Resulta incómodo decirlo y triste a la vez, tanta gente que siendo pobre cree no serlo, finge demencia o algo así, sobrevive en un mundo paralelo, negados de su realidad.
De ahí que nos viene bien las subdivisiones de las estadísticas, para estas alegrías compensatorias también está la ciencia, donde existen categorías de pobres, clase media, media alta, media media, media baja, casi pobre, pobre, más pobre, menos pobre……………; todos eufemismos, maneras de nombrar propias del enfermo que tiene muy buenos razonamientos, explicaciones: sabemos al escucharlo o verlo actuar, que no tiene cura, hay que dejarlo morir en la suya.
Algunos, los más payasescos, viven en un barrio periférico de la ciudad en el cual todo queda lejos, muchos colgados de la luz, ni todos tienen gas natural, pésimo servicio de internet, los colectivos de transporte de pasajeros no entran a la barriada, una salita trucha de atención médica para poner vacunas que nunca tienen, la escuela comedor destruida por la desidia estatal a la que concurren multitudes………………; pero ellos, por tener auto, tv plasma grandote, el celular de moda, un parlante torre de gran potencia, aire acondicionado, sentarse a comer algo en algún restaurante o la cajita feliz del McDonald’s, pilcha de marca made in China, miran a sus vecinos como si los mismos fueran inmigrantes musulmanes que nunca pusieron el culo en un inodoro.

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