Autor: José Antonio Muhando

  • Miserias argentinas

    Los argentinos respetan más al hijo de puta que al boludo; la tragedia sin héroes que significa la argentinidad al palo que conocemos y hemos naturalizado. Adorni e Insaurralde, dos caras de una misma moneda política, de un sistema podrido.

    La miseria no es de ellos, aunque nos guste refregar en los medios «indignación»; la miseria es de la sociedad, de quienes permitimos a esta gente vivir entre nosotros.

  • No lo entenderías

    No sé quién lo dijo y no tengo ganas de consultar la IA: «yo te doy un dólar y vos me das un dólar, ambos tenemos un dólar; si me tiras una idea y yo te doy otra, ambos nos vamos con dos ideas».

    A la clase insultadora de los resentidos no le entra en la cabeza.

  • Humo democraticus

    No sos nada sin el grupo al que perteneces, las redes sociales; el trabajo que gracias al mismo comes y te hace ser alguién; en esta sociedad, bajo este sistema, donde da lo mismo lo que hagas o pienses. Es mucho atrevimiento y te lo hacen pagar caro la envidia y el resentimiento de los muchos, la educación que sale de vos creandote a ti mismo.

  • American citizen

    Para tantos pobrecitos que se creen hijos de Dios, con los mismos derechos y la gracia de todo hijo de Dios; sepan que hay hijos e hijos, algunos de primera, después seguis vos, bastardo y mestizo. San Pablo lo supo ver de una: cuando lo arrestaron y le quisieron cargar la cruz, pego el grito en el cielo, «one moment, please; soy ciudadano romano».

  • Deseo de existir

    Lo dijo Aristóteles en su momento, un hombre libre primero debe tener unos esclavos, para despues dedicarse a hablar del bien y del mal. Lo vemos en esta Argentina tardía, extraviada, que habla de libertad, seguridad y moral de Estado; de quienes nacen, crecen y se realizan como personas, dependiendo de las condiciones de posibilidad socio-económicas que lo determinan.

    Para nosotros, que nos hicimos en la vida forjando nuestro propio destino, somos capaces de luchar contra todas las adversidades y salir parados de las mismas; porque hemos partido de no tener nada a buscar serlo todo.

  • En un par de años, ni tu vieja se va a acordar de vos

    No soy político, no me interesa la política pero hago política; es decir, en todas las pelotudeces que publicas en la web, transmitis las ideas de mi abuelo, sin hacerte cargo de nada; por cuanto estás jugando, sos un chabón bonito y divertido con muchos seguidores.

  • Estoy hecho un pendejo

    ¿Para qué queremos vivir más tiempo, tantos años y cómo? En muchos casos para dar lástima, como decían los estoicos, un día de más y lo echas todo a perder. «Hay que aprender a morir a tiempo».

  • Pedagogía del poder

    Necesitamos respuestas para todo, nos resulta practico las verdades simples, certezas que te indican lo blanco y lo negro; te llevan a empatizar con lo que se deriva de eso, autopercibirte de los buenos.

    Entonces, leer (la lectura que sea y bajo el formato que fuere) se ha convertido para la mayoría en un consumo que te coge de parado porque se te impone en tu existencia como entretenimiento, distracción; obviamente, si desde chico y a nuestros hijos les vamos con la misma mentira organizada: leer es bueno, hace a tu crecimiento personal…..

    Leer como viajar, para después ser turistas donde nada de lo leído te cambia la vida, no encarnamos verdades, no creamos nuevos valores, lecturas que no hacen de vos un ciudadano más consciente, un hombre libre.

  • La pequeña política

    Este odio y descalificación sistemática de quienes piensan y viven distinto; donde es mejor hacer cualquier cosa a no hacer nada….; estamos errados en ver una moda, algo pasajero que ni siquiera merece reflexión al respecto.

    Se cierne políticamente sobre Argentina un oscurantismo sincrético de religión, sentimentalismo, pobreza, democracia rota, dependencia tecnológica y supremacismo cultural.

  • ¿Nadie me aplaude?

    Lavo, plancho y cocino. La violencia política escala en detetminados espacios, gracias al apoyo de otros, entre todos empujamos el carro del Cesar, empoderamos a unos cuantos que hablan o gritan más fuerte que los demás, en un contexto de vigilancia y control; es tan solo el comienzo, no sabemos en que terminara.

    ¿Qué nos queda a quienes no estamos guionados en nuestras existencias ciudadanas? Se nos complica en estos regímenes autoritarios, los mismos imponen un lenguaje, se manejan desde cierta narrativa y lógica de funcionamiento; empezamos perdiendo, así de simple. La actual vida social no deja dudas al respecto.

    ¿Cómo cambiamos? Un ejemplo entre muchos, que le puede interesar a las feministas: ver mujeres profesionales, liberales, sometidas como siervas por unos machirulos, es patético; estando entre libertarios en grupos de acción politica, corrobore esto. Seguramente con tiempo superemos ese vínculo, pasaremos a otra página en la gestión de los daños y la víctima de ayer será el victimario de mañana; al final, la estructura, los modos de vincularse, las jerarquías, permanecen intactas aunque levanten banderas de libertad y emancipación.