
Todavía y Nadie salieron a buscarlo. Hemos naturalizado esta violencia porque miserablemente somos violentos, nos molesta la violencia de los denominados «malos», cuando daña intereses propios, viene de los que no son de nuestro palo, quienes no están en la vereda de los autopercibidos «gente de bien».
Este tipo de violencia en determinados contextos, grupos, organizaciones, estructuras, comunidades, partidos políticos; es bienvenida, tiene buena recepción, se festeja y promueve. En definitiva, hay violentos que son premiados, condecorados, tienen renombre, ocupan cargos, la gente los vota, son referentes de otros.
Cuando los buenos se juntan, son buenos para linchar, quemar y crucificar. Esta violencia no es mala.
