En uno de los relatos de Kafka, «El silencio de las sirenas», referido al héroe griego en el viaje de regreso a su ciudad natal Ítaca; lo pueden chequear con IA en la Odisea de Homero.
Siempre supimos, Ulises hábil con los ardides, se hace atar al mástil de la embarcación, ponerse cera en las orejas para no escuchar el canto de las sirenas……; esta vez la historia será distinta, no tuvo en cuenta un arma más jodida que el canto o el ruido acostumbrado de los perdedores, la música o la prepotencia del poder…; el silencio.
Esto suele pasar cuando confrontamos con psicópatas (el psicópata cotidiano, nuestro entusiasta y simpático héroe/heroína de todos los días), es una acción efectiva, el contacto cero, la nada, nada de nada……; el violento o la violenta necesitan no perder contacto con la supuesta víctima que le sirve de complemento a su acrecentamiento de poder, le da sentido al disfrute torcido que tienen de la vida; son bichos que ya hicieron el trabajo y lo hicieron bien, se ocuparon de vos, charlaron, rieron, compartieron, sacaron toda la información necesaria para sorprenderte y golpear eficazmente.
Pero el astuto Ulises esta vez no va a ganar, terminara mal, las sirenas se guardaron una letal a su favor y será cuestión de tiempo……….

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