El por qué de la milanga

La nueva política no requiere de muchos quebraderos de cabeza para entenderla, ya no nos promete como antes, la ilusión de la felicidad venidera; intenta vendernos una demarcación tajante entre el bien y el mal; por eso el gobierno de la moral que tenemos.

Los argentinos venimos juntando impotencia, fracasos, la sensación de cosas que nunca se nos dieron y moriremos así.

En el fondo cargamos con un sentimiento de venganza, el Relato nunca fue de la clase política (jamás tuvo ese poder sobre la gente); nos falto coraje para decirnos la verdad o fuimos siempre demasiado cínicos; la sociedad que formamos parte, esta comunidad que somos nos hicimos un cuento para sobrevivir, un relato en voz baja circulaba entre nosotros; la política (es decir, el Estado junto a ciertos actores del palo cultural, empresario y religioso) con buen olfato, simplemente se apropiaron del mismo, lo sacaron a la luz, lo amplificaron al deshinibir a muchos; dandole nombre, rostro, identidad, forma al blanco de nuestro odio y revanchismo.

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