
No parece suficiente decir que la violencia entre los argentinos está creciendo, quizás sea la manifestación más concreta de que la libertad avanza; antes éramos tratados como siervos, teníamos una libertad formal, llenos de derechos que usufructuaban algunos, subordinados a un mundo estatal soberbio que administraba las miserias y pobrezas de la gente.
En la actualidad, el llanto acostumbrado de las víctimas no sirve, las llagas del crucificado dan risa; se ha comprendido que ese circo donde se exponían las vidas dañadas de muchos le resultaba rentable a unos pocos.
Por eso, en vez de dar lástima, organízate junto a otros de manera inteligente, enfrentate al sistema con determinación y sin concesiones; jugáte a todo o nada. Pero sos cobarde, preferís sumarte al show de los que manipulan el dolor de los demás, ver que podes rascar, la de siempre.

Deja una respuesta