Autor: José Antonio Muhando

  • Estado Total

    El giro totalitario de la política argentina no viene de ahora, se está radicalizando en el presente; el Estado como el Ojo de un Gran Hermano que avanza con los servicios de inteligencia en la Comunidad, la intervención en la web a través de empresas tecnológicas vinculadas al mismo, la militancia partidaria fanatizada en redes sociales, el dogmatismo religioso y un gobierno autoritario.

    Configuran un Estado Total que debilita la Libertad y la Democracia, paradojicamente promocionando libertades individuales en lo económico.

  • Apología de la Justicia

    Lo que solemos pasar por alto es la violencia que instalo el «sentido común» de los autopercibidos «normales»; se apropiaron de palabras, ideas, conceptos, para decir cualquier cosa contra luchas, vidas, historias. Aparecieron de repente en la escena pública desde la política como si nunca hubieran estado, sabemos que esto no es así.

    Violencia que tiene su narrativa, creencias, prejuicios: se impulsa desde tirar la piedra y esconder la mano; hacer de las tuyas y borrarte; joder a otro y esconderte; abusar del poder; linchamientos sociales; escarnio público. El arma del momento más usada por estas latitudes, gracias a las redes sociales, es el desprestigio, la injuria, estigmatizar, atentar contra el honor y la reputación de los demás; metodología de larga data que ha cobrado mucho énfasis en la actualidad.

    No es un dato menor, el daño es irreversible y equiparable a quitar la vida de alguién; la respuesta a eso no tiene limites ni medida; en este plano moral el plexo jurídico poco importa, aunque se expida al respecto. El torturador debe ser eliminado de algún modo, porque no cesa, martiriza repitiendo y recordandole a la víctima su tormento.

    Hasta para la titularidad de una marca que produce o fabrica algo, hay toda una legislación que protege minuciosamente el nombre, la reputación; aquí nos cuidamos mucho y no dejamos pasar una, lo liberal libertario no corre, todos apelan a un Estado fuerte que les de protección en ese sentido; pero contra determinadas personas físicas, colectivos, oponentes, vale todo.

  • La libertad en partidos libertarios

    Comienza marcando a la víctima, al malo de la película, entonces aparece la libertad como «liberación», el peligro que nos sacamos de encima.

    Un proceso interno que tal vez dependa del lugar, de quienes gestionan y administran los grupos; no busco generalizar, a pesar del título de la entrada.

    Lo he visto bien de cerca como funciona, conforman una estructura, te arman grupos en redes sociales donde suman a todos los que pueden, los alimentan como pollitos con información dirigida y del mismo palo; paralelamente un grupo más cerrado; siempre bajo los mismos administradores de grupos, comunicando, organizando, vigilando, cancelando, en una pirámide vertical de mando que se reduce a dos o tres mandamas, donde te aparecen referentes puestos a dedo. Cortinas de humo de participación, democracia y libertad.

    Un pensamiento único rige la lógica de funcionamiento, determinadas divergencias o críticas molestas a los superiores, caen bajo el estigma de ruptura, herejes, oponentes y por lo tanto al desafíar el régimen es una amenaza que debe ser eliminada…; no es la libertad que tiene en vista a los opresores, las injusticias, el sistema.

    Pero esta microcultura libertaria partidaria que describí se traslada al conjunto de la sociedad en la mira de variados blancos, sectores, enemigos, proyectos de su accionar; aquí reside lo grave de este modo de hacer política que produce violencia, no representan lo nuevo.

  • Argentina feudal

    En este volver que es Argentina, la clase media va desapareciendo a ritmo sostenido, el funcionariado público de ciertas jerarquías, cargos, castas, tiene salarios de otro país, los demás niveles de la pirámide estatal se achatan; el inmenso Estado necesita bases, pies bien anchos para no caerse; el resto de los mortales argentos la reman en contextos sociales económicos de desigualdad, empobrecimiento; solo una élite empresarial, financiera, industrial, rural, la mueven en serio y avanzan.

    La política se feudalizo hace tiempo, votar no sirve o da lo mismo, no cambia nada, se turnan los delincuentes, hacen cola para saquear los recursos públicos; no representan, hacen su juego, protegen intereses comunes de poder.

  • Haikus truchos del litoral

    manos heladas

    salta el pez sin prisa

    nadie más lo vio

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    entran los perros

    con ellos el invierno

    pesa la nada

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    lo bello vuelve

    resisten pocos árboles

    cae el rocío

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  • El judío Milei

    Quiero comenzar de un modo alegre, respetando su persona e investidura presidencial, deber de todo ciudadano; olvidando que lo vote y que no sabía de mesianismo alguno.

    Francamente, nunca vi en persona o charle con un judío, supe de niño que a un tío le metían camuflada carne de cerdo en algunos platos para las fiestas y lo contaban como broma familiar. Por mi parte, me pondría la kipá para vender más empanadas en las calles modo ambulante, es algo que tengo pendiente hacer mientras no resulte contrario a la ley.

    Escucharlo a mi presidente que con valentía, muy convencido, reinterpreta miles de años de judaísmo como quién comenta en los márgenes de un libro; es algo que sorprende a los estudiosos y sabios rabinos, al igual que Jesus niño perdido en el Templo dándole lecciones a los ancianos sacerdotes.

    Enamorado de Israel, la única Democracia en Medio Oriente, deja a los propios israelitas judíos o no, perplejos, lo admiran, ovasionan; Netanyahu se dice a sí mismo «esto no puede estar sucediendo, alguien que me quiera y de esta manera».

  • Un larguísimo etcétera libertario

    Mil veces lo dijimos, políticamente un libertario no es de derecha ni de izquierda; es ante todo, antisistema.

    Nada de eso encontré en el partido libertario ni en la libertad avanza, los primeros son del Partido Único Estatal; los segundos, la casta política que juega a no serlo. Todos estos «libertarios» tienen en común que derechizan la libertad, termina siendo una farsa levantarla como bandera porque funcionan organizados en un régimen autoritario.

    Necesitamos hacer el gran esfuerzo de sacar de nuestro vocabulario los terminos derecha-izquierda, facho-zurdo, no significan nada y a la vez significan cualquier cosa, están vacíos de sentido, muy manoseados. ¿Queremos cambiar la realidad, de verdad, en serio? Empecemos por el lenguaje, no boludeando con ponerle una «e» a todo, sino pensando y actuando sin palabras atadas al poder.

  • Tirita roja de la envidia

    No resulta difícil darnos cuenta que el poder no esconde nada, aunque haya conspiranoicos que están a la caza de secretos; si cuando llega el viernes tu cuerpo lo sabe, la nostalgia de un lunes que todavía no llego pero ya es domingo por la noche y mañana debemos levantarnos temprano.

    Quizás seas uno de esos emprendedores que no quieren ser llamados trabajadores; tenes tu negocio bajo techo, a cielo abierto, fijo, movil, virtual, como sea; merece atención full time, «el ojo del amo engorda el ganado».

    Si existe un tiempo libre, nombrado y materializado por fines de semana largos, cortos, feriados, permisos, vacaciones, licencias médicas, psiquiátricas, jubilaciones….; es indudablemente la contracara de un tiempo que no es nuestro, tiempo de esclavos, de gente que no dispone de momentos propios creados por si mismos.

  • Levantando cositas pesadas

    No sé si tenemos en claro esas distancias entre vago y vagancia, que la vida nocturna demarca muy bien; el ocio del que vive de hacer lo que le gusta y la ociosidad del que se abandona.

    En la Grecia antigua se despreciaba el trabajo manual, era cosa de esclavos, una cosa entre otras cosas; no era propio de un hombre libre. Por eso Platón en su libro Las Leyes, le pega duro a las ocupaciones de artesanos y comerciantes, quienes al perseguir el deseo de obtener bienes materiales se privaban del tiempo libre.

    Posteriormente el cristianismo institucionalizado, que tampoco se privo de tener esclavos, tuvo un mensaje esclavizante para todos, atado a la necesidad: el que no trabaja no come.

    Pero la libertad son vivencias y el trabajo experiencias; nuestro presente es muy obvio al respecto, el principal detonante de padecimientos mentales reside en esa diferencia. Quizás por eso proliferan los gimnasios y las iglesias como sustitutos, consuelos; algo así como «….bueno, por lo menos soy dueño de mi cuerpo, en un par de meses seré ganador en algo y el espejo lo confirmará; ya que para todo lo demás no existo, no decido nada ni cuentan conmigo; excepto para Dios que me quiere como una oveja de su rebaño».