Los argentinos transitamos un tiempo de exigencia por la verdad, volvio doña Rosa renovada, cada vez que se toma vacaciones te aparece con una nueva y al tiempo se le pasa: pescar a un político en una agachada, sin importar de qué índole, no la perdonamos.
Instalamos el éxito y el fracaso como extremos del mérito personal; a la vez que se reproducen cadenas de oraciones para que al país le vaya bien; todo responde a una moral avejentada, propia de coachs cristianos protestantes motivacionales. La politica del momento, de la cual no decidimos nada ni somos los protagonistas.
De última, aunque no te lo hayan dicho o te parezca desconcertante, podes vivir sin selfies, sin subir fotos o videos a las redes de tus vivencias, esperar o buscar likes no es un imperativo categórico; tampoco necesitas irte a bailar como los monos al extranjero, sin haber probado las pizzas del barrio o el cariño de tu gente; no es obligación estar a la moda, ser muy actual e informado, desesperado por encajar con los demás.

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