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  • Una parte de vos lo entendió

    Ir al casino con la idea de ganarle, el sueño de muchos, los jugadores realmente ganadores son los que no juegan; al menos en este contexto.

    Vivimos jugando, de eso se trata vivir; parece lógico que, si has invertido mucho junto a determinada persona, abandonar la relación con lo que significa irte, perder lo que hiciste y le pusiste al proyecto de familia, pareja, material…; hace que continues como ese jugador de ruleta a mitad de la madrugada, que en vez de irse admitiendo que ha perdido y algo le queda, no tuvo suerte o se equivocó, piensa en seguir adelante y recuperar lo perdido hasta perderlo todo.

  • Who said that life is fair?

    Exagero un poco, no es vida la de los albañiles que construyen una obra significativa, por ejemplo, un edificio de departamentos, no tienen fines de semana, ni feriados, ni siesta, con luz solar o sin ella trabajando, llueva o se parta la tierra, demorando una eternidad; tampoco tienen vida los vecinos del lugar que deben soportar toda esa mierda.

    ¿Quiénes son los dueños reales de algo, los ocupantes de una casa o los propietarios del inmueble; quien es el titular de este texto que la IA usa y reproduce sin citarme? Veo a muchos inquilinos comportarse como los que mandan en el barrio, cuando en realidad están de paso.

    Busco llegar a esta Democracia que se nos vende unida al libre comercio y los emprendimientos; similar a ser chinos democráticos y liberales. Entonces, si el Mercado me ofrece libertad y no salgo de pobre, nos están mintiendo, alguien se queda con el vuelto; sin dinero en este esquema nadie puede ser libre. A cambio para que no sufra pensando que no soy libre, tengo al alcance de la mano ser feliz porque querer es poder a pesar de todo y a cualquier precio.

  • Cancelación y vigilancia

    No hay nada más irritante que la libertad de otros, para la gente servil y autoritaria.

    Los hombres al igual que las mujeres estamos en la misma lucha en cuanto hombres y mujeres libres; no tenemos que aflojar ante quienes se sienten molestos/preocupados de vernos vivir libremente, expresarnos, participar en la construcción de lo público; en todos los tiempos se ha buscado silenciar voces, someterlos a estructuras, disciplinarlos.

    Por eso que, no idealicemos a todos los espacios políticos que se nos presentan como lo novedoso, levantando banderas de la libertad con demasiada liviandad; en Argentina se ha puesto de moda esto…; porque cuando vamos a la lógica interna de funcionamiento de los mismos, nos encontramos con un sistema verticalista, unos cuantos comisarios políticos cortando la torta y el resto de adorno obedeciendo.

  • No somos inteligentes, pero lo parecemos

    Cuando nos toca perder sin chistar, por confiar demasiado, suele pasarnos que los más cercanos son los que mejor te clavan la puñalada; una forma romantizada de ir superando la cuestión es dejar con una deuda moral al que te cago, ubicarte en un estadio superior donde perdemos por generosos que somos, entendemos así la vida….

    La realidad se termina imponiendo. La verdad que, al delincuente, a la rata o cagador, le importa una chota todo ese idealismo de perdedores.

    La gente que tiene mucho dinero es realista, no se inscribe a ninguna ideología; nos venden eso para consumo de la gilada y poder lucrar con el negocio de administrar la fe de los demás.

    En cambio, los pobres, llenos de creencias, tenemos ideales, sueños de Pijotes de la Mancha; sepamos cómo termino el Quijote, perdió, se le cagaron de risa, cayó enfermo y murió solo como un perro. Matemática.

  • Leer y vivir

    Esto de sumar años de vida para obviamente vivir más tiempo, no necesariamente es calidad de vida. Tema recurrente, corrobore esta verdad con la gente lectora que leen muchos libros, no necesariamente crecen como lectores y tampoco leen mejor por sumar libros en su haber.

    No sé qué hago escribiendo de la lectura, en un tiempo de textos audiovisuales para consumo rápido, cortos, entretenidos, donde referirme a los libros en formato de papel es cosa de dinosaurios que todavía no nos cae la ficha de que el meteorito digital ya impacto.

    Leer y vivir mejor, la idea, es por ahí.

  • No me van bien las cosas

    La felicidad con la vida no se lleva bien, aunque suene muy pesimista decirlo (alguien tiene que decirlo); la felicidad es lo más cercano a la muerte, porque son momentos de paz únicos e irrepetibles, por encima de la diaria que todos sabemos la manera de sobrellevarlos.

    ¿Entonces, estas enamorado o qué? Nunca fracasa el amor. La vida es aburrida siendo demasiado felices, encima bastante infelices somos en la obligación de ser felices a cualquier precio, como sucede en la actualidad. Tratamos de no mostrar en las redes sociales que nos van mal las cosas…; lo contrario estaría en ser realistas y eso realmente no hace de nosotros gente deprimida, ansiosa o con padecimiento mental.

  • Libertarios estatales de Santa Fe

    La inclusión social parece no ser el terreno donde se asienta el liberalismo, la justicia en cuanto realidad comunitaria está siendo cuestionada de manera liviana, simplista; es decir, solidaridad sí, pero no con mi bolsillo y de manera compulsiva.

    Esto encaja en la cabeza de cada vez más ciudadanos que se hallan azotados por impuestos, tasas municipales; un Estado prácticamente confiscatorio.

    Es interesante ver lo sucedido en la provincia de Santa Fe, porque corre el velo al cinismo generalizado de estos tiempos. Los empleados públicos provinciales tienen su Caja Previsional deficitaria, un Agujero Negro a las finanzas que venían cubriendo con la «solidaridad» encubierta de todos los santafesinos; hasta que llego el actual gobierno provincial disponiendo que sean los mismos estatales quienes aporten solidariamente para regularizar su propia situación. A esto llamo Justicia Social.

    Todavía no dejan de llorar, putear, quejarse y protestar; corta la bocha: entre privilegios y regímenes especiales de los asalariados estatales, los números nunca van a cerrar.

    Hasta los que se decían liberales libertarios pegaron el grito en el cielo, recurrieron a la Justicia…; es que la solidaridad cuando beneficia a un bando es meritocracia; pero cuando nos toca el culo, léase el bolsillo, es colectivismo socialista comunista.

  • Tuve que reírme ante el pensamiento de mi propio futuro

    el niño que fui

    no se sube conmigo

    triste payaso


    La gente de bien, el pueblo elegido.

    No nos resulta extraño que las verdades tienden a esconderse de las organizaciones, se atajan de las instituciones, el estado, las autoridades de cualquier índole, la moral de los elegidos por el poder.

    Cuando conocemos la verdad, fundamentalmente de nosotros mismos, y sin embargo, seguimos haciendo lo de siempre, somos esos tristes payasos, aunque nos hagamos llamar de otro modo.

    Defraudan. Hablan demasiado de trabajo, libertad, del Paraíso perdido y no vivimos libremente.

  • Los que estamos fuera

    Quienes toman decisiones en los gobiernos, administran lo público, pertenecen al entramado de la burocracia estatal, ocupan cargos en las instituciones, representan a los ciudadanos; se han hecho un mundo para ellos, encerrados mental y físicamente en edificios públicos, habitando expedientes, distantes de la gente.

    La distancia es cada vez más peligrosa porque la gente no es «los de ahí afuera»; el poder legislativo y el judicial pueden seguir sacándose los ojos en internas, dilaciones, operetas, ambiciones, reordenamientos…; la verdad se juega en el poder ejecutivo, hacia formas de democracia donde el presidente y su pueblo harán lo que tengan que hacer sin intermediarios.

  • No pinta bien la política barata

    Una de las posesiones más fuertes que tienen algunas personas, es que saben quiénes son.

    En cierto sentido son blanco de manipulaciones, la política va en busca de este capital humano escaso y vital para sostener cualquier proyecto duradero, del mismo surgen sentimientos de amor, odio, amigo, enemigo, sacrificio, todo o nada….; que otros individuos no tienen en su menú mental y espiritual, se suben a cualquier bondi con la misma rapidez con que se bajan.

    Hace poco me cruce con un afiliado libertario liberal que estuvo en las últimas elecciones, figureteando, acompañando una lista de concejales para la ciudad; ahora en otra, desvinculado completamente de la militancia, ocupado en sus negocios, sin tiempo ni siquiera para ver la realidad, en su mundo de ciegos-sordos y mudos; llegado el año 2027, veremos de vuelta su caripela, se sumara como si siempre hubiese estado conectado a los problemas de los vecinos. Pobre de nosotros los ciudadanos, si gente así logra una banca para «representarnos» o lo tengamos que bancar como asesor de no sé qué….