Autor: José Antonio Muhando

  • Esas cosas de libertos

    Cuando vemos en los hechos, algunos autodefinidos «libertarios liberales» hacer alianzas con cualquiera cada vez que suceden elecciones, incorporando actores de la vieja política; es obvio, no hace falta darle vueltas al asunto, esto erosiona la confiabilidad, lo autentico de cualquier proyecto libertario.

    Las ensaladas con fines electorales y los puristas con viejos perros cascoteados que ya conocemos, son un fiasco a la voluntad de los ciudadanos y su representatividad.

  • Esa cabeza formateada con la nuestra

    Es común encerrarse en uno, entre fantasías e ideas conocidas que consumimos asiduamente, como si fuera un big bang mental que ha llegado a su fin, donde parece que se ha enfriado todo y queda más de lo mismo.

    No es la muerte, es una forma de esquivarle a la acción y el compromiso por algo, resulta más fácil respirar, seguir en la de siempre modo «piloto automático».

    Lo complicado de este estado existencial es que perdemos la libertad real al encerrarnos en nuestro mundo, que en definitiva es un «yo» hecho de cosas no dichas o diluidas en un lenguaje evasivo de verdades; en otras palabras, no queremos ser nosotros mismos.

  • La libertad de los primeros

    En los siglos III y IV, los desiertos en Medio Oriente se poblaron de eremitas cristianos, quienes se alejaban de los centros poblados a vivir en soledad, silencio. La libertad comenzaba por darle la espalda al sistema que los usaba, en el caso de los más jóvenes, en ser reclutados compulsivamente como soldados romanos; pero también a la población en esclavos de una vida de trabajo duro, impuestos, precariedad, donde los que acumulaban riquezas y concentraban poder eran unos pocos.

    No solo tenía un trasfondo religioso, la fe no se andaba con medias tintas, lo uno o lo otro, Dios o el mundo; existía un espíritu de liberación al conocerse a sí mismo y saberse fuerte, logrando un estado de indiferencia, autonomía ante las cosas y los demás, independencia frente a las instancias de autoridad, desapego al perder el miedo a perder.

  • No es justo que vivas del laburo ajeno

    Cuando vemos el Congreso de la Nación Argentina y en Legislaturas Provinciales, quienes arriban a representarnos, tarde nos damos cuenta, el pueblo es el último en enterarse a pesar de ser el primero en votarlos.

    Describir la fauna legislativa que venimos siendo es más de lo mismo.

    Veamos algunas de las nuevas adquisiciones sin identificaciones partidarias, con el tinte religioso de moda. Nacionalistas de productos importados que hacen turismo en Tierra Santa, cristianos terraplanistas, lectores de horóscopos, seguidores de videntes en redes sociales; en su mayoría aplaudidores y levantadores de la mano en una Escribanía de lapiceras de lujo.

    No ir a votar es la mejor idea, esta gente no representa la libertad de los ciudadanos, están para obedecer, ponerse de acuerdo en sus privilegios y vendernos un show cuando sesionan.

  • Domando la soledad

    La soledad nunca tuvo buena prensa, porque siempre se la busco domar; cualquier gobierno, Régimen autoritario, Estado, el Mercado, tienen como principal preocupación la soledad de los individuos, por cuanto desde allí pensamos y lo hacemos por nosotros mismos. Excepto cuando tienen que ser más directos privándote de la libertad.

    Esta preocupación política, lo es también de las iglesias, mucho más tecnológica con la manipulación algorítmica de las redes sociales en la web.

  • Libertario, no mileitario

    Parece que no quedo claro, hay que decirlo y repetirle a los creyentes que piden más. Libertario, no mileitario. Apoyamos y votamos a nuestro presidente, pero no tenemos un altar del mismo. Esto es una Democracia.

    Sostenemos nuestras libertades individuales por la vida que somos capaces de llevar en Comunidad; no lo define que otros presidentes hayan sido o no, como él, dirigentes políticos del presente o los que vendrán.

    Experimentar una ereccion por narrativas politicas monotematicas y reiterativas, hace al masoquista esclavo; no es de hombres libres. Cansan.

  • Guetos políticos del odio

    Vivir en ciudades como Santa Fe, Rosario, CABA, Paraná…; típicas del centralismo porteño argentino, donde las botas y el bigotito están presentes en cuanto sociedades verticalistas; he visto fuertes subculturas del tachado, la cancelación, autoritarismo; difícil de erradicar, es una práctica política propia de nuestra idiosincrasia argenta.

    Bajo el rotulo de zurdos, comunistas, progres, kukas, gorilas, fachos; te marcan, terminan ubicándote en un gueto para después subirte al tren del odio y la violencia organizada. Hoy son estos, mañana serán los otros; engloban a personas, gente de nuestra comunidad, vecinos; en un combo discriminatorio, señalado como los malos e indeseables, frente a los buenos e inteligentes que son ellos.

    Algunos autodefinidos «libertarios liberales», que de libertarios liberales no tienen nada; responden activamente a esta lógica perversa.

  • Dónde estás papá

    Quizás no sea necesario decirles a los libertarios que la batalla cultural no existe en los términos que se plantea. Estamos midiendo el sentido de las cosas, la significación de las palabras, por el impacto que producen en los demás. No es por ahí.

    Te llamo zurdo de mierda, nazi, facho. ¿Alguien sabe realmente que significa ser nazi, de izquierda o fascista? No, la mayoría no sabemos una chota, solo queremos insultar, atacar, lograr efectos en el otro con lo que decimos.

    Tener un arma en la cintura o en el cajón de la mesita de luz lista para ser usada, es lo mismo. Tal vez venís de haberte desarmado creyendo en el sentido de la paz, el respeto a la vida, la convivencia pacífica con los demás, el dialogo fraterno, la superación de las diferencias, crítica constructiva, las discusiones argumentativas de ideas; hasta que llegas al año 2026, con guerras, genocidios, masacres, odio, supremacismo…; viviendo en un país como Argentina enormemente beneficiado por su lejanía, que está siendo arrastrado social y políticamente a una violencia entre argentinos donde las balas terminaran siendo la más efectiva contestación.

  • Esta dura la calle

    Despierta empatía los camiones repletos de ganado vacuno, bovino, caprinos y en algunos lugares de Asia, perros, gatos; en estos tiempos del avance de la miseria con inflación cero, los argentinos estamos bastante achinaditos, hay empanadas con una amplia variedad de rellenos.

    Sabemos que los animales se dirigen al matadero, van a sufrir y después los tendremos en el guiso del mediodía.

    No obstante, los estadounidenses tienen la solución, están un paso adelante; comen pollos que se desasen en los dedos de la mano, hamburguesas de carne vacuna que sirven como esponjas para limpiar los platos. Carnes de laboratorio, clones.

    Siendo muy ingenuo y optimista, quizás a futuro con un par de vacas alimentemos a todos los argentinos. ¿Para qué tenemos el INTA nacional y popular, lleno de científicos?

  • ¿Qué opinas leche cortada?

    Los celos, ese sentimiento de propietarios.

    ¿Acaso no es la propiedad un robo? Para los liberales no. De ahí que, en nuestro ámbito libertario, las locas tienen dueño o al revés.

    Asimismo, habría que abolir la familia, un bonsái del Estado; dejar los exclusivismos de lado y decretar el amor libre, donde solo el placer dicte la ley. Aquí no es fácil distinguir al socialista del liberal.