La letra del tango describe muy bien, desde el sentido común, al amarroto sin control; convengamos que no necesariamente es el mejor de los sentidos; los argentinos sabemos de qué hablamos y como terminamos cuando hacemos política con el mismo.
Es como ir a un asado o una fiesta, te sentas frente a alguien que no bebe alcohol, no fuma, no baila, no come carne, cuando se va se lleva para su casa el centro floral de mesa, la sobra de la comida «para los perros», unas porciones de torta y algunos bocaditos de dulce…… No tienen cura (tal vez sea la rutina de una vida sana), no hay remedio; algunos nacen ratas, desde los muebles y cosas baratas descartables de su casa, hasta los vales de combustible que garronean en la empresa, la colección de tickets de descuentos, los sándwiches gratis que comen en la esquina chapeando autoridad, con la misma ropa de sus ancestros…; ejemplos de miseria a montones.
Gente de estas características forrada en guita, no hay curso, seminario, taller o escuela que pueda hacerlos cambiar, porque no son ideas, conceptos, razones….; no, es temperamento, naturaleza, cuestión de vida, lo llevan en la sangre; después está el resto de los mortales que viven en el corto plazo de la satisfacción inmediata y enseñarles lo contrario es perder el tiempo, no lograríamos nada; la ventaja material de aquellos es la lógica de acumular (acumulan tanto que hasta la alegría guardan), ahorrar, proyectarse al futuro que nunca llega.

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