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  • Tan libre como pez en la pecera

    Creemos en lo que decimos y nos aferramos a lo dicho, el peligro de los creyentes haciendo política, la gente pensante y libre se halla vulnerable frente a esa turba que viene teniendo protagonismo desde hace décadas en nuestro país.

    De este entramado cultural propio de la ley, determinados patrones de conductas y creencias, te arman instituciones, funciones o virtudes, como negación de los cambios. Vos, yo, todos cambiamos; la realidad es un ir de lo conocido y más organizado, hacia lo caótico y disperso; sin embargo, quedamos apegados, guionados por convicciones que nos otorgan cierta libertad condicional.

    Se ha vuelto muy fácil en Argentina hacer política, de ahí que no hallemos buenos políticos o funcionarios públicos, en una sociedad que no esta a la altura de los mismos.

  • El precio que pagamos

    La distancia entre quienes atacamos estando solos y la de aquellos que lo hacen siendo parte de estructuras de poder.

    Esta distinción es clave para separar las aguas. La cultura criolla lo tiene bien definido en el mundo futbolero de tribunas, dinero, barras bravas; en el rugby de las patotas; los linchamientos mediaticos. No queda en esto, es solo la pantalla de un modo de ser que se manifiesta en todos los ámbitos de nuestra vida social organizada.

    La política y la religión en Argentina son ejemplos claros donde se aglutinan quienes comulgan en una comunidad inflada de ideas, endurecida en posiciones hegemonicas, dominantes; gente subordinada a instancias de poder que no dependen de ellos mismos, tutelados en el temor y la obediencia; la libertad queda fuera.

    Por eso resistimos ataques personales y no vamos de manera personal contra nadie, nuestro accionar de hombres libres va presidido de rupturas con lo establecido, en contra del sistema, nadie nos debe nada por bancarnos lo que somos; acá no hay disputas privadas, es como pensamos y vivimos.

  • Fuego libre

    Puede que te haya resultado algo que hiciste, como un libro, determinada canción, ocurrencia que se viralizo, empresa mediática; no te da derecho a torturarnos con lo mismo en tus futuras intervenciones, repitiendo productos que terminan siendo reiteración de aquello, copias aburridas.

    Problema de los que tienen nombre, prestigio, cierto status; para nosotros que somos nadie, pensar es el rincón desde donde actuamos con libertad, no necesitamos de política, poder, suerte, dinero y amigos.

    Entiendo a estos influencers, youtubers, etcéteras, que la juntan en pala marchando detrás de intereses prácticos, etiquetados de antemano, vendiendo y vendiendose.

  • Más libertario que pegarle a mi abuela

    Aparentemente cualquier cosa nos hace mal, desde bañarnos, comer, beber algo; excepto laburar por dos mangos como animales todos los días.

    Nos queda un consuelo, escuchar o leer a los libertarios que están en el Estado, que ya tienen su cargo, el puesto asegurado, alguna cachucha que rascar con la nuestra; «libertarios» que se descubren libertarios dentro de las reparticiones estataless; hay un mundo liberal libertario queriendo entrar y buscando la misma, reciclados para hacer dulce. Liberales libertarios que desde el poder y la repartija te dicen como vivir, ahorrar, ajustarte y sacrificarte por un país mejor.

  • Sucedió mañana

    «Están dos peces nadando uno junto al otro cuando se topan con un pez más viejo nadando en sentido contrario, quien los saluda y dice, “Buen día muchachos ¿Cómo está el agua?” Los dos peces siguen nadando hasta que después de un tiempo uno voltea hacia el otro y pregunta “¿Qué demonios es el agua?…..……….” Esto es agua, David Foster Wallace.

    Basta con estar presente y vivir, los dispersos tenemos dificultades para detenernos en el camino de unas hormigas.

  • Hand grip

    Llegar a viejo para dar lástima no resulta una contingencia, es el desenlace de tu vida; por eso los estoicos tenían en claro nunca juzgar antes de tiempo a un hombre, hasta ver su final; morimos generalmente como hemos vivido, es notoria la miseria del que se aferra a la vida cuando es tiempo de irse, el pobrecito quiere vivir un día más.

    ¿Qué los detiene entonces a muchos para hacer justicia, acaso tienen algo que perder además de su precaria/abandonada existencia? Estar en el lugar de los que sobran, molestan, fuera de circulación; pareciera que solo los adolescentes y jóvenes son capaces de lo heroíco.

    Viejos que de tanto cuidarse y temer, mueren como en una pandemia, entre las risas de los que gestionan/disponen su destino.

  • Nuevo colectivismo libertario

    Conocí esta realidad en ciudad de Santa Fe, dentro de la politiquería liberal libertaria de todos los colores y alitas; despues de lucha y trabajo, nos aparecieron unos comisarios políticos (empleados y puestos a dedo por la mandamas del «espacio»), montados en la campaña del desierto, a partir de ellos un proyecto y hacia atrás nada.

    El «Proyecto Libertario», traducido: vos libertario, militante, afiliado, no tenes relevancia alguna; la estructura prima por sobre la verdad, la crítica o las personas. Cultura verticalista, exigen obediencia, un arriba y un abajo, superiores y subordinados. FIN.

  • Algunas preguntas no cambiaron

    Las cosas simples de la vida, hay bibliotecas de esto; una cuestión es evidente, no se arriba a lo simple de modo simplista, lo simple no es necesariamente reduccionismo de lo fácil y accesible, eso que por estar al alcance de la mano se nos hace decible; nada es lo que parece.

    Cuando la IA tenga todas las respuestas, siempre resurgiran las preguntas del por qué y para qué.

  • Solo se gana una vez

    Hay una frase del pasado que define a la guerra como la política por otros medios; el presente nos muestra que es la economía por otros medios. Parece que poco importan realmente las convicciones o idealismos, se compite cada vez más y la sociedad que vemos es reflejo de esa competencia.

    Ni las relaciones interpersonales escapan a esta dinámica de lucha y conflicto; en Argentina con homilías no vamos a detener la violencia que avanza en nombre de la libertad, paradójicamente acelera la concreción de la misma, acorta los tiempos.

    Para no desesperar desde lo individual y personal, haciendo implosión, tengamos en claro que la libertad no es la bandera de los violentos, sino de los hombres y mujeres libres; una obviedad decirlo, se requiere ser fuertes, pacientes y aplastar al enemigo cuando llegue el momento.

    Hablamos de paz, ponemos la otra mejilla, cargamos la cruz, pero no somos el crucificado; solo se gana una vez, de verdad y para todo el viaje. No podemos fallar o dejar pasar esa hora, ni distraernos en peleas de gatos.

  • El por qué de la milanga

    La nueva política no requiere de muchos quebraderos de cabeza para entenderla, ya no nos promete como antes, la ilusión de la felicidad venidera; intenta vendernos una demarcación tajante entre el bien y el mal; por eso el gobierno de la moral que tenemos.

    Los argentinos venimos juntando impotencia, fracasos, la sensación de cosas que nunca se nos dieron y moriremos así.

    En el fondo cargamos con un sentimiento de venganza, el Relato nunca fue de la clase política (jamás tuvo ese poder sobre la gente); nos falto coraje para decirnos la verdad o fuimos siempre demasiado cínicos; la sociedad que formamos parte, esta comunidad que somos nos hicimos un cuento para sobrevivir, un relato en voz baja circulaba entre nosotros; la política (es decir, el Estado junto a ciertos actores del palo cultural, empresario y religioso) con buen olfato, simplemente se apropiaron del mismo, lo sacaron a la luz, lo amplificaron al deshinibir a muchos; dandole nombre, rostro, identidad, forma al blanco de nuestro odio y revanchismo.