La cultura argentina mirando siempre hacia afuera, desde pensar con el bolsillo y hacerlo en dólares, hasta querer ser gauchos vikingos; instalados en el final de la película.
No siempre nos proponemos extrañar o acordarnos de un perro, sin embargo, tenemos aspiraciones hacia el futuro y más allá, dado que no hay donde volver, por eso tanta politiquería barata de paraísos perdidos.
En esta mentalidad, los más jóvenes están jodidos, casi no ven gente trabajando, sino a noruegos viviendo la gran vida, influencers viajando por el mundo, casas monumentales de películas hechas realidad para unos pocos, ricos empresarios autos de alta gama, famosos exitosos.
Hay veces demoramos demasiado en constatar la certeza de que tu hogar no era la casa, el negocio, la quinta de fin de semana, la ciudad, el barrio; nada de eso, se trataba de personas, seres queridos.
Cuestión de salud, no había que entenderlo de entrada, lleva tiempo cuidarse y comprender sin dejar de pensar en los demás para ocuparse obsesivamente en uno mismo; básicamente vivir sin andar negociando a cada paso con lo que sentimos.
La falacia de hacer política de lo apolítico, es muy común en Argentina. Nos gobiernan y representan unos astutos que se nos presentaron antisistema, los cuales operan desde la logica estatal autoritaria que ya conocemos.
Esta falacia de dejar al Mercado que acomode todo sin intromisiones de ninguna índole, es mentira; se requiere un Estado fuerte, duro, implacable, el Leviantan con la gorra puesta y las armas en la mano. El que las hace las paga : somos los ciudadanos quienes pagamos con nuestras libertades y la dignidad, este hacer política fraudulento de los mismos de siempre.
Cuanto cobra un gendarme o policía, por arriesgar su vida contra el accionar delictivo, cuanto gana un narco (tu vecina del barrio, a 10 metros de una escuela primaria, desfilan los autos día y noche; la junta en pala y no pasa nada); no se trata de ganar igual al presidente de la nación, de hecho no pocos empleados públicos cobran mucho más que el primer mandatario….
Además, todos quieren ganar como ganan los de al lado, sin arriesgar lo mismo; el Estado y la vida está plagada de cobardes e inútiles, facturando sin jugarse nada en comparación con algunos.
Incentivos. ¿Cuánto me dan por cada narco muerto, que ascenso obtengo en la escala jerárquica estatal-social? Es decir, muchos jueces puestos a dedo políticamente, cobran fortunas gracias al Crimen Organizado que les da trabajo, cargos, funciones, poder. ¿Qué sería de estos funcionarios publicos sin muertes, secuestros, merca, robos, inseguridad, garantismo, mano dura, gatillo fácil, corrupción….?
Inglaterra, en el pasado como estrategia politica de piratas; pagaba por cada delincuente que embarcaban hacia las costas de Australia, morían de a montones en el viaje. Después, cambio la jugada, les pagaba por cada convicto que llegara vivo; se terminaron los muertos. Nada de otro mundo, siguieron siendo la misma mierda, todos; los incentivos cambiaron la realidad.
No hay como tener tu propia casa, nuestros abuelos apuntaban a la tierra y los ladrillos. El auto, la ropa, viajes, otras cosas, eran lujos que no tenían peso existencial en sus vidas.
En buena hora, en el presente hay variedad de placeres, más bienestar, mayor oferta de felicidad en el mercado; sin embargo, lo relevante sigue siendo tener casa propia, dejar de vivir prestado, sin deudas ni favores que nos empobrecen al quitarnos la paz.
No el Nazareno colgado del Estado, subsidiado, la cara visible de un comedor comunitario vendiendo caridad y facturando por detrás con dinero público.
Aquél que destrato de comunista el Vaticano, ese que en la actualidad crucifican los evangelistas sionistas en los pobres domesticados, criminalizados, estigmatizados como palestinos de todos los pueblos.
¿Sirve de algo votar, si tu voto no cambia nada? Hasta quienes son tus representantes electos, se representan a si mismos y a sus propios intereses. El sistema jurídico sostiene esta institucionalidad encerrada en mecanismos internos de funcionamiento parasitaria de la vida de los ciudadanos.
No cuestionamos la Democracia, pero si la Nobleza de funcionarios públicos y políticos, quienes ni siquiera dan cuenta de sus actos. Detrás poderes económicos reales digitando influencias a través de peones votados por la gente.
Lesbiana LGTB+QZWX, se compra sus hijos, casada con una migrante morocha, al frente de la extrema derecha alemana, indignada, reaccionaria moral contra inmigrantes oscuros y gente precarizada por el Sistema; militante de la Familia, Dios, Patria, propiedad privada.
¿Todavía no nos queremos dar cuenta?
Miremos Argentina, veamos quienes están figureteando en la movida de la «nueva derecha», en esta ensalada de oportunismo criollo se colaron extremistas defensores de los discursos de odio, mano dura contra pobres y marrones, disfrazados de liberales e integrados en grupos de acción política; supremacistas que no dudan en tener como enemigos a quienes piensan diferente o tienen otras creencias y promover formas de eliminación/cancelación. En este contexto, elevaría al máximo las medidas de seguridad ante la visita papal, no descartaría como hipótesis, hechos de violencia que busquen empañar su visita.
Tyler Robinson, un pibe mormón de 22 años apretó el gatillo, provida, familia, propiedad, Dios.
Onda liberfacha, no quieren ver lo que vienen provocando algunos, ahora parecen calmados, guardan silencio y dejan al que tiene la banca que se haga la malentonada…; el daño esta hecho, la violencia ideológica se ha instalado en Argentina, fuerzas llenas de odio y resentimiento van a chocar de un lado y del otro.
Cuando unos nazis te atacan por comunista, dado que pensamos distinto, es una estrategia política típica de la extrema derecha colgada de banderas libertarias…; de esta forma parecen desplazarse al centro, usurpando el lugar a los demócratas y republicanos, apropiandoselo desde la zarasa de valores como la libertad que no respetan en los demás al ser los principales cultores de los discursos de odio.
Similar al pito duro violín, que abusa de tus hijos diciéndote que los quiere y malos son aquellos que hablan de infancias y no de niños. Dominan el relato al tener todas las respuestas e imponen su propia ley.