
En este recorrido por pueblos y ciudades santafesinas, un fenómeno común atraviesa nuestra realidad…; los cascos donde fue comenzando la Comunidad haciéndose visiblemente organizada (céntricos o no) envejecidos, renovados otros, dan lugar a un mercado inmobiliario de ventas, alquileres, nuevas construcciones sin memoria ni consideración alguna, lavado de dinero en algunos casos.
Por eso, detrás del fingido esfuerzo por no aparentar de los que visten modestamente para diferenciarse del resto, están esas casas de frentes imponentes y amuebladas como museos, donde parece que nadie se fuera a morir, naves espaciales en el garage, autos grandes con pito chico; una «grandeza» que carece de fuerza. Si rascaramos un poco, no falta algún muerto que hizo posible todo.

Deja una respuesta