Tiempo de fascismo argentino

La violencia y el odio como ordenadores de nuestra sociedad organizada.

Parece que descubrieron la pólvora algunos panelistas y periodistas, el fascismo es la idiosincrasia argenta al palo; un ejemplo entre otros: nos acompaña el movimiento peronista que adopta diferentes nombres a lo largo del tiempo, desde las dictaduras militares hasta el presente, donde sus voceros acomodan el relato de acuerdo a las coyunturas.

¿Qué es ser fascista en Argentina? Tener un cuadro de Benito Mussolini en el living de la casa, no, es anacrónico, ese fascismo europeo existió entre la primera y segunda guerra mundial.

La verticalidad autoritaria que rige las estructuras partidarias es un buen comienzo para olfatear a los fachos, saber de qué hablamos cuando queremos mostrar la participación ciudadana en política; los punteros de las organizaciones sociales; sindicatos; el entramado de la familia judicial, esa Cosa Nostra detrás de la ley; la representatividad de los legisladores independientes de los ciudadanos que los votaron, respondiendo a intereses ajenos al Bien Común; el Partido Único Estatal abocado a sus propios beneficios; el Estado inmenso y corrupto que impone las reglas del juego democrático; el sector privado prebendario de recursos públicos, colgado del bolsillo de todos; la sociedad doméstica y servil que se identifica con el Mandamás del momento; la cultura ideologizada bajo la hegemonía de un pensamiento único; el cristianismo del Dios de la gente buena, normal, heterosexual, blanca, trabajadora.

Todo lo dicho, dentro de la ley, fuera de la misma nada; es decir, todo dentro del Estado. ¿Alguna duda? FIN.

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