Autor: José Antonio Muhando

  • Salgan a la calle, está lleno de pelotudos

    Parece irónico que no pocos autodefinidos libertarios, liberales, conservadores, republicanos; sean castradores de los demás, reaccionarios ante los que piensan y se expresan distinto; nada en este sentido que los diferencie de los progres, la izquierda. Nos cuesta la libertad a los argentinos, estamos acostumbrados a colgarnos de las palabras, pero en los hechos te encontras con fachos para hacer dulce.

    Quizás en la casa sean otra cosa, dudo, no existe algo así como «soy de este modo ante los demás», con mi mujer encarno la democracia, mis hijos adoran al torturador de papá, en el laburo alguien singularmente armónico, conciliador, diferente; salvando las distancias, era vox populi que Alberto Fernández tenía actitudes de matón, las respuestas temerariamente agresivas que daba en redes sociales fueron «señales de algo más» que nadie quiso ver, el tiempo lo confirmo tarde, a los muertos del Covid los despidió su festiva sonrisa.

    El que las hace las paga, a nadie se le escapa dos tiros contra una persona….; si, a Nahir Galarza.

  • Soy un HDP, perdón, perdón, perdón

    Desde apoyar al Adolfo Putin Netanyahu, declararte abiertamente pedófilo siguiendo a Trump y Epstein, soñar con lamer el prepucio de Jesús y canonizada Santa Queer de los Cielos, hasta defecar con la revolución bolivariana de los payasos asesinos….

    Sentimos que ciertas verdades son más seguras si no las decimos, por eso hay veces tenes que darles ese gustito que los tranquiliza, ellos quieren verte humillado y fantasean en tapar el sol con las manos.

  • Democracia, un error en la Matrix

    ¿Necesitamos confrontar la realidad para cambiarla o simplemente reemplazarla borrando lo que sucede? La tecnología es aliada imprescindible en tal sentido.

    El presente nos muestra un aparato estatal sobredimensionado, ineficiente, que viene de años, donde las instituciones son cascaras vacías ocupadas por una burocracia que llevo a la deriva a nuestra Democracia. «¿Y ahora, quien podrá ayudarnos? Síganme los buenos», decía el Chapulín Colorado.

    La legitimidad del poder ya no pasa por los poderes de la República, nuestros representantes no representan a nadie, aunque nos prestemos al juego de elegirlos para tal fin, obedecen a los intereses del más fuerte en el Sistema. El control del Estado está siendo tarea del Poder Ejecutivo, reduciendo al primero a su mínima expresión y la gente lo está legitimando en las urnas.

  • Haikus truchos, casi plagio

    baldosas rotas

    asoman verdades

    lluvia de octubre


    llega septiembre

    remolino de hojas

    vuelan recuerdos


  • Iluminatis en potencia

    Vendiendo empanadas en la calle o porongas en internet, se puede llegar a ser Elon Musk. Por eso desde ahora, nos preocupa que los ricos se vayan del país y dejen su dinero en algún paraíso fiscal.

    Mientras tanto pateamos la calle, tomamos el bondi y vamos al hospital público; quisiera que por lo menos funcionen los tiempos de la universidad en cuanto al cursado de las materias, ya que solo sirven para los docentes.

  • Los hicieron mierda como pingüinos en la costa

    Un modo de ser argentino emerge como realidad que se les escapo a muchos cráneos que creían tener la vaca atada.

    Ya no alcanza con ganar elecciones, partidos políticos, colectivos, programas, discursos, banderas, ideologías, democracia, gobiernos…; ni siquiera con hacer política. Nada de esto es suficiente.

    Están analizando la realidad con cuentos de Borges y de Galeano, no sirve.

    Formatearon desde el Estado un sujeto histórico que ahora no les responde, no tiene con que, ni sabe cómo. Lo que una vez beneficio a determinados sectores empobrecidos de nuestra sociedad permaneciendo los mismos en la pobreza, ignorancia, subordinación, para empoderamiento de la clase dirigente…; ahora les significa ser parte de la gente que sobra y no pueden ser protagonistas de nada.

    La fuerza de lo popular como la entienden dejo de existir, desde este cero hay que pensar lo que viene; la derecha lleva la delantera al respecto, está leyendo mejor.

  • ¡León, no te comas las cebras!

    A vos te dañaron, no te valoraron nunca, venís de ser agraviado sistemáticamente; nosotros vamos a ser el espejo político donde te reflejes; vas a escuchar y ver lo que queres escuchar y ver. Sumate a nuestro grupo de acción.

    Hay redención para el tonto retonto fascistoide que ni su propio celular maneja, con los perros que te rodean podrás hacerlo bien, sentirte parte, ladrar sin culpas, se puede parecer alguien que no sos y hacer cualquiera…; afiliate, trae a tu mujer, a la nena, todos vamos a ser familia. Dios, Estado y Mercado estarán de nuestro lado.

  • Algunos hombres solo queremos ver el mundo arder

    De tan larga que la tienen se dedican a la política, el feminismo es el culpable de que aumente la carne; aman el miedo, un travesti puede entrar al baño de la escuela donde van sus chicos, ver pobres les asusta…. Pero no se sienten seguros de que se van a salvar, quizás crean pertenecer a una clase social que no son, confirmar esa sospecha los atormenta.

  • Sin la libertad de los libertarios

    Es un fenómeno muy actual, nada nuevo, similar al «sin el radical de la Unión Cívica Radical»; algunos libertarios sin libertad devienen en cierto supremacismo cultural, religioso/moral. Los únicos que se avivaron de entrada son los peronistas, ellos significan cualquier cosa, se autoperciben un movimiento y en su seno cabe todo. La izquierda tiene lo suyo, juntan tres consonantes y te arman un partido; tampoco tienen inconvenientes morales en posicionarse a la derecha de otras izquierdas.

    ¿Cuál es la polarización argentina? No existe, se me ocurre radicalizar a los trapitos palestinos poniéndolos en un extremo, para justificar la existencia de la gente de bien, personas derechas y humanas…; ciudades plagadas de comerciantes y estatales están avanzando en la eliminación de los cuidacoches.

  • Se venden como Jokers y no lo son

    Encarnan determinada alienación propia de la actualidad, empujados por modas, procesos culturales, domésticos a estructuras algorítmicas de poder; disfrazados de romanos, partisanos, revolucionarios, progres, libertarios, cristianos, payasos de la moral y el sentido común.

    El Joker no habita en una patología ideológica puntual, no hay motivo razonable de propósito en lo que hace. Tiene autonomía total en su vida, no está atado a ninguna causalidad, sin concesiones para con nada ni nadie; nihilista.