
Así como se banaliza el mal a menudo, hacemos lo propio con la libertad, vaciamos de contenido la misma cuando entra a significar cualquier cosa.
La siempre renovada dupla del mal y la libertad, donde el cinismo cristiano saca provecho haciendo política; supuestamente priorizan la libertad que nos hará buenos y gracias a la misma iremos al cielo……; seamos sinceros, si la historia comienza con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, terminando con la muerte y resurrección de Jesús. ¿Que sigue ahora y cómo? Parece que la peligrosa libertad nos lleva al desastre, lo arruina todo.
¿Qué libertad nos interesa tener o realizar, la del querer o la del poder? Empecemos diciendo, «querer no es poder». La libertad de poder no es solo elegir, sino empezar algo completamente nuevo; de esta libertad se desprenden las acciones que pueden cambiarlo todo; el resto es chachara, interioridad, subjetividades de los que se creen libres.

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