Parece mentira que seamos esa consciencia del universo, aquellos ojos abiertos en la inmensidad; comprendernos espectadores capaces de preguntarnos por lo que se nos escapa en distancias demenciales de oscuridad y silencio…; nosotros, que desde el lento transcurrir de los días habitamos la tierra en un viaje sin retorno.
Allá afuera, en estrellas que brillan a millones de años luz, vemos el pasado que nos alcanza, espectáculo de un futuro jamás pensado…, hasta ahora, en que nos pusimos a mirar el cielo sobre nuestras vidas.
No se trata de juntar otras tres consonantes y armar un partido nuevo.
Alegría nos queda, sin quedarnos en el aguante del «a pesar de todo». Si planteamos una salida de izquierda es por fuera del más de lo mismo, «voces de la izquierda en el Congreso», alianzas y frentes progresistas, Estado y más Estado. No es por aquí, no es una cuestión de administrar desde la burocracia del Sistema.
Hablamos de supervivencia, se trata de sobrevivir como sea. En Argentina ya sobran millones de argentinos; la partidocracia política tradicional y libertaria de derecha, junto a otros actores económicos de poder, lo saben, compiten entre ellos para repartirse lo poco que queda.
En este tiroteo de ideas, no busco hacer apología del delito ni generar falsas alarmas. Aclarado.
Necesitamos pensar, no salgas de tu cabeza. Veamos EEUU, aunque los argentinos decimos parecernos, socialmente somos distintos. En el país del norte te incendian un lugar y se filman incendiandolo; acá nos prendemos fuego sin querer, por un reclamo económico puntual en el más extremo de los casos que salio mal. El común de la gente en Argentina habita en la anomia social. Esta cambiando…..
Hay que prestar mucha atención al fenómeno de los lobos solitarios, no ya por razones de fundamentalismo islámico, sino por cuestiones de padecimiento mental, individual, propio de una persona quemada por un Sistema que le exprime la vida, en medio de una Comunidad de cínicos. Aquí no hay derecha, izquierda, emancipación o revoluciones de la zarasa, no, es alguién inmolandose, colapsando, que no tiene salida ni nada más que perder.
El significativo aumento de los suicidios, la cantidad de psiquiátricos haciendo política; donde algunas vidas dañadas canalizan su expresión como instrumentos de violencia manipulados por otros, esta mostrando que algo se nos está yendo de las manos. Locos gestionando el loquero.
Lo sucedido con el tirador en una escuela privada en provincia de Santa Fe y el Circo mediático de las pintadas en establecimientos educativos estatales (cuya parodia confunde y nos desvía la atención); donde lo primero, sí es un síntoma de las nuevas luchas individuales por venir.
Las plazas, calles y redes sociales dejaran paulatinamente de ser lugares de visibilidad donde mostrar poder colectivo; no se trata de leyes antipiquetes o contraterrorismo para que no te salgas del libreto; hay una mutación hacia determinaciones personales, acciones individuales directas sin intermediarios politicos ni sociales, de alto impacto social-emocional que lo sacuden todo, como ejemplos o mal ejemplos a seguir en esta economía moral de venganzas propias.
Indulto a Cristina Fernandez, Milagros Sala y algunos militares presos de la última dictadura; independientemente que la Justicia proceda al recupero de lo robado en el caso de los corruptos.
Salario mínimo universal para quienes no trabajen ni registren ocupación alguna, debido a su precariedad social y falta de aptitudes en la inserción laboral.
En algunos juegos de cartas donde corre el dinero, lo conveniente es callar, observar, tener a resguardo tus propias cartas sin enamorarte de las mismas, observando el juego y a los jugadores; estar listo para cuando sea tu tiempo, de lo contrario pasar (no ir con una apuesta), ser paciente, estamos de cacería; que ellos crean que sos su presa nos da ventajas cuando realmente no lo somos.
Las reacciones inmediatas revelan datos, no queremos regalarle eso a los oponentes, menos aún a la gente de mierda, ellos ajustarán el curso de acción sabiendo tu respuesta y será dañino para ti. El silencio, la mayoría de las veces gana, porque no se llevan nada de ti, lo tienen que inventar, suponer y fundamentalmente no saben cuando ni como les vas a devolver el golpe.
Santa Fe pronto mostrará a todos los argentinos el camino, no de los elegidos, sino de los olvidados, ninguneados por la clase dirigente, la partidocracia política corrupta y proselitista.
La tierra de nuestros padres, hermanos, vecinos, se alzará desde la autonomía de una ciudad capaz de salir adelante por si misma; los espacios políticos, ajenos al sentir y la vida de la Comunidad, nacionales, provinciales administrados por empleados que responden a personajes que ni viven entre nosotros, no nos representan.
Empanadas, creen hacerlas cualquiera, basta googlear o consultar la IA, para convertirte en cocinero. Sabemos que no es así, estando en Santa Fe, en cuanto al insumo «carne», es superior a lo que se pueda elaborar en el noroeste argentino. Sin embargo, algo es irremplazable en la empanada e incomparablemente salteño, las especias, los condimentos, ahí esta la diferencia.
Por supuesto, en el litoral argentino podríamos incursionar con el ingrediente secreto, para eso hay que ver Netflix.
Obviamente, no me refiero a una cuestion de precio (oferta-demanda). Hay quienes teniendo y de sobra, nunca salen en sus vidas de lo barato, llevan una existencia berreta, mezquina en su forma de ser. Tampoco hago apología del despilfarro o el pagar lo que no vale, sino que señalo una manera achinadita (sin alusión a los chinos) de ver la existencia.
¿Se entiende que vengo hablando del buen gusto? No de comer tal o cual cosa solamente, de pagar esto o lo otro, de una determinada marca de consumo, lugar o sitio puntual de concurrencia, si me manejo en auto o caminando…; buen gusto del vivir, que va desde una empanada a la educación de los hijos pasando por las cloacas de tu cabeza; en esto se juega lo estéticamente superior.
La política argentina es básica ya que no tiene un electorado que exija mayor complejidad, entendemos con ejemplos de fútbol la economía y así nos va, David y Goliat para sentirnos especiales, con las Fuerzas del Cielo nos autopercibimos los buenos de la película y somos ese elegido arquero que en solitario ataja todas por los demás.
Porque el dato mata relato y a la vez en cuanto contingencia política es un imperativo técnico de alcance general que sirve para todo.
Un país normal donde impere la ley y el sentido común, suena simple y no requiere de explicaciones; hasta parece que no nos reconocemos de ese modo bien argento y lo buscamos reafirmar sobreactuando. De hecho podemos vivir sin preguntas, con una cabeza formateada que desencripta la realidad por medio de esas premisas.
Un ejemplo social ineludible de lo que somos, como actuamos desde el cumplimiento de la ley, el sentido común y la normalidad; el pasado reciente nos describe sin analogías: el año de cuarentena del Circovid, dictadura sanitaria, muertos a rolete, represión estatal, la fiesta del gobierno.
«Enemigos de sus mejores amigos y desconfiables para los más queridos», nos decía Séneca, a propósito de los iracundos.
La flaqueza más obvia de los ánimos débiles: pierden ante quienes los hacen enojar, se dan a conocer fácilmente. Así como la venganza termina confirmando que alguna bala de las que tiraron pego en el blanco.
Hoy los enemigos del presente argentino, saben algo muy valioso, tocar o amenazar con tocar a determinadas personas del poder instituído, por ejemplo judicialmente de modo directo, rápido y concreto, sacude la gobernabilidad de nuestro país y afianza la corrupción en cuanto sistema garante de impunidad.
La calle está muda, en ciudades como Santa Fe la buena voluntad de los santafesinos impotente, cada vez más gente vendiendo ambulante lo que sea para morfar, comerciantes en las puertas de sus negocios vacíos; no hay dinero, no se mueve la cosa….
El malhumor está presente en el silencio a punto de irse a las manos.
Parecemos una Comunidad castigada por lo que fuimos y no lo podemos remediar, algo malo hicimos para que unos hijos de puta jueguen con nuestras vidas.