Solo se gana una vez

Hay una frase del pasado que define a la guerra como la política por otros medios; el presente nos muestra que es la economía por otros medios. Parece que poco importan realmente las convicciones o idealismos, se compite cada vez más y la sociedad que vemos es reflejo de esa competencia.

Ni las relaciones interpersonales escapan a esta dinámica de lucha y conflicto; en Argentina con homilías no vamos a detener la violencia que avanza en nombre de la libertad, paradójicamente acelera la concreción de la misma, acorta los tiempos.

Para no desesperar desde lo individual y personal, haciendo implosión, tengamos en claro que la libertad no es la bandera de los violentos, sino de los hombres y mujeres libres; una obviedad decirlo, se requiere ser fuertes, pacientes y aplastar al enemigo cuando llegue el momento.

Hablamos de paz, ponemos la otra mejilla, cargamos la cruz, pero no somos el crucificado; solo se gana una vez, de verdad y para todo el viaje. No podemos fallar o dejar pasar esa hora, ni distraernos en peleas de gatos.

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