La prensa argentina sirve para eso últimamente, un escaparate de griterío de la vida privada, donde además se pasean encuestadores de oráculos que no pegan una, analistas de la sarasa recurrente que en su mayoría no tienen otro tema que analizar a Milei y analizarlo erróneamente; lo demás, es más de lo mismo.
El caso Lourdes de Bandana, una mujer adulta, aparentemente con problemas de adicciones que quiere vivir su vida y no la dejan. Lamento decirlo, quizás sea cierto que está en manos de un manipulador, que la maltrata y coacciona (como cientos de mujeres pobres, sin publicidad de su lado, que no importan una mierda para nadie); pero nada de eso pudo ser probado, a ella no la secuestraron, ni la drogaron contra su voluntad; todo ha sido un corazón familiar inflamado que hizo perder de vista lo razonable de la situación.
Lo patético de este caso con final feliz y estamos contentos de que ella se encuentre bien, feliz; fin con este tema.
Argentina con su Estado Benefactor hace tiempo se ha convertido en diversos ámbitos de la sociedad organizada (los desafiliados del Sistema no entran en consideración humana), en un Centro Terapéutico de Contención Emocional, Terapéutico; donde cualquiera entra o permanece en una repartición pública y es bienvenido como un potencial minusválido emocional, trastornado de la vida, adicto en recuperación que debemos entre todos comprender; entonces, nuestro policía, juez, gobernador, no puede ser funcionario público pero lo es, cuando esta sobrio imparte justicia y los amigos gobiernan por él.
Nos cagamos en vos, en aquellos que hicieron las cosas bien en su vida, supieron tomar las riendas de su existencia; somos responsables de esas mariposas que no dejamos volar y que cuando vuelan mal las tenemos que acompañar, dejar lo que estamos haciendo, descuidar a los nuestros e ir por ellos. Los pastores de la oveja descarriada/perdida, apenas si puedo con mi vida, además de solucionarle la infancia eterna de algunos; después hacen extensivo ese Régimen político hacia todos los ciudadanos, nos tratan como niños a los que imponen tutela estatal a cada paso que damos.

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