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  • Solange Musse, ni perdón ni olvido

    Hemos visto el fallo del Jurado popular y técnico, contrario al padre de Solange Musse, quién exigía básicamente que se condenara el proceder estatal que le impidió ver a su hija enferma durante la cuarentena de la pandemia, desoyendo las cuestiones de humanidad esgrimidas por quién había viajado desde lejos para despedirse de su hija; el final lo sabemos, ella murió y el padre se quedó sin nada.

    Aquí viene lo de siempre, aquello que los LIBERTARIOS de verdad (no determinados figuretis afiliados a partidos políticos que se hacen llamar «libertarios» o algunos que dicen ser leones romanos de las fuerzas del cielo; todos creyentes de una libertad muy de derecha, muy estatal; nada diferente a los kuidadores kk que nos impusieron un Régimen contrario a las libertades individuales); nunca dejamos de criticar e ir en contra del mismo, al igual que aquél Milei no presidente del sentido más radical y auténtico, coincidimos en señalar al Estado asesino, ladrón, inhumano.

    Nos olvidamos de esa dictadura sanitaria nacional y popular, que privo a los argentinos de muchas cosas, obviamente, el olvido es parte del cinismo generalizado; somos aquella y esta sociedad organizada, que cuando tiene que ponerse la gorra y calzarse las botas, lo hace sin miramientos morales que la detengan en la violencia institucional que se lleva adelante.

    Al final, nos terminamos entendiendo muy bien en esta Argentina compuesta por ciudadanos de carne y hueso como vos, yo y tantos otros; con funciones, labores, roles, responsabilidades, autoridad, cargos, títulos, leyes, reglamentos, disposiciones, protocolos, estructuras…; porque el Estado somos todos.

  • Algo de política santafesina

    Nos quejamos de los cuidacoches, limpiavidrios, llamados trapitos y los más «intelectuales» cuando se enojan los nombran lumpen.

    La cuestión que tenemos a esos supremacistas desinhibidos, Argentina está en un tiempo de desinhibición, te aparecen violentos por todos lados, especialmente en el mundo de las palabras en la web, redes sociales, donde la tienen larga junto a otros perros que ladran y algunos están apuntalados por estructuras de poder; allí los vemos a estos pescados nadar cómodamente a favor de corriente; pero si los sacas de la pecera, no sobreviven.

    Por eso, contra los trapitos operan de la forma que saben hacerlo, jugándola de ciudadanos decentes, llenos de sentido común, «democráticos», desde la corrección política, victimizándose con vistas a un interés público; en el fondo, buscan eliminar a los supuestos delincuentes que lavan y cuidan coches, como no tienen los huevos de hacerlo por sí mismos, ya que son malos patoteando viejos, discapacitados, niños, gente indefensa, pero frente a estos laburantes de la calle se dan con esa dosis de realidad que no quieren aceptar; en este punto nace la política (por dar un ejemplo entre otros), usan los mecanismos institucionales y se ganan los fierros de las fuerzas de seguridad a su favor.

  • Vendedores ambulantes

    Ir al encuentro de los demás en la venta ambulante de algún producto, en tiempos atravesados por el Estado, sus condiciones y privilegios; donde la ideología de Mercado pesa y también produce formas de ser; se requiere de fortaleza.

    Muchos creen que terminaste en eso y no suponen que tal vez elegiste esa vida ambulante en libertad; hay que tener un discurso de dignidad a mano ante la compasión de algunos que te compran lo que vendes para ayudarte; argumentos más allá del bien y del mal, por el bolsillo flaco de muchos; la mentalidad comercial fijada a lugares; si uno está bien económicamente, en la postura del hombre o la mujer simbólicamente rico con un capital cultural considerable, encima libre, se ríe de los prejuicios de todo el mundo, porque la independencia y autonomía desde la cual interactúa es poderosa; pero si esta movido por la necesidad, las cosas cambian.

    En ciudades como Santa Fe, donde si se postula Adolfo El Alemán prometiendo hacer desaparecer a los trapitos cuidacoches, arrasa en las elecciones; se complica presentar al vendedor ambulante como una persona emprendedora, un empresario.

  • Más casta, imposible

    No demos rodeos, entre libertarios conservadores liberales republicanos de todos los colores y la fauna que grita libertad, hay gente involucrada de manera activa en política, siendo afiliados, militantes, colaboradores, simpatizantes, integrantes de grupos en la web, influencers, twitteros…..

    De los cuales, varios aparecen en las listas proselitistas, con algún rol en determinadas estructuras partidarias, oficiando de referentes, coordinadores, presidentes de organizaciones, asesores, legisladores………………..; son en su mayoría fantasmas, gente muda, como si fueran parte de algún clan o integrantes de una logia; espectros, la juegan de «perfiles bajos» hacedores, restringiendo sus apariciones en redes sociales o teniendo un mundo paralelo de ficticios contactos, cuando en realidad no se les cae una sola idea propia, no saben, no contestan, no dan señales de vida (pero determinados personajes muerden su buena tajada, se llenan los bolsillos con el dinero de todos los ciudadanos)…; solo reproducen discursos, frases prestadas, fotos, videos, audios, flyers de sus patrones políticos.

  • ¿De esta cómo salgo?

    Ver a no poca gente, no sé si escondida de la vida o invisibilizados, sin demasiadas chances de mostrarse significativamente ante los demás, esto último es en definitiva la existencia ciudadana, aparecer ante otros en el espacio público; todo hace que, en realidad, la Democracia sea vivida, usufructuada en los beneficios que nos damos organizativamente, por unos pocos.

    ¿En qué momento dejamos de ser útiles, valorados, necesarios, tenidos en cuenta, respetados? No se trata necesariamente de ser un viejo, jubilado, sin vivienda, pobre, feo, enfermo, discapacitado, desocupado, sin oficio o profesión…; hay una previa que incapacita a muchos, daña vidas, carcome por dentro a las personas, ensañándose con los más débiles y vulnerables. Lo triste es ver el esfuerzo que hacen por seguir encajando con los demás, buscan agradar, ser aceptados, mendigan reconocimiento, cariño, aceptación; cuando sabemos que ya caducaron, están socialmente acabados, desechados.

    Si pudieran dar vuelta esa desventaja y transformar las energías en acciones desestabilizadoras del sistema, que ofendan al poder, allí donde la desfachatez del mismo se les presente, quitando colaboración, desertando de lo previsible, no prestándose al juego…; seria el comienzo del fin.

  • ¿De qué lado estas?

    Pensar que Bill Gates nunca tuvo un título de grado, le dieron uno honoris causa similar a los truchos que las universidades argentinas le otorgaban a Cristina Kirchner y otros personajes mediáticos.

    Y como supuestamente todos somos Bill Gates, el éxito nos acompaña, es cuestión de que suceda, al igual que las revoluciones mágicas de la izquierda argentina, siendo parte de un proletariado global que saldrá con palas en mano y cambiara el mundo; recomendaría leer, leer mucho, no cualquier libro, empezar por los clásicos de la filosofía; sé que no nos vamos a hacer ricos de esa manera, sí libres, ni dudar esto último, esta diferencia es abismal en el transcurso de la vida; quienes mandan en el planeta son lectores mentalmente independientes, los cuales se han abocado a diferentes ciencias y saberes que le dan poder real sobre todo; para el resto, están tik tok, instagram, facebook, whatsapp, twitter, youtube, pornhub………

  • ¿Qué viene después?

    Estamos densos los argentinos, le seguimos dando al triunfalismo peronista bonaerense que saco con toda la mugre del aparato estatal, lo que viene sacando de votos hace décadas, como si esos votos les pertenecieran al igual que la vida de quienes fueron a las urnas.

    Abandonemos esa trampa. Hay molestia en la gente, viene de hace tiempo, lo relevante es que casi un 40 % no fue a votar, aunque ninguneen esos datos como lo hacen en la provincia de Santa Fe, en ciudades como su capital tienen un récord histórico al respecto; por lo menos es provechoso para quienes buscamos organizarnos en torno al malestar, confluir en algo que una nuestras palabras, quejas, puteadas, discursos, gritos, denuncias, críticas…….., a nuestro cuerpo, a lo que vivenciamos junto a otros en carne propia y convertirlo en acciones directas.

  • Políticamente feliz o infeliz

    No podemos pensar nuestra realidad, siempre con los ojos de los desposeídos, la gente pobre, caída, marginada; hagamos algo entre todos para estar mejor, pero no nos encasillemos en el populismo de siempre que reproduce pobreza acrecentando poder.

    A los argentinos nos sucede la de siempre, somos cagones, lamentablemente ese miedo, que parece colectivo, es muy individual, solo que al ser muchos nos juntamos el hambre con las ganas de comer; hasta para el amor le tememos a la libertad, los vínculos aterran, en el resto de las relaciones ciudadanas nada nuevo; hay que pensar dos veces en hacer negocios, jugarte por un proyecto, sabemos que si nos sale mal no nos levantamos más; el que cae ahí queda, de esa no salís. Por lo tanto, además de vigilantearnos unos a otros, envidiarnos, desconfiar de todos y todo, cada uno tirita a su modo, ni siquiera lo conseguido personalmente es la seguridad que nos da respiro, nada basta, no hay capacitacion, laburo, cargo, que te den tranquilidad y te permitan vivir en paz.

    Por eso tenemos no poca gente que se siente políticamente feliz o infeliz, dependiendo de las administraciones estatales de turno………; hacen link siempre con la actualidad y no vinculan lo que les está pasando a las condiciones externas de posibilidad que venimos permitiendo/haciendo realidad en cuanto Comunidad; sino que tienen al gobierno y el Estado, como refugios de su precarizada, individual y temblorosa existencia.

  • Nosotros, los argentinos

    Cuando uno está enfermo es proclive a estar sensible, atento al presente de manera obsesiva; lo comprobé habiendo compartido espacio laboral con gente enferma de sida, temerosos de resfriarse, variaciones del clima, condiciones meteorológicas adversas; el día a día es lo que importa.

    Nuestra sociedad argentina, al menos un sector importante de la misma por su cantidad, sobrevive abocada al hoy, aquí y ahora. Para ellos no hay futuro, por lo tanto, son reaccionarios a los momentos, no cabe con esta gente el mediano ni el largo plazo; a pesar del cúmulo de información que se comparte por diferentes medios, donde tomamos conocimiento de otras naciones que ya se preparan para futuros peores, derivas hacia regímenes de gobierno restrictivos de la vida y la libertad, antidemocráticos, ante los cuales van a sucumbir otros (los menos preparados).

    El enfrentamiento bélico, económico, en el escenario mundial, entre potencias por ganar posiciones de ventajas con vistas a un futuro a su favor; es innegable, solo quienes están fuera del mundo no lo ven, es ingenuo pensar que no seremos afectados o sometidos a los intereses de los ganadores.

  • Reboot

    Solía hacer apuestas y la teoría que defendía era simple de verificar, ver de algún modo la vida que llevaba un empleado público para saber la vida de los demás; no diferían sustancialmente en nada.

    Quizás, esa cuestión con el tiempo sea extensible a los que vivimos en la actualidad en cualquier ciudad del mundo occidental; hay que parecerse a los otros para sobrevivir, de lo contrario te hacen pagar caro el desafío de ser distinto o ir contracorriente.

    Escribía Tolstoi hacia el año 1860, en su novela «Guerra y Paz», que todas las personas felices son iguales, resultando interesantes los infelices. No adhiero a tal pesimismo, pero sí observo que quienes no tienen otro sentido en sus vidas que buscar ser felices, son predecibles.