
Es llamativo el aumento de gente que no está bien emocionalmente, desestabilizada, sacada de su eje vital; no sé qué palabras usar al respecto, si es una oleada de depresión propia de estos tiempos.
Los espacios de actividades culturales son un imán para todo tipo de problemáticas vivientes, las cuales encuentran en la expresividad del arte una salida que no sabría decir si es una salida transitoria, permanente, algún tipo de paliativo, compensación; lo real es que parece ayudar.
Hasta donde ayuda es la pregunta.

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