
Unas quinientas mil personas fueron a ver a un corredor automovilístico de fórmula Uno que no ganó ni una sola carrera. Es un fenómeno bien argento, por eso garrotean con total impunidad a unos cuantos jubilados que salen a protestar, el Cobani que los gasea descarga su miseria y cobardia de no tener ni obra social o ver tirado a sus viejos rascando la olla del silencio.
La cadena de produccion nacional ya no es la de antes, son otros tiempos, no somos aquellos y el capital humano es lo que hay.
Se ven menos mascotas, en un país que estadísticamente promedia un perro o gato por habitante; declinan los nacimientos de personas, por un lado mejor, que futuro podemos tener.

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