La libertad que no te cuentan

¿Cuáles serían esas medidas que tomaríamos para dar pasos reales hacia una libertad fuerte?

En la web tenes cientos de respuestas, tips, frases inspiradoras; incluso hasta se ha trivializado el estoicismo, la filosofía en general se halla manoseada al nivel de una terapia de autoayuda; son tiempos de la posverdad, tiene su lado positivo y actual, hay que saber aprovecharlo.

Un paso de índole económico recomendaría, que no solemos tenerlo en cuenta porque hay demasiados tramos de nuestra existencia formateados domésticamente, penalmente correctos; ciertos delincuentes lo ponen en práctica y no siempre les resulta; desprendernos de la propiedad (contrafáctico esta cuestión para un liberal libertario), no poseer más que lo necesario en lo que respecta a cosas, que bien podría desprenderme de ellas si las circunstancias así lo ameritan o cuando se me ocurra para tener mis manos sueltas.

Lo no dicho, es que nuestra libertad se nos complica demasiado si es solo individual, la necesidad del otro no es fácil de prescindir, la libertad se potencia con los demás. Aquí entra en juego lo que falta para darle sentido a lo que vengo expresando: secuestrar drogas, sean los kilos que sean, no es tan relevante como desbaratar una organización golpeando a dos o tres eslabones de su constitución (personas); por cuanto le pegamos a cierta «confianza», esto cuesta en cualquier esquema humano de relaciones, vínculos, organizaciones; tener gente de confianza lo es todo y cuando se nos cae una, cuesta volver a encontrar alguien en quién confiar.

Construir confianza es tiempo que muchas veces no tenemos, formación, educación, dedicación; fundamentalmente no podemos recibir lo que no damos y nadie que no resulta confiable podrá tener de su lado la confianza plena de otros.

Por eso, hallarte con gente que tiene cientos de conocidos en su vida y ningún amigo; me hace ruido. Por lo tanto, despegarte de lo material para beneficiar a quienes te quieren bien, confiables, sin estar a cinco minutos de morir, es una caja de ahorro, una cuenta corriente donde el futuro, sea cual fuere, siempre tendrá esa caja fuerte esperándote en variados sentidos…; pero si al final, por más sonrisas que desparramas todos los días, rodeado de tus «seres queridos», sos ese buey del refrán «que solo bien se lame»; revisa tu cinismo, cría un perro.

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