
«Los voy a matar a todos». El susurro del inconsciente que circula en lo no dicho, la sociedad atascada en una estructura facilitadora de violencia; asimetrías negadas por un cinismo generalizado que avanza políticamente en la crueldad, silenciando a otros; el supremacismo de algunos sobre los demás.
Creen que no hablando de tiradores en escuelas, muertes, amenazas de balaceras; resulta una manera de superar lo que ya está instalado entre nosotros (miren el mundo que nos rodea), se equivocan y feo: los adolescentes han dicho en su mayoría, lo que nunca se dijo en voz fuerte y clara; otros lo llevarán a cabo.
Esta en el imaginario colectivo, acompaña las experiencias actuales en determinados adultos aquella sombra de persona enojada con la vida que se pasa de una generación a otra; adquiriendo nuevo impulso por un entorno abusivo de impunidad, hostigamiento y discriminación.
Son eventos que se repetirán, necesitamos trabajar esta cuestión desde la educación, será un largo camino porque nuestro sistema educativo está colapsado. La cultura argentina, alegre, pacífica, está siendo hackeada por un modo de hacer política deshumanizante; hay que revertir esto.

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