Los avances científicos, la tecnología al servicio del terror y las guerras, es un punto sin retorno; el mundo se está transformando en campos de experimentación y exterminio.
Quizás sea parte de un aceleramiento de nuestra extinción humana hacia otras formas de vida y existencia; no lo sabemos aún, estamos probando haber que resulta.
Dios ha muerto decía Nieztche, porque lo hemos matado entre todos, fundamentalmente ha sido la moral cristiana quien ha llevado a cabo esta tarea con èxito; se volvió más cínica, sesgada por la ideología capitalista se torno mala fe, cientificamente refinada.

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