
lluvia que cae
el verde de las hojas
llena la mente
mira el gato
nada más que pasado
solo frío
olor a mate
entre voces calladas
el invierno

lluvia que cae
el verde de las hojas
llena la mente
mira el gato
nada más que pasado
solo frío
olor a mate
entre voces calladas
el invierno
Seamos sinceros, venimos reclamando soberanía en torno a Malvinas y para los ingleses el reclamo no es soberano, no dan lugar a negociar ni plantear ningún problema. Asunto terminado. Fuck you.
Nada es gratis. El Estado no es papa que viene a salvar tu inutilidad de hijo malparido e indefenso…; pero siendo argentino sabes mirar de reojo, pasaste cosas como el corralito de los dólares en el año 2001, aprendiste y ahora sos más bicho. Algunos vivenciaron de manera clara e indubitable que, si bien el Estado no salva a los ciudadanos de a pie, si lo hace con bancos, entidades financieras y grandes empresarios.
Entonces, te ganaste lo que tenes, no importa cómo, seguís acumulando gracias a Estados fallidos y sociedades débiles que te lo permiten; pero aún más, cuando sos lo suficientemente fuerte y manejas dinero en abundancia, ya no te importan los derechos, la igualdad ni la justicia, no las necesitas mientras estes en casa y no en Dubai donde serías una mojarrita entre tiburones.
Las dimensiones reales del fenómeno delictivo en Argentina no muestran a los niños y adolescentes como protagonistas principales de hechos que ocasionan la muerte de otras personas; si los efectos mediáticos con respecto a los pocos eventos que suceden en tal sentido, amplificando el temor y la indignación en la gente.
El pito duro sabiendo que la niña es menor de edad, no le importa, llega con los pies al asfalto sentada en el cordón de la vereda; puede ser su hija o hijo, pero no lo es. Activo políticamente, viendo comunistas por todos lados, despreciando a marrones, pobres y delincuentes……, se junta con su vecina Eva Braun, docente, paseadora de perros, que esconde a su hijo disca fafafafa y detesta la vida de los demás.
Cuando la desigualdad y el autoritarismo avanzan, se multiplican los discursos de normalidad, gente de bien, orden, limpieza, productividad, trabajo, progreso…. La cuestión es para quienes, no se ve eso en las calles de ciudades fantasmas; de hecho, podemos corroborarlo mejor en las cárceles colapsadas, la mayoría de los presos son gente pobre, ignorante, perejiles, adictos, atrapados en la corrupción judicial-estatal y marginados toda la vida de los beneficios de la sociedad organizada.
Los argentinos no somos tan racistas, mucho menos convencidos antisemitas; quisiera demostrar esta verdad, pero la realidad es suficiente al respecto, los millones de extranjeros, inmigrantes, que conforman nuestro pueblo lo saben; solo algunos desquiciados nos quieren importar un problema ajeno.
El fútbol lo confirma. Aquel cielo oscuro de la selección europea de Francia que pinta su blancura «sintiendo culpa»; nada tiene que ver con nuestra Argentina celeste y blanca sin vueltas ni cinismo.
Sostengo la idea de que los bancos son entidades cercanas a lo delictivo, sin embargo, el sistema bancario tradicional ofrece ciertas garantías a la hora de invertir, poner a resguardo dinero, obtener una rentabilidad mínima.
No suele haber demasiadas noticias acerca de tesoreros que se alzaron con todo el dinero físico o vaciaron las cajas de seguridad de los clientes; no afirmo que no haya sucedido. En el mundo de las criptomonedas como las puestas en riesgo de diferentes carteras de activos en la Bolsa de Valores, es volátil, abstracto.
Te aparecen dos chicos rusos que la tienen larga y se la terminan poniendo a cientos, levantan millones en minutos; después tenemos a los simpáticos hackers que vacían cuentas criptos y nadie da respuestas.

verdad que duele
sacude la escarcha
perro estoico
ahí siguen ellas
sombras de ideas fijas
cayó la tarde
se ve pobreza
árboles en silencio
es el otoño
Nadie nos impide estar cómodos en lo que somos, gente que no se cansa de ser pelotuda y su pelotudez es contagiosa; quizás no queremos darnos cuenta, podemos tratar de ser otras personas, se puede. El cerebro es rutinario, basta con hacer cambios de a poco, mentirle hasta que entre en el juego, cambiar en pequeñeces que no se perciban como castigos, reproches ni nada de eso.
Te autopercibis muy interesante, conectas con la humanidad, pero con nadie de carne y hueso fuera tuyo, hasta que te agarra el viejazo y queres tener hijos, terminas abierta de gambas con cualquiera, la Ley del Embudo «la más buena para el más boludo»; ciencia de la vida.
Nada está fuera de tu alcance mientras estes todavía en la vida, proba ser diferente. Miralo al Adolfo, humanista frustrado, pintor no valorado, amante de los seres de cuatro patas más leales y cariñosos del universo…; en la actualidad, un hijo de la PlayStation, gordito vegano que se olvidó de ser nazi viviendo frente a una Sinagoga, liberal de a ratos, haciendo política berreta.
Comprendo y me solidarizo con quienes se ven agraviados, injuriados de manera superlativa, atacados en su persona por pensar distinto o representar otros valores.
Aun así, no buscaría reparación en los tribunales; aguantaría, redoblaría la lucha fortalecido, en nombre de la Libertad. Sabemos lo que genera socialmente la industria del juicio al respecto, pagan justos por pecadores, socava la Democracia al extenderse la judicialización de la palabra.
No se trata de poner la otra mejilla, sino de padecer injusticia antes que cometerla. ¿Quién quiere dinero por una ofensa? Los que se dejan comprar, que le han puesto precio a su dolor; hagan justicia, no de ese modo servil.
Pareciera que siempre se necesita la Inquisición en tiempos de paz o cuando haga falta, echar mano de la misma le permite a cualquier poder instituido, quemar aún más al drogadicto, en vez de ir valientemente contra los narcotraficantes; hay suficiente poder militar y tecnología para liquidar el terrorismo en cuanto organización criminal, pero vamos por la fácil, exterminar un pueblo entero; atacar el velo islámico, no las religiones monoteístas oscurantistas, en cuanto ideologías de muerte y contrarias a la libertad humana.
De ahí que se multipliquen los hábitos, uniformes, que esconden gente al servicio de una violencia organizada que produce efectos en la vida de todos, desde el miedo, la obediencia hasta la sumisión. Las instancias de sujeción y autoridad las conocemos: Ley, Orden, Derecho, Justicia. El monopolio de los fierros sabemos quién lo tiene, el Estado.
El punto de vista del ganador luce como verdad revelada, aunque lluevan opiniones diversas alrededor de los acontecimientos, hechos que terminan siendo interpretaciones de lo que nos viene pasando.
No sabemos desde cuando se fue gestando entre los argentinos el miedo al futuro, mucha gente vive al día; simple…, hubo un tiempo mejor, veníamos cayendo, hay culpables, nunca terminamos de salir, nos reseteamos en lo mismo, volvemos, limpiamos y el horizonte de lo que vendrá se nos cierra a pesar de los discursos.
Tampoco se explica muy bien las razones que han hecho circular tanto odio en la sociedad, odio convertido en violencia verbal, mental, moral, física; resentimiento que avanza y no es compatible con la libertad.