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  • Quinismo libertario

    Quienes de algún modo buscan conformar oposición al actual gobierno nacional argentino, tienen una seria dificultad en su modo de ser, son cínicos y este cinismo es generalizado, viene operando hace décadas en la consciencia colectiva bajo banderas de lo popular; que ha sido el Estado jugando a ser colectivo movilizado en las calles, esto se cortó al cortarse los fondos que financiaban estas puestas en escena que lucraban con la necesidad y la marginación de mucha gente.

    Los libertarios entramos en acción a través de un cinismo diferente (quinismo), individual, propio de quienes ponen el cuerpo en primera persona ante el poder de turno y su burocracia estatal. De ahí que no se alcance a dimensionar este movimiento que tiene sus actores dispersos, cada uno en una trinchera diferente, pero apuntando a lo mismo, desenmascarar la desfachatez del poder allí donde este busca imponerse con autoritarismo y desde un pensamiento único.

    Son modos de lucha opuestos, unos operan de arriba hacia abajo, aunque se disfracen en el llano de utópicos revolucionarios que no transforman la realidad; sino todo lo contrario, son funcionales a los intereses de la corrupción sistémica. Nosotros en cambio, logramos llegar con lo que dijimos que íbamos a hacer y lo estamos haciendo.

    La mentira organizada se resquebraja, ante la verdad de quién asume el riesgo de llevarla a cabo.

  • Jesucristo y el Estado

    A los pies de nada ni nadie.

    Buena parte del pueblo argentino se hace cargo de su sufrimiento, hay sacrificios por hacer si queremos salir adelante mejores y más fuertes.

    Después, resulta obvio, están quienes, así como esconden la mugre bajo la alfombra, pretenden ilusamente seguir vendiendo espejitos de colores, no hacerse cargo del aguante de lo que indefectiblemente hay que bancarse…; en este sentido las opciones confluyen en Jesús crucificado y el Estado somos todos.

    Estamos en Argentina, la Iglesia con una mano te repite la frase bíblica «al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios; mientras con la otra, recibe subsidios estatales, es una con el poder en cuanto estructura bien consolidada en el Sistema.

    Entonces, la respuesta más asimilada por el rebaño del Señor de los cielos es que sufrimos y la manera de evadirnos de ese sufrimiento, es cargárselo todo a Jesús, el hijo de Dios que vino a la tierra a sufrir por los seres humanos y cargar en la cruz con el sufrimiento de la humanidad. Como esto último no resulta así en términos reales, tenemos al Estado que nos mete la mano en el bolsillo a los ciudadanos, usa el trabajo, los padecimientos y el esfuerzo colectivo, para sostenerse como una instancia de totalidad benefactora, que trae consuelo a quienes sufren.

    Por eso, nuestro pueblo, la gente, no necesitan caminos de santidad que los lleven a la cruz o a los brazos de la administración estatal como «buenos» ciudadanos que somos; la vida que sabemos llevar adelante con todo lo que ella trae consigo, es de por si noble, santa y vale la pena ser vivida como elegimos hacerlo.

    Ni estado ni dios; Vos, Yo, Nosotros.

  • Política matrix argentina

    Asistimos al espectáculo de una democracia argentina, con niveles de participación ciudadana cada vez más bajos, fundamentalmente a la hora de ir a las urnas y emitir un voto. Vemos lo de siempre, políticos festejando y aplaudiéndose entre ellos; un mundo paralelo, desconectado de la realidad.

    Obviamente, poco importa si son la mayoría de las provincias del llamado «interior del país»; en un Estado unitario-centralista, se sabe que Dios atiende en Buenos Aires y en el centro del país están los votos que lo definen todo.

    ¿Adónde concentrarías las Fuerzas de Seguridad y Policiales, para calmar al electorado ávido de «seguridades», inmerso en recurrentes elecciones? Táctica política infalible. Por cuanto, en la actualidad no importa cuantos cadáveres tenemos a diario, sino a quienes se los cargamos; biopolítica.

    Desde hace bastantes años, ir a votar es convalidar que sigan muriendo los que tengan que morir, lo sabemos, de esto se trata ser cínico: no es algo individual, propio de un sujeto libre, valiente y autónomo, capaz de pensar y actuar por sí mismo; sino del sujeto sujetado colectivo, alienado en un esquema estatal que protege realmente los intereses y la vida de algunos. Es decir, no quiero describirme junto a muchos, como los eternos domésticos sometidos y perdedores, que no alcanzamos nunca a conocer donde estamos parados…………; corta la bocha: que se mueran los que tengan que morirse, los que puedan caminar que lo hagan, vos caíste, levantate y si no aguanta que te pisen. El bienestar, las comodidades, el progreso, la calidad material de vida, no es para todos, somos demasiados y los recursos no son infinitos, hay que seguir adelante con los que «supuestamente» entienden esto y ya tienen su asiento en primera; de vos, da lo mismo que votes o no, no existís.

  • Dios de Israel

    Así como no estuvo para las víctimas del holocausto, brilla por su ausencia en Palestina, donde el cementerio a cielo abierto de Gaza es el horror que se repite ante un mundo impotente, el derecho internacional dibujado; las Naciones Unidas un organismo sin sentido.

    Ver cristianos aplaudir el accionar del ejército de Israel, a esta altura de los acontecimientos, es un signo de estos tiempos de nihilismo donde los valores de humanidad se han agotado; ya no hay referencias de ninguna índole que puedan contener la barbarie de las guerras, el terrorismo.

    Es tal la impunidad y temeridad con que el poder de las armas impone su terror, que asistimos a un punto sin retorno; la existencia tal como la conocemos en la tierra, peligra; esta maquinaria de matar esta desfasada del control humano, se ha lanzado a la nada arrasando consigo la vida y nadie tiene el poder de detenerla.

  • La llegada de los leones

    A menudo los ganadores no son los mejores.

    Un texto para nietzscheanos. La movida libertaria argentina, de la cual soy parte, en mis comienzos de militancia por la libertad de manera que podría llamar orgánica o algo parecido; cuando Espert se subió al ring de la escena pública a dar pelea e hicimos lo que pudimos, instalamos esa idea liberadora en la Comunidad; después vino lo demás.

    Al principio creí ser parte de esa comunidad de hombres y mujeres libres, por lo tanto, rompí con mi soledad y fui al encuentro de los otros, supuestamente del mismo palo. Hallé decepción, compartí la militancia y el trabajo de aquellos que hicimos posible la creación de un espacio político libertario en Santa Fe; hasta aquí la historia romántica, idílica, de un supuesto nuevo comienzo que termino antes de comenzar en un fiasco, más de lo mismo.

    El presente no muestra esa ruptura con el Sistema, la lucha que pegue fuerte y arrase los valores hegemónicos de nuestra sociedad; al contrario, el conservadurismo de la derecha cierra filas en aquellos prejuicios y creencias que han hecho de nuestro pueblo un rebaño dócil y sumiso a las instancias de poder. En este sentido, por más que rujamos como leones, tenemos tantos colgados de Milei y falsos libertarios, que vamos camino a parecernos demasiado a los progres y la izquierda de la sarasa; no hay revolución libertaria.

    Diría que muchos siguen siendo esos camellos que cargan con el resentimiento de los que imaginariamente dan batallas, porque nunca se animaron a confrontar lo real; reaccionarios que no tienen el valor de asumir el destino de heroísmo ciudadano por una Argentina mejor, faro del mundo para las naciones libres de verdad.

    El esfuerzo válido, exitoso y valiente de este gobierno nacional, es en el plano técnicamente económico; no alcanza para transformarlo todo, por cuanto los cultores y seguidores de esta lógica de mercado, se enfilan detrás de una sola valoración de la existencia; que apunta a la utilidad, resultados, ganancias, dinero…; nada nuevo. ¿Acaso pensamos que la corrupción sistémica estatal-privada que nos precede y todavía vigente, responde a otra lógica?

    Los leones tienen que realmente llegar, no ha sucedido aún, se anuncian; son necesarios, para una vez superados, dar el paso a la creación de una nueva Argentina; donde la fuerza creadora de los argentinos se dé su propio gobierno, no de la forma que estamos viendo, desorientados dejan a un Amo y se van a los brazos de Otro, esperando de cada gestión y administración lo que está en sus manos ser.

  • La educación del futuro

    Para los que todavía tienen tiempo.

    El gran problema argentino que las actuales generaciones no veremos resolver; vamos a decirlo con todas las letras, estaremos muertos.

    Asistimos al patético espectáculo renovado de los docentes y su show de «necesidades básicas insatisfechas»; el enmarañado sistema educativo que no sabemos por dónde entrarle y que parece una biblia estatal intocable; la política educativa atascada ante los intereses sectoriales que muerden su tajada en la educación pública, privada; los establecimientos educativos que se caen a pedazos; la corrupción y el desmanejo de los fondos públicos; la gente, vos, yo, cualquiera, que dejamos en manos de las autoridades educativas responsabilidades prioritarias de la familia, el entorno cercano y afectivo del educando; el colchón de contención social en que se ha convertido la escuela, universidades, frente a la pobreza, desocupación y el hambre que vienen castigando a los argentinos desde hace décadas.

    Obviamente, ante el panorama descripto, pensar la educación de manera seria, con miras de excelencia, calidad, es improbable; no tenemos tiempo, las urgencias marcan la agenda de la supervivencia, de ahí que educar en Argentina sea eso, salir preparado para sobrevivir como sea. Nadie en el mundo puede dudar de los argentinos en esta cuestión, venimos de crisis en crisis, la remamos todas, aguantamos lo que venga y seguimos creyendo.

  • Reserva moral argenta

    Hay veces bromeo con esto entre libertarios, pero algunos se la creen como los militares de otros tiempos, encerrados en sus cuarteles, que un día decidieron salir a las calles y poner orden.

    Pareciera que late entre los argentinos una experiencia de convivencia democrática al límite del golpe, donde los golpistas de la derecha, la izquierda, el centro, se arrojan el derecho de autopercibirse portadores de valores bien diferenciados del resto, siendo llamados por el destino a depurar nuestra cultura política, social, económica; reescribiendo la historia en un Relato para consumo de las mayorías. Hasta la Justicia es un partido de moralistas e interesados en conservar el poder detrás de todo gobierno.

    Esta farsa, fantasía, útil a determinados sectores, coloca a la libertad de los ciudadanos subordinada a los mandatos de quienes se imponen en el reparto del poder instituido.

  • Tiempo de fascismo argentino

    La violencia y el odio como ordenadores de nuestra sociedad organizada.

    Parece que descubrieron la pólvora algunos panelistas y periodistas, el fascismo es la idiosincrasia argenta al palo; un ejemplo entre otros: nos acompaña el movimiento peronista que adopta diferentes nombres a lo largo del tiempo, desde las dictaduras militares hasta el presente, donde sus voceros acomodan el relato de acuerdo a las coyunturas.

    ¿Qué es ser fascista en Argentina? Tener un cuadro de Benito Mussolini en el living de la casa, no, es anacrónico, ese fascismo europeo existió entre la primera y segunda guerra mundial.

    La verticalidad autoritaria que rige las estructuras partidarias es un buen comienzo para olfatear a los fachos, saber de qué hablamos cuando queremos mostrar la participación ciudadana en política; los punteros de las organizaciones sociales; sindicatos; el entramado de la familia judicial, esa Cosa Nostra detrás de la ley; la representatividad de los legisladores independientes de los ciudadanos que los votaron, respondiendo a intereses ajenos al Bien Común; el Partido Único Estatal abocado a sus propios beneficios; el Estado inmenso y corrupto que impone las reglas del juego democrático; el sector privado prebendario de recursos públicos, colgado del bolsillo de todos; la sociedad doméstica y servil que se identifica con el Mandamás del momento; la cultura ideologizada bajo la hegemonía de un pensamiento único; el cristianismo del Dios de la gente buena, normal, heterosexual, blanca, trabajadora.

    Todo lo dicho, dentro de la ley, fuera de la misma nada; es decir, todo dentro del Estado. ¿Alguna duda? FIN.

  • ¡Vamos por las veredas, carajo!

    Qué le diría a ese empleado o funcionario público que fundamentalmente cumple sus deberes y funciones en contacto con la gente, en la calle; a la vez, válido para los demás.

    Con ser reproductores de la normalidad impuesta, alcanza y sobra, ya tienen justificado el sueldo; pero si la domesticación de la que forman parte les pesa demasiado, es mucho tiempo que vienen en la rutina de transmitir, ejecutar, cumplir, disciplinar, soportar, renunciar, asimilar…; entonces, hay que hacer algo para no terminar en la de siempre: esos jubilados o retirados, que patéticos mendigan atención y consideración del Sistema, habiendo sido muchos de ellos sus soldaditos más serviles, partícipes necesarios del devenir de la decadencia actual.

    ¿Cómo actuar sin caer en el delito? Por cuanto demasiada gente habla, promociona, instiga, difunde ideas…; pero cuando te las tomas en serio, miras alrededor tuyo y estas solo, aparece la Justicia que nunca vimos a justificarse. Lo apropiado es exagerar, sobreactuar lo normado pasiva o activamente, de un lado y del otro; ir más allá del deber en el cumplimiento del deber, que caiga con la evidencia de los hechos el cinismo generalizado de los que fingen demencia, porque en cualquier momento les toca a ellos o se ven pisoteados por sus mismas convicciones.

    Al final, están las urnas para los cobardes de cualquier ámbito (público o privado, oficialistas y opositores), allí pueden sumar al Bien Común; nos ayudan. La política entiende muy bien esta cuestión, primero les meten miedo de algún modo, es el combustible que moviliza la existencia doméstica; el voto permite que se animen a mostrar su descontento, temores, prejuicios, intereses propios y no ser descubiertos…….

  • En nombre de la libertad, gracias docentes

    Un docente enseña lo que aprendió. ¿Acaso podemos dar lo que no tenemos? Porque supuestamente lo que fue bueno para él o ella, será bueno para sus alumnos.

    Quienes tenemos memoria y no sentimos vergüenza de lo que fuimos, sabemos bien de qué lado estábamos cuando la mayoría absoluta de maestros en Argentina se pusieron la gorra para sostener una cuarentena eterna, durante la última dictadura sanitaria; promoviendo el cierre de escuelas, el confinamiento de niños, la persecución y demonización de la juventud.

    Les debemos bastante los libertarios y el actual gobierno nacional de la Libertad Avanza, gracias a ellos muchos jóvenes despertaron al llamado de la libertad. El encierro los empujo a una salida, la arbitrariedad y el abuso del poder instituido fue imperdonable, con la justicia inoperante y cómplice de esa violencia organizada quedo al descubierto el Estado de corrupción en beneficio de unos pocos…; todo llevo al presente libertario que tiene Argentina.