Turismo espiritual o los reclamos del ser interno

Paseos espirituales guiados, piquetes, huelgas, encuentros con el ser psicológico y emocional…, propios del actual sincretismo de ideas, creencias, practicas terapéuticas, autoayudas, coucheos; no se realmente si tal ayuda es efectiva, no profundizan en nada, todo es nadar en la superficie de las cosas al ritmo de un tiempo apurado; asimismo, como decimos los argentinos, buscando «atajar, tirar centros y cabecear», todo a la vez.

Insisto, se tienen que tomar el trabajo de leer y nunca dejar de hacerlo; no estamos diciendo picotear esto, lo otro, haciendo de esa ensalada que termina siendo mental, una terapéutica. Obviamente, es tan solo el comienzo, después viene lo más relevante: ser precisos con uno mismo, como un cirujano, para eso conocerse (con todo el laburo que significa) es un paso ineludible; luego, sin tantos rodeos ir al grano y aquí entra en juego la prudencia.

Prudencia, que tiene algo de supervivencia y cuidado de sí; pero no es todo eso, ni necesariamente «llegar tarde» al peligro o evitar ser valiente…. Saber cómo viene la mano y por qué se dan las cosas de este modo, nos permite obrar bien; este conocimiento lo necesitamos, cuando le echamos mano a uno mismo, nos capacita para ser concretos, directos…; sin fantasías ni apelaciones a la fe, cambios de ideas o puntos de vista diferentes.

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