el niño que fui
no se sube conmigo
triste payaso
La gente de bien, el pueblo elegido.
No nos resulta extraño que las verdades tienden a esconderse de las organizaciones, se atajan de las instituciones, el estado, las autoridades de cualquier índole, la moral de los elegidos por el poder.
Cuando conocemos la verdad, fundamentalmente de nosotros mismos, y sin embargo, seguimos haciendo lo de siempre, somos esos tristes payasos, aunque nos hagamos llamar de otro modo.
Defraudan. Hablan demasiado de trabajo, libertad, del Paraíso perdido y no vivimos libremente.

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