Somos contemporáneos de un mundo cerrado en los beneficios que trae hacer cosas que nos den progreso, estudiar y capacitarse en lo rentable. Si uno quiere ser exitoso en algo, de algún modo no puede darse el lujo de perder tiempo en gastar improductivamente.
Hasta en las redes sociales vemos a mujeres preguntar por un hombre que no beba alcohol, no fume, no salga de joda, se vaya a dormir temprano y tal vez con la esperanza de que se autoperciba mentalmente patrimonio de una sola mujer.
Cualquiera con dos dedos de frente haciendo las cuentas del dinero que despilfarra en beber y fumar, por dar dos ejemplos, comería mejor y esto si realmente es necesario. Sin embargo, la libertad de tirar el humo por la boca, quemando dinero en tabaco, es una demostración de poder del hombre sobre las cosas, una manera de estar en paz y no tener que rendir cuentas de nada a nadie; no hablamos aquí del confort y el aburrimiento de los pobres que tienen mucho dinero.
Obviamente, podes ahorrar en vivir, guardarte como fina copa de cristal sin usar en el modular de tu casa.

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