En estos tiempos que vivimos los argentinos, de supuestos leones y romanos, el relato político se interrumpe para dar lugar a las lágrimas, emociones futboleras propias de las tribunas y de la gente que busca ser feliz. Aunque la estética superior de los que decían tenerla, nunca se manifesto en sus referentes: basta ver esos cuerpos que no reflejan libertad, autocontrol y disciplina, sino todo lo contrario.

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