latinos, que fueron históricamente dóciles y adaptados; se radicalizan sus métodos de lucha por no ser discriminados, perseguidos y atacados. Paradójicamente, no es una cuestión religiosa, racial o cultural, al contrario, la gente se une por otros motivos y esa unión va siendo potente, favorecida en su concreción por la dinámica misma del gobierno, un modo de gobernar que prescinde de la Democracia en Democracia.

    Para otro escrito, pensar la realidad Latinoamericana, la migración forzada de mucha gente por diversas razones, a las que se les cierran horizontes de esperanza, los llevara indefectiblemente a mirar en su propia cancha, cambiar el juego como sea y no seguir siendo los perdedores de siempre.

  • Rearme ciudadano

    Vemos a diario en Argentina, el destrato a gente de avanzada edad y niños, señales de lo nuevo que ya está entre nosotros; no se necesita ser delincuente para maltratar a una persona, ni tampoco funcionario de alguna fuerza de seguridad que cumple ordenes sin miramiento alguno. Hay mucha violencia desatada que se ha legitimado por las prácticas políticas, fundamentalmente en el destrato a través de redes sociales; espejo de lo que sucede en la vida cotidiana del afuera de este «mundo virtual» que no es tal, sino parte de un todo y único mundo que habitamos de diversos modos, fundamentalmente marcados por la mentalidad y conducta de una existencia predominante, mayoritaria.

    Necesitamos armarnos en defensa propia y promover activamente una Democracia más fuerte, ante el avance abusivo de esta violencia social-política que se ha instalado en el imaginario colectivo, resultando impredecible en sus consecuencias para la vida ciudadana; la misma no surgió en la actualidad, tardo bastante tiempo en manifestarse abiertamente y sin escrúpulos…….; asimismo, somos argentinos y no vivimos aislados, el contexto internacional nos empuja colectiva e inconscientemente, en la dirección que corre el agua. La exhibición de crueldad sin límites, deportaciones masivas, persecuciones, desapariciones, asesinatos selectivos, guerras, genocidios, deja a la paz fuera de consideraciones morales o prácticas, esto tiende a extenderse a cualquier ámbito de nuestra convivencia con los demás.

  • Intensamente vivos

    Es triste pensar que parte de nuestra juventud, cualquier persona individual y corriente, arribando a ese momento vital de mayor plenitud, desbordante de fuerza, donde la vida se nos manifiesta a través de nosotros intensamente; llegan cansados, se estancan, quedan ahí y los años se les vienen encima. Entiéndase, no busco romantizar la madurez, para nada, considero que la diferencia más real y contundente de todas, entre los hombres, es la edad.

    Nos encontramos actualmente con muchas vidas jóvenes desperdiciadas, no porque hayan fracasado en ser los doctores que papá y mamá soñaron, ni los empresarios exitosos que sus capacidades, méritos y títulos auguraron; sino por haber sido mediados por un régimen social, político, económico, jurídico y de trabajo, que les resto sus mejores energías al servicio de otros, para sobrevivir, enajenados de sí mismos; al no verse liberados de necesidades a tiempo, no se pudieron dar la chance de ser libres, alegres, despreocupados, capaces de un ocio creador gracias a la mejor versión de los mismos, que nunca más el tiempo y la vida volverán a brindarles.

  • Violencia como aptitud lectora

    Sabemos que las capacidades lectoras de los individuos no son del mismo nivel, hay quienes muestran que no escriben bien por obvias razones de faltarles el hábito de la lectura; no sé tampoco, si se vive mejor siendo lector y produciendo escritura de presunta calidad.

    Sí, estoy seguro de que una parte de la violencia que padecemos los argentinos en las redes sociales, participando como ciudadanos en temas de interés público, es debido a que mucha gente no aprendió a leer bien. Interpretan mal, no leen, leen lo que limitadamente entienden, presuponen demasiado, son movidos por prejuicios, resentimientos y sesgos ideológicos, hay mucho sentimentalismo de por medio; repetición y reproducción de frases, oraciones, ideas instaladas para consumo masivo, no hay reflexión de por medio; habitan los extremos de que todo lo toman de manera personal o no les importa las personas; se creen el centro del universo y reaccionan mal.

    La injuria y el destrato hacia otros, son moneda corriente por cuanto no se pueden dar respuestas desde una comprensión lectora ajustada a la realidad o a la altura del interlocutor que se tiene enfrente; se recurre a lo que podemos, la premisa urgente es poner punto final al supuesto desencuentro; sin saber de qué se trata, dónde terminara ni cuándo.

    Al final, se conforman grupos bien cohesionados, donde la ignorancia colectiva prevalece.

    Está claro que las primeras víctimas que se carga esta lógica hegemónica de limitados lectores, es la existencia imperdonable de hombres y mujeres libres no solo capaces de pensar por sí mismos, sino de decir algo propio.

  • Historia de gorras y borcegos

    El fusilamiento del General Juan José Valle por orden de Aramburu, 12 de junio del año 1956; salvando las distancias, el contexto, las razones y sin buscar paralelismos que no existen; pero sin desconocer el hilo conductor de una forma de ser propia de los uniformados que atraviesa el tiempo.

    Recuerdo, indudablemente lo recordado busca aproximarse lo que más puede a lo vivido, aunque no sea lo vivido, por eso no tengo una pretensión de exactitud en lo que escribo, es algo meramente subjetivo. Esta voz fue protagonista directo de los acontecimientos del año 2012, cuando gendarmes y prefectos salimos a las calles, en libertad, a través de una consciencia democrática de manifestación ciudadana; confrontamos desde la palabra la corrupción del sistema y al Régimen kirchnerista que nos humillaba como funcionarios públicos; teníamos en el desamparo y abandono a la mayoría de nuestros retirados y pensionadas de la Institución, en una desigualdad jurídica aberrante en cuanto a los haberes que percibíamos en actividad.

    El desenlace es públicamente conocido; la previa de llanto, queja recurrente, quedaron relegadas al silenciamiento de la historia oficial, la protesta callada y persistente por diferentes medios de expresión, un ambiente interno deliberativo, el conocimiento de la superioridad institucional y gestión política ausente, el apoyo y la instigación de algunos……; empujo al personal a salir a las calles, la generalidad de la oficialidad en los niveles de conducción medios-altos, escondidos. Después, los mismos que se beneficiaron, gracias al sacrificio de la gente que se manifestó y perdió su fuente de trabajo, terminaron siendo los verdugos del personal y sus familias, mediante una persecución y un escarmiento inconcebibles en Democracia.

    En Argentina siempre estuvimos lejos de la verdadera democratización de las Fuerzas Armadas, Seguridad y Policiales; hay quienes son regidos por el Código de Justicia Militar y la reglamentación disciplinaria que se desprende; donde jurídicamente somos cuasi-ciudadanos, a un costado de la Democracia, sin representatividad real y legal de los derechos laborales, donde el Estado que te pisa la cabeza es al mismo tiempo el que te ofrece «garantías» de respeto a tus derechos humanos a través de una Dirección de DDHH dependiente del Poder Ejecutivo.

  • La paz de los cementerios

    Duele Gaza, duelen las víctimas israelitas del terrorismo islámico.

    Pasar por esta vida una sola vez, sin haber alzado la voz ante la masacre que significa sepultar a un pueblo, me deja fuera de la dignidad humana. Bajo la excusa inaceptable a esta altura de los acontecimientos de una guerra contra el terrorismo, privar de los recursos básicos para la supervivencia al amplificado oponente, avanzar sobre la tierra de una nación a la que se le niega soberanía y libertad, eliminar indiscriminadamente personas con total impunidad; no tiene excusa ni justificación válida alguna más que la razón genocida israelita-estadounidense que desconoce en su avance la humanidad.

    Palestinos que han sido históricamente rehenes de grupos terroristas islámicos, sin capacidad para cambiar la realidad desde una Comunidad focalizada en la paz y la prosperidad. Palestinos que, de un modo u otro, no tuvieron la valentía cívica de confrontar abiertamente a lo que se gestaba en la sociedad organizada bajo la resistencia armada que devino en terrorismo y los llevo al desastre.

    Argentinos, no pocos, que sostienen irracionalmente la teoría de los dos demonios, en una asimétrica supuesta guerra, donde el poder militar abrumador de una parte se impone en todos los ámbitos, eliminando la vida a su paso como una maquinaria de muerte fuera de control. Estar en guerra contra una población indefensa, a la que se le niega Estado, territorio, soberanía, independencia, libertad, autodeterminación. ¿Se puede considerar guerra a un contexto de estas características, es real una guerra bajo estas condiciones?

    Ni siquiera la muerte los iguala ni le trae paz a nadie. Miles y miles de palestinos sin nombre, sepultados en fosas comunes, desintegrados en el fuego de misiles y bombas; mártires israelitas cuyos nombres exigen una redención a través del dolor de sus seres queridos.