Es llamativo el aumento de gente que no está bien emocionalmente, desestabilizada, sacada de su eje vital; no sé qué palabras usar al respecto, si es una oleada de depresión propia de estos tiempos.
Los espacios de actividades culturales son un imán para todo tipo de problemáticas vivientes, las cuales encuentran en la expresividad del arte una salida que no sabría decir si es una salida transitoria, permanente, algún tipo de paliativo, compensación; lo real es que parece ayudar.
Estudia, porque no sabes de lo que estás hablando. Francamente, no sé bien hacia donde vamos en cuanto sociedad, por eso hablar de la actualidad me hace sentir ridículo, lo actual no es el presente.
La tierra no es plana, aunque lo digas gritando y con mucha convicción……; los que nunca fueron tenidos en cuenta ahora son libertarios (pese a los libertarios de verdad que son pocos), se unieron bajo una sola bandera y nadie sabe hasta cuando; quienes votan y creen tener la vaca atada, están definiendo elecciones, pronto esto último cambiara.
Has perdido, me dicen, la cordura óyeme bien cuando vas por la calle todos apuntan con el dedo a tu cabeza ladeada como si te la quisieran tumbar solo apretar gatillo y plaf! la frente se te hunde como una lata de cerveza
no saludes a nadie no te peines, no brilles tus zapatos cruza la calle de tu propio brazo date la mano, ciérrate el cuello mantente atento
ahí va el loco, dicen
tú pasas bamboleando la cabeza polvorienta como un santo de madera sacado en procesión los pies clavados a la tarima carcomida mirando más allá no dejes que tu carne florezca déjate apedrear
has perdido escucha bien
amárrate fuerte al mástil átate a la polar no desgonces ahora los tablones antiguos no alces los remos de sus pivotes clava a la estrella tu mejor ojo mantente fiel no pestañees sino de hora en hora duerme tranquilo sobre tus puños no tengas miedo de recordar cierra tus dientes cristalcortantes jaula tu lengua no tragues más
has perdido la cordura, amigo, ya es ahora corta la cuerda súbete al viento endura tu corazón.
Quienes vivimos en ciudades como Santa Fe, respiramos Estado por donde vamos, ya que la principal fuente de ingresos es lo público; con una realidad paralela de comerciantes, autónomos y paremos de contar. Obviamente, dejamos afuera a los que están fuera, muchos desafiliados del Sistema.
¿Qué promesa de libertad tenemos para tantos santafesinos sin esperanzas, futuro o dignidad? Ninguna, la libertad en Santa Fe es una burla, gritar y colgarse del «¡Viva la Libertad, carajo!». Si me dijeras que, con el libre Mercado o un Estado super presente no les hacemos pagar las consecuencias de tal Relato a la gente, ahí podríamos vernos consumir sin objeciones, viajar, progresar y seriamos una sociedad feliz, parte de un mundo feliz.
Mentirnos tiene su precio y hay quienes viven de la mentira, lo patético es que en esta línea de fantasía y chamuyo, la Democracia es un obstáculo; no necesitamos gente libre, molestan, la libertad de expresión es peligrosa, la existencia ciudadana de hombres y mujeres libres no está en los planes de ninguna organización política.
En este tiempo de «sentido común», como si hubiera un tiempo que no lo fuere, lo dijo Heidegger claramente, «pensamos como se piensa, sentimos como se siente», este «se» es el sentido común; la pregunta es de donde viene eso, que terminamos repitiendo y reproduciendo.
Vayamos al mérito que nos permite la normalidad que impera desde el sentido común, parece que lo hemos dicho todo, quiero hacer foco en el derecho de los que tienen más derecho que otros por tener mérito de/sobre algo; en los hechos es así y es para hacer una comedia donde reírnos un rato con el cinismo desenmascarado al respecto: un ejemplo muy actual basta para entendernos, al interior de algunos espacios libertarios liberales donde más se insiste en la temática como si fuera lo novedoso y revolucionario…….; cuando llegan las elecciones terminan ofreciendo a la ciudadanía la treinta y única lista encabezada por los elegidos, caídos del cielo, puestos a dedo, lista impuesta desde la estructura partidaria, obviamente por el «mérito» de quienes la integran.
La ventajita, derivada de otras ventajas a priori, en diversos ámbitos de la vida ciudadana, que implica lo referido, no se sostiene con ningún relato afirmado en la competencia (o las aptitudes inverificables de los más aptos en algunos casos, de historias de vidas individuales), ya que no la hay, o si la hubo, fue eliminada/desestimada/invisibilizada por quienes tienen el sartén por el mango.
Parece un juego de palabras, y no lo es, requiere de mucha ocupación, hay que prestarle atención porque en eso nos jugamos la vida.
Si no te liberas de algo (hay que conocerse muy bien, saber de qué nos tenemos que liberar), es imposible estar predispuesto para lo que vendrá; no se requiere ciencia para entenderlo. Libertad es un liberarse, en cuanto camino que no es camino de nada, somos nosotros que vamos soltando, dejando atrás, superando; para concentrar energías, estar en condiciones de focalizarnos en lo que viene por cuanto lo queremos y lo hacemos probable.
Sí, digámoslo con énfasis, no pensemos, seamos ahí sin titubeos, en el latido de lo que vivimos. Esto no es poesía barata ni palabrerío de la fafafafa… ¿Acaso crees que ser libre es un pensamiento que te viene, alguna circunstancia que acontece, el derecho establecido por un sistema? Nada de eso, sos vos siendo sin demasiadas explicaciones.
En la religión Homérica, la antigua Grecia, los dioses la pasaban muy bien, llevaban una vida fácil, nada que ver con la de los humanos, que eran mortales, llenos de penurias, trabajo y obligaciones. Fueron espectadores que contemplaban y se entretenían desde lo alto con los asuntos humanos, puesto que se hallaban libres de necesidades.
Nuestro Zeus cristiano, Dios o como quieran llamarlo, se parece mucho a los anteriores; es un Espectador privilegiado, lo fue durante el holocausto, la conquista de América, la esclavitud y otras atrocidades humanas del pasado; lo será cuando se desate una guerra nuclear.
De ahí que muchos buenos cristianos de todos los colores, desde las gradas de la tribuna del Circo, aplaudan las actuales masacres israelitas del pueblo elegido de Yahvé en la Franja de Gaza, para con niños, mujeres y ancianos inocentes, donde hallaron una forma refinada de alargar su muerte (al igual que los terroristas palestinos de Hamas, seguidores de Allah, para con los judíos), ya que no basta con eliminarlos, se los puede hambrear y negarle el acceso al agua.
No soñemos en vano, lo nuevo no saldrá de la Reforma Constitucional que han decidido, donde la última palabra ya fue dada, la tienen quienes poseen la mayoría de los votos, el oficialismo. Quizás, podamos reducir el Estado Feudal, quitando privilegios al partido único estatal, a los empleados y funcionarios públicos, eliminando los regímenes especiales.
Los santafesinos tenemos que apropiarnos y capitalizar a nuestro favor, la unidad que hemos logrado en no ir a votar (nos hemos reconocido en una misma idea y sintonía; somos una Comunidad de hombres y mujeres libres). Aquí tomo forma y se hizo visible lo Común; es un punto de partida prometedor, tenemos la chance de cambiarlo todo, organizarnos desde nuestras propias vivencias, trastocar la realidad que nos viene impuesta por la clase dirigente política, económica, como si fuera natural; no lo es, incluso podemos autogestionar el espacio de convivencia, producción, comercio, trabajo, utilizando al Estado como un garante externo que no se involucre en las decisiones que los ciudadanos tomamos de común acuerdo, en una Democracia directa, representada por la gente sin mediaciones burocráticas. El gobierno del pueblo.
Cada vez que tenemos elecciones en Argentina sale la izquierda como fuerza política en un llamamiento a la gente: «si queres que haya una voz de la izquierda en el Congreso, votanos». ¿Se trata solo de una voz, acaso alguna vez se hicieron cargo de algo, tuvieron propuestas que no sean oponerse por oponerse a todo?
El socialismo en cualquiera de sus disfraces, como derivado del Partido Único Estatal, jamás les intereso la libertad, hablan de liberación, emancipación, revoluciones, Estado y más Estado…; donde sabemos por la historia en que acabaron algunos pueblos una vez que se hicieron con el poder, en dictaduras. Muchos terminaron visibilizados siendo parte del colectivo de cadáveres, en fosas comunes, inclusivas.
Obviamente, tampoco esto de autoproclamarse liberal, libertario, con los fierros en la mano en una economía de libre mercado, donde avanza la inteligencia del Estado y la represión policial, sobre las libertades individuales en una sobrevaloración de la seguridad pública, por encima de la vida y los derechos de los ciudadanos; es la misma mierda con distinto olor. Pasamos a ser desechados después que nos exprimen.
Quienes gestionan o tienen el poder real, se hacen la misma pregunta de todos los tiempos: ¿libertad para qué? Qué les importa para que, nos tienen que respetar la libertad de cada uno, la libertad colectiva; sin objeciones.
Los temerarios han hecho pie en la política argentina, es el tiempo de ellos; ni siquiera inmolándose ante su violencia explosiva, irracional, podemos dar un ejemplo válido para generar consciencia en los espectadores del circo romano; se requiere ser muy fuerte para aguantar las injurias, el destrato, mostrando respeto a la Libertad como un Bien y un Valor por encima de toda diferencia personal, política, ideológica.
No lo entienden, no lo valoran, no les importa, no lo ven, no lo quieren ver, dejan correr el agua, minimizan y el camino indefectiblemente será hacia una violencia mayor; no me caben dudan de que nuestra sociedad se va resquebrajando gravemente en sus lazos de respeto, tolerancia, comprensión entre los ciudadanos; cualquier cosa puede ser detonante para lo impensado.
Se abrió una línea de crédito a la violencia, donde se corrieron los límites que la moral y la ley nos sujetaban; cambiamos sin pensarlo, nos hallamos más predispuestos a cualquier cosa; el contexto social, anímico, de gobierno, la gente en la calle, en las redes sociales fundamentalmente, habilitan un entusiasmo desinhibido propicio para soltarnos sin miramientos….; esto último tiene un lado positivo de la historia, porque hay quienes ya no se podrán salir con las suyas fácilmente como en el pasado, gracias a la pasividad, domesticación y nuestros buenos modales de gente ajustada a derecho que nos dejábamos pisar la cabeza gratuitamente.