Autor: José Antonio Muhando

  • Enfermos que no se encuentran donde creemos que están

    Pareciera que siempre se necesita la Inquisición en tiempos de paz o cuando haga falta, echar mano de la misma le permite a cualquier poder instituido, quemar aún más al drogadicto, en vez de ir valientemente contra los narcotraficantes; hay suficiente poder militar y tecnología para liquidar el terrorismo en cuanto organización criminal, pero vamos por la fácil, exterminar un pueblo entero; atacar el velo islámico, no las religiones monoteístas oscurantistas, en cuanto ideologías de muerte y contrarias a la libertad humana.

    De ahí que se multipliquen los hábitos, uniformes, que esconden gente al servicio de una violencia organizada que produce efectos en la vida de todos, desde el miedo, la obediencia hasta la sumisión. Las instancias de sujeción y autoridad las conocemos: Ley, Orden, Derecho, Justicia. El monopolio de los fierros sabemos quién lo tiene, el Estado.

  • La libertad que nos merecemos

    El punto de vista del ganador luce como verdad revelada, aunque lluevan opiniones diversas alrededor de los acontecimientos, hechos que terminan siendo interpretaciones de lo que nos viene pasando.

    No sabemos desde cuando se fue gestando entre los argentinos el miedo al futuro, mucha gente vive al día; simple…, hubo un tiempo mejor, veníamos cayendo, hay culpables, nunca terminamos de salir, nos reseteamos en lo mismo, volvemos, limpiamos y el horizonte de lo que vendrá se nos cierra a pesar de los discursos.

    Tampoco se explica muy bien las razones que han hecho circular tanto odio en la sociedad, odio convertido en violencia verbal, mental, moral, física; resentimiento que avanza y no es compatible con la libertad.

  • Aprendiendo a reír

    Pareciera que no resulta de otro mundo, reír, más de uno se sorprendería al respecto, las neurociencias no perdonan, miden la cantidad de veces que nos reímos y como esto varia con el tiempo por diferentes factores.

    La experiencia que se comparte en el teatro de clown, trabajo serio de hacer reír a los demás mientras uno lo disfruta.

    En el espacio de ficción teatral mencionado, aparecen desafíos que nos invitan a superar prejuicios, rigideces mentales; fracasar es vivenciado como un acontecimiento que desata la risa, fundamentalmente de uno mismo junto a los demás; equivocarse es la estrella de la función, como en la vida misma; los miedos están, son nuestros compañeros de viaje inseparables, aprendemos a no tenerles miedo, las contradicciones son bienvenidas y la carga de lo coherente se aligera; multiplicamos identidades hasta comprender que el bosque de tu cabeza no es un solo árbol.

  • No divididos

    Hoy se comprende mejor a la gente que no tiene un lugar estable para vivir, razones puede haber muchas y tal vez esto no sea tan dramático como se lo pinta; lo relevante es tener un modo de vida estable o una forma de estar en el mundo, porque de lo contrario el tiempo te pasa factura mal.

    Siempre habrá diferencias entre lo que sentimos y lo que creemos que deberíamos sentir, en algún momento hay que dejar de obedecer, esta desobediencia empieza por ser mental, rompiendo con la voz social y el mandato colectivo. Política y socialmente Nietzsche fue contundente al respecto, «donde termina el Estado, comienza la Libertad».

    Seamos empáticos, no queremos verdades amargas, hace la tuya sin traicionarte a vos mismo.

  • Pastorcito, pastorcito

    La antesala de las oleadas protestantes en América del Norte fueron los calvinistas, siglo XVII, se puede chequear en Google y con IA; no vamos a encontrar lo que nos tranquiliza.

    Esto de «pueblo elegido, predestinación, gracia divina….«; la sarasa que escuchamos a más de un pastor en estos días tiene un pasado que ni ellos son conscientes, tocan de oído, no salen de la literalidad de los textos y cuando lo hacen creen tener la palabra revelada. Peligrosos para cualquier Democracia, formatean cabecitas débiles y desesperadas; asimismo, son un modo de hacer política, vemos como algunos terminan representando a los ciudadanos o gobernando.

    Quizás vos seas ese pobre cristiano virtuoso condenado de antemano, predestinado a expiar con sufrimiento su estadía en la tierra; al lado de aquél ReverendoHijo de Puta que pasa sus días dañando a los demás, sumando poder, acumulando materialmente, para terminar salvado a último momento porque se arrepentirá a tiempo de sus pecados, justo antes de morir o al terminar el día cuando se va a dormir.

    ¿Realmente nos pusimos a estudiar la dictadura teocrática que impuso Calvino y sus cristianos seguidores en Ginebra? El actual Régimen Iraní es una sombra de eso. Todo reglamentado, desde el vestido hasta el calzado de las mujeres. Estaba prohibida la música, diversión, los juegos de azar, teatro, baile, fiestas. Una policía de la moral recorría las calles, había escarmientos públicos, encarcelamiento, ejecuciones, confiscación de bienes, exilios…; maquinaria de terror basada en la ética puritana protestante de la vida, trabajo, familia y libertad.

  • No te alcanzan las manos, pulpo

    Ya lo sabemos, nos hacemos viejos con el tiempo, el espejo, la cosmética y las apariencias en la mirada de los demás…; no lo son todo. La procesión va por dentro, desgaste que no se ve, horas que no supimos vivir en paz, alegremente, todo resta en la cuenta regresiva.

    Pero en los centros de rehabilitación, geriátricos, hogares para mayores, residencias de viejitos felices……..; allí las agujas del reloj corren en sentido contrario.

    Hay que pasarse los días sentado frente a un televisor, de la mesa a la cama, pasando por el baño y viceversa. Santa Fe y alrededores son lindos lugares para terminar en una de esas capsulas donde todo pasa lentamente, el reloj biológico parece detenerse…; porque vivir el día a día en una ciudad del litoral como la nuestra, sumida en la violencia y el cinismo generalizado, es lo más parecido a ser un pulpo, te haces viejo rápidamente, por eso no se apuren a tener hijos en estas latitudes.

  • Minimalismo digital o el regreso a casa

    Cuando veo este sitio web entre otros blogs, postas en el camino de la lectura, dado el porcentaje aceptable de visitantes únicos en cuanto tiempo de permanencia que registra la métrica, muestra sin lugar a dudas algo que hace unos años no sucedía, el regreso a casa; quizás haya un escape hacia la realidad, tal vez el uso minimalista de las redes sociales está abriéndose paso…

    ¿A cuántos realmente les llega la foto de tu cara feliz en Instagram, el posteo de facebook que cortaste y pegaste, ese tuit donde pareces inteligente, nuestras ocurrencias desesperadas de atención en tiktok? A los algoritmos les interesa las publicaciones de los influencers, publicidades de productos, tendencias de consumo, campañas políticas…; tu familia, lo que haces, amigos, no cuentan, no garpan.

  • The Show Must Go On

    El alargamiento de las expectativas de vida y trabajar hasta morir, van de la mano; como la esperanza de cambiar y el más de lo mismo.

    Similar a la política que viene a terminar con la casta política, haciendo alianzas con la casta; te prometen todo lo que queres escuchar, menos cambiar las reglas del juego que los beneficia.

    Todos quieren que participes de las elecciones, hay que ir a las urnas, no importa lo que votes; interesa que el juego continue.

  • ¿El socialismo es una enfermedad?

    Después de la Segunda Guerra Mundial y con la denominada guerra fría, el mundo se dividió entre socialistas y capitalistas; la existencia de la URSS le permitió a Occidente con EEUU a la cabeza desplegar las bondades del sistema capitalista que competía por ser el mejor.

    Este contrapunto fue positivo para la humanidad no comunista, paradójicamente, se llevaron a cabo políticas de inclusión social que trajeron prosperidad y bienestar material a la gente.

    La caída de URSS y el fin de ese orden geopolítico bipolar, fue visto como un triunfo del capitalismo que termino trayendo aparejada decadencia en algunos aspectos, hasta el punto de vivir en el presente una crisis sistémica grave.

  • Dime a quién odias y te diré quién eres

    Lo he visto muy evidente entre libertarios, el aguante que tienen algunos, se guardan todo su resentimiento hasta el momento oportuno y lo vuelcan con odio hacia el blanco previamente estudiado con preocupación.

    Es el resentimiento propio de los que nunca ganaron nada, esto se ve con claridad en algunas provincias y ciudades; pertenecen a un mundo de esteroides y anabólicos donde es cuestión de tiempo para que se desinflen….

    Estamos en Argentina, los números reflejan obviedades: muchos políticos en diversos agrupamientos mienten sin asco, desenmascararlos es tarea de la gente pensante y decente. En este contexto de corrupción generalizada, no votar es un deber ciudadano.