Autor: José Antonio Muhando

  • Somos más pequeños

    No busco parafrasear a Nieztche con el título de esta entrada, expreso una verdad; no hay ámbito institucional, político, social, donde este nuevo argentino no se muestre empequeñecido en comparación con el pasado reciente.

    Antes nos jugábamos en las calles y confrontabamos al poder instituido; sabiendo que íbamos a perder, lo hacíamos por quienes vendrían, las familias de otros, la organización, nuestra dignidad y el bienestar general.

  • Lo mismo con distinto olor

    Buscar señalar a la derecha, como responsable de la crueldad, burla, demonización, invisibilización de luchadores sociales, revolucionarios, gente de armas que confrontaron dictaduras, regimenes opresivos; es en definitiva errado. Somos otros, la juventud está en otra y son quienes marcan la cancha aunque nadie se juegue por nada más que por si mismos.

    La izquierda es la misma mierda, conservadora y charlatana; veamos que además de estar enquistada en el Estado, tiene sus puestos en la intelectualidad sistémica.

  • Gato Felix o Ave Fenix

    Caminar y ver al caído en situación de calle, familias buscando que comer de la basura y no sentir nada más que premura por seguir de largo.

    Algo se perdió con el tiempo. Quizás, la estafa moral de revoluciones colgadas del Estado, enriqueciendo a unos cuantos y manipulando las necesidades de la gente; tal vez, un tejido social irremediablemente roto; la llegada de un ser humano decadente, sin heroísmo ni siquiera personal, incapaz de jugar su vida por la Comunidad o generar comunidades de protección mutua; vidas dañadas funcionales al Sistema; la pequeña existencia material como un todo de referencia absoluto que incapacita a muchos para saberse importantes en la sociedad y el país que deseamos, queremos.

  • Quiero ser libre

    No es así como se llega a serlo, diría como el Chapulín Colorado: se llega a ser libre «sin querer queriendo».

    Se requiere de valentía y espíritu de sacrificio, expresar un pensar y vivir de modo diferente al pensamiento único, dominante, que es la regla de la mayoría servil; descolgado de su tiempo y sus prejuicios.

    Estamos ante nómadas del pensamiento, que le dan vueltas a las cosas; no se trata de tener verdades o convicciones fuertes. Todo esto es un drama, el drama de ser libres. ¿Cómo encajar con los demás? ¿Quienes pueden aceptarte si decís lo que pensas?

  • Dioses para nosotros mismos

    Para quienes dicen ser nieztcheanos y creen haber visto en lo libertario la llegada de lo nuevo; nos equivocamos. Haber dejado nuestra soledad para ir al encuentro de los demás a través de la política, ha sido una recaída en la nada.

    Doy comienzo al tercer tiempo, los viajes. LV.

    Entiendo que hay tantos Nieztche como nieztcheanos; algunos al igual que el ermitaño y estoico, en la tarea de sacrificar aún más de nosotros en el camino a sí mismos.

    La comunidad de hombres y mujeres libres, a la que se dirige este sitio web en todos sus escritos, no esta unida por líder o jefe alguno, sino fortalecida por la dureza de la vida que hemos elegido realizar, la tragicomedia de vivir solo una vez y sin el sentido de fines ulteriores de trascendencia.

  • Espacios propios y ciudades

    No sé si pensar que la familia retrocede ante otras formas de convivencia, la pandemia del Covid mostró lo contrario: la fragilidad de muchos cuando se quedan solos, el temor a quedar aislados de los demás; éramos pocos los que disfrutamos ese contexto como bichos raros, y a pesar de eso, militamos no al encierro.

    Sin embargo, se puede ver una tendencia a estar solos en los jóvenes, ni siquiera conviven en pareja. ¿De qué familia hablamos aquí? Aparentemente una que no parece real y física, sino virtual, digital, celular de por medio; en una ciudad diseñada para estar en medio de otros.

  • Fue ayer nomás

    Se autopercibían mujeres siendo hombres, le daban la teta a los niños, sacaban la tarasca y orinaban en el baño de mujeres, exigían formar equipos deportivos con ellas.

    Mi caso es uno más, me autopercibía Dios, todavía me dura ese delirio místico, cambie la partida de nacimiento por genero X Autopercibido; les decía a mis sobrinos pequeños que debían rezarle con voz fuerte y clara a su tío, ellos se me reían en la cara. El objetivo real, material, para con los demás, era juntar money a mi nombre; una vez creyeran que Dios no había muerto, sino que era yo y estaba disponible para salvarlos.

  • Gaucho bueno o como darle de comer al pingo con la mano

    Para qué quiero viajar, conozco por YouTube el mundo entero y desde mi casa. Para qué viajan si no están en ningún lugar, ni siquiera con las personas que tienen cerca.

    Se supone que la vida de muchos es una mierda, pero cambiarla requiere organizar la furia junto a otros que estan en la misma, salir a quemar todo y colgar a los que haya que colgar; no va a suceder, nos iremos a dormir y la tecnología será nuestra alegría sustituta, el ángel de la guarda de nuestros sueños de libertad, amor y dignidad.

  • Miserias argentinas

    Los argentinos respetan más al hijo de puta que al boludo; la tragedia sin héroes que significa la argentinidad al palo que conocemos y hemos naturalizado. Adorni e Insaurralde, dos caras de una misma moneda política, de un sistema podrido.

    La miseria no es de ellos, aunque nos guste refregar en los medios «indignación»; la miseria es de la sociedad, de quienes permitimos a esta gente vivir entre nosotros.

  • No lo entenderías

    No sé quién lo dijo y no tengo ganas de consultar la IA: «yo te doy un dólar y vos me das un dólar, ambos tenemos un dólar; si me tiras una idea y yo te doy otra, ambos nos vamos con dos ideas».

    A la clase insultadora de los resentidos no le entra en la cabeza.