Autor: José Antonio Muhando

  • Los palestinos de América

    Ahora se verá en estas elecciones legislativas nacionales de octubre 2025, que queremos realmente los argentinos. Ya no quedan excusas o relatos, se vota para darle continuidad al gobierno nacional libertario de Milei o elegimos más del fracaso y la decadencia que ya conocemos. No hay vueltas, es como la Segunda Guerra Mundial, nos hicimos «los neutrales» bancando a Hitler hasta último momento, después fue tarde, pagamos históricamente por eso.

    ¿Qué más apoyo buscamos? Tenemos al gobierno de EEUU de nuestro lado y no finjamos demencia diciendo que no nos importa, a nosotros compradores seriales de dólares; el gobierno estadounidense jugando a favor de Argentina, de manera inédita, nunca vista antes. No se sabe qué queremos los argentinos, no hay pija que nos venga bien, somos los palestinos de América.

  • Amigos y amistades

    Coincido con Kafka, un hombre casado no puede ser un amigo, dicho de una mujer lo mismo; pero existen amigos de esa índole con idas y vueltas.

    La amistad es cosa seria, para toda la vida, además de un vínculo enorme que supera cualquier tipo de dificultad, exige cierta exclusividad y dedicación. Lo sé, en la actualidad se le llama amigo a cualquier conocido, hay quienes tienen muchos amigos, son sociablemente amigueros.

    Me hacen ruido aquellos que no tienen amigos, no de estos que te conseguís en alguna plataforma digital de redes sociales, los conocidos del club, en la escuela, los del juntadero del fin de semana, en el asado con los compañeros del laburo……; nada de estas ficciones, amigo o amiga de verdad. Saber que existen personas que no tienen un amigo en serio, me alejo de gente así, algo no está bien en quienes no logran en su vida una amistad auténtica.

  • Argentina de entretiempo

    Suceda lo que suceda en otras partes del mundo, estamos aquí en Argentina, envueltos en continuos procesos electorales que nos significan más de lo mismo; hasta ahora ninguno realmente cambio nuestras vidas de modo radical (es que cualquier cambio comienza por uno mismo); tal vez no lo queremos de esa manera, pensamos con el bolsillo y en los límites de nuestras ambiciones personales.

    No todo es dinero, también la violencia circula, se intercambia, asciende en status social, de la cancha paso al poder político, del campito del barrio al Estado, de casa a las redes sociales en la web; una dinámica que busca desde los discursos romperle el culo al otro, no solo eso, humillarlo, dejarlo tirado ahí para que lo pisen los demás; teniendo en cuenta que pocas personas son realmente fuertes para estar por encima de las palabras; por cuanto Argentina esta abarrotada de palabrerío, por eso pululan los abogados, las patotas y nada es lo que parece.

    Pronto veremos que, este camino de violencia verborragica, fundamentalmente propagada e instalada políticamente en nuestros vínculos interpersonales, dará sus frutos; con Cristina la bala no salió, pero vos de carne y hueso, que salís a pasear con la nena, te pueden arrebatar todas tus alegrías en un instante.

  • La Palestina por venir

    La paz real en el conflicto israelí-palestino, será cuando reconozcan a Palestina un país libre y soberano. Tienen que dejar vivir en paz a los palestinos, demasiado a sufrido ese pueblo valiente.

    No desconocemos el terrorismo de Hamas, lo condenamos y ahora es el turno de todos los palestinos, desterrar de su Comunidad al fundamentalismo islámico.

    Esta victoria de Israel es material, territorial, ni siquiera simbólica; en el mundo ha surgido algo que está más allá y a raíz de la acción militar desplegada en la Franja de Gaza; algo cambio en los seres humanos de todas las religiones, políticas, razas, nacionalidades; hizo clic en la cabeza de la gente…………; el heroico pueblo palestino será la bandera de muchas cosas por venir, el martirio de tantas personas inocentes tiene la fuerza de cambiarnos a todos y esto recién está comenzando.

  • Quebrados de felicidad

    Los propósitos de la vida y otras muchas intervenciones temáticas motivacionales, inundan las plataformas digitales en la web. Le buscan dar una vuelta de rosca al hecho puntual de la servidumbre humana, de gradaciones variadas, donde la necesidad se agudiza de acuerdo a nuestro modo de vida, que no difiere mucho de lo que vemos en la mayoría de las personas en una ciudad cualquiera.

    Entre cosas, como una cosa más, preocupados en ocupaciones que nos demandan una vida de rutinas, labores y obligaciones; no hay cálculo matemático que de favorable en dosis adecuadas de felicidad.

    Qué sentido tiene desplegar pesimismo, como si fuera a describirnos en una situación de personas sumidas en una red de alienación y blablabla psico-sociopolítico; donde parece que hagamos lo que hagamos estamos perdidos….; cuando en realidad podemos ser nosotros mismos con cierta independencia, autonomía real, de lo que afuera nuestro acontece, la libertad está al alcance de la mano, se requiere valentía, no hay mucho más, el camino es un hacerse constante que nos fortalece en cada paso que damos y justo cuando nos creíamos fuertes viene lo que nos pone a prueba.

  • Lenguaje fafafefi

    Se vino abajo el lenguaje inclusivo, no salvo vidas hablar con «e»; tampoco sirvió para integrar a personas marginadas o desafiliadas del Sistema, quizás sí, depende como lo miremos. Se politizo demasiado la cuestión y eso lo hecho a perder.

    El tema no está sepultado, ni siquiera superado, simplemente tiene un parate necesario, hay que respetar los tiempos de la gente, no forzarlos; francamente, muchos son los ejemplos de la vida cotidiana que nos vienen haciendo ruido; desde dirigirme a «todas», formando parte de un grupo cerrado de hombres, a llamarlos «chicas» a los varones en el aula de la escuela primaria. Algo quedo, sabemos que no está mal y es razonable, referirnos a todos y todas.

    Las mujeres se acostumbraron a ser pluralizadas, puestas indistintamente en un todo masculino que las nombra; al revés, es poco usual; pero de ahí, a tener que meter una «e» a las palabras para cambiar la realidad, es complicado, las palabras no son tan mágicas, lleva tiempo.

  • No saben, pero hacen

    Resulta sorprendente que todavía estemos hablando de Marx, incluso no faltan quienes se viven encontrando con comunistas a cada paso que dan y éstos son argentinos.

    Que Marx haya escrito tanto, responde en parte al hecho de que aparentemente nunca trabajo, fue mantenido por Engels; tampoco es descabellado pensar que si estas la mayor parte de tu tiempo ocupado, trabajando de sol a sol, no hay tiempo para pensar ni siquiera lo que estamos haciendo o nos imponen hacer. Seamos sinceros, el mundo capitalista que describe es en el que todavía estamos, aunque sigamos suponiendo que el avance tecnológico, científico, nos iba a redituar en menos trabajo y los hechos indican que no……..; el presente es la máxima expresión de lo que busco explicar Marx y todavía falta mucho por ver de lo mismo. ¿Que son 200 años en la historia social, económica, política, de los seres humanos?

    No es tan simple como parece, navegar por la web y hallarte a cada clic con el fetiche de la mercancía; salir a boludear en el centro de la ciudad, que las cosas fetichizadas nos llamen desde las vidrieras de los comercios como si fuéramos cosas y nos entendiéramos muy bien con ellas. En realidad, lo vemos muy patético con la política de la actualidad, siglo XXI, año 2025, Argentina; no hay sujeto social argento, colectivo, cada uno hace lo que puede y no interesa que piense al respecto, es lo que terminamos haciendo lo relevante, votemos lo que votemos, gobierne quien gobierne; si lográramos movilizarnos para hacer la revolución, al otro día hay que ir a laburar, te espera el jefe, patrón, horarios, rutinas, obligaciones, cotización del dólar, hay que comer.

  • Empresas de encomiendas

    Si están por enviarte algo desde alguna localidad limítrofe con un país vecino, a la ciudad de Santa Fe, provincia de Santa Fe, República Argentina; no tengo buenas noticias al respecto, aunque no puedo generalizar.

    Quizás siendo algún ente u organización que mueve volúmenes interesantes, haya garantías aceptables de no extravió, hurto, robo o alguna mano chanta en el medio que te haga viajar el contenido de la misma con destino desconocido. Estas honorables empresas las conocemos, te bajas del colectivo y llegas caminando a las mismas; a los santafesinos aparentemente todo nos queda cerca.

    La realidad no dicha, propia de nuestro país, es el itinerario de la lógica empobrecedora en la cual nos manejamos los argentinos; ciudad de Santa Fe es un pozo, a contramano de todo, nada llega directo a este lugar; por ende, si te envían algo de alguna ciudad de Jujuy por dar un ejemplo entre otros, además de recorrer Jujuy y detenerse en la cabecera de dicha provincia, tu paquete pasa (se detiene, hace trasbordo, real y literalmente) por Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Rosario, hasta terminar en Santa Fe capital. De alguna forma el camionero tiene que salvar el combustible.

    ¿Qué tengo para decir que no haya dicho y que corra el velo de lo que está detrás? Mucha inseguridad que nos deja mal parados a todos (prestadores de servicios y clientes), sabemos que está entrando abundante mercadería extranjera de calidad, mucho más barata y en el trayecto que recorre el paquete o encomienda, en sus numerosas paradas, estaciones, ríos de baba (saliva) se le cae a la gente que tiene acceso al bulto enviado, los piratas están al asecho y no hay seguro (empresa de seguros) que te cubra lo que de manera impecable te roban, una magia que parece no haberte tocado y sin embargo te dejo en pelotas.

    ¿Qué consejo darte? Este no es sitio para consejos o terapias de ninguna índole, pero diría que si no estas enviando droga o algún paquete bomba; arma tu paquete a la vista de los empleados de la empresa de encomiendas, delante de ellos filma su cierre, toma registro fílmico paralelamente del lugar y mismo proceder al recibir en destino. No esperes darte cuenta porque el paquete llego con alguna rotura, no, eso no existe más, te saquean su interior de modo muy sofisticado y no lo vas a notar. Ejemplo, un celular o notebook (algo pequeño y fácil de predecir) que lo envía una simple persona individual, solo, que no tiene negocios rentables con el prestador, lo saben, no vas a tener garantía de que las cosas resulten acostumbradamente bien, perderte como cliente es intrascendente; por otra parte, ellos (la empresa de encomiendas) también son víctimas, algún pescado podrido en la red de distribución los está cagando a todos.

  • Estamos aquí para decirlo

    Un fenómeno propio de este tiempo es que solemos escribir en primera persona, referenciándonos, como si fuéramos el centro del universo, no resulta novedoso, en el pasado hubo tiempos de esta índole.

    Lo tramposo e inconsciente en algunos casos, es que disentir, ser contestarios a estas posiciones, es ponerte en supuesto agresor de probables victimas que terminan empoderándose en la postura de ofendidos, agraviados; esta corriente victimista es abundante, lo vemos en la obsesiva literatura personalista, intimista, que percibe la justicia como una restitución imaginaria del mal que han padecido, no solo imaginaria, también judicial, ya que terminan criminalizando la palabra de los que osan contradecir sus opiniones.

    En parte es la decadencia del poder social, comunitario, de voces colectivas que en la actualidad no pueden mostrar en hechos una posición común.

  • Minoría de la minoría o del por qué a la gorda se le llama gorda

    Si la libertad de expresión son aquellas opiniones con las cuales coincido, indudablemente existen tantos mundos que serían aburridos y tortuosos convivir en alguno de ellos no siendo parecido al resto, coincidentes y determinados por un pensamiento único que los aglutina. Parece una locura estar hablando de esto en pleno siglo XXI, porque dábamos por sentado que la Inquisición eran los malos que te quemaban por ser mujer, inteligente, libre o no católico; pero no, hoy te crucifican los libertarios por opinar diferente, si sos mujer católica, feminista y de izquierda, te fusilan las feministas universalistas del wokismo; etcetera de los etceteras.

    Llamar flaco al flaco y no delgado, es como ser gordo y que no te describan excedido en peso; de ahí el negocio del odio, es muy rentable en la actualidad, fomentar el miedo al otro diferente y cuando ese otro se aviva sabe explotar a su favor ser minoría buscando imponerse por encima de los demás, algo que sucede a menudo. No vende que intentemos ser socialmente mayoría, ponernos de acuerdo entre todos, aceptarnos, respetarnos tal como somos, aparecemos, vivimos y elegimos vivir; nada de esto se viraliza en cuanto negocio, políticamente no es ganador.

    Un tema para quemarse la cabeza es la vocación histórica revisionista de los que analizan el pasado desde la mentalidad actual, critican, sacan conclusiones, proyectan el mismo al presente con un autoritarismo moral que pesa sobre la existencia culpable de otros, sean animales, vegetales, humanos, palabras o cosas.