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  • La gente que usa banderas

    Las cosas suceden por fuera de las palabras, parece una obviedad lo que digo, pero muchas veces damos por sentado que los conceptos, ideas, discursos, banderas, son algo decisivo en los hechos; sin embargo, la realidad puesta ahí, no fue puesta por nosotros, se acredita a sí misma, aunque la expliquemos y de vez en cuando hagamos algo para cambiarla; la naturaleza, el mundo, todo lo no humano es independientemente de que si estuviéramos o no.

    Por eso que cuando pretendemos leer el futuro, especular sobre quien va suceder a quien, los que ganen o pierdan, el mercado, la Argentina que viene, etc; donde todo es política de algún modo, cada uno sabe dónde se mueve mejor…; los libertarios que supuestamente como liberales no nos metemos en lo que hacen en la cama los demás, pero nos rodeamos de trolas y los chupa pijas de siempre, al enemigo lo tenemos dentro, dormimos con el mismo, los cuales terminan uniendo fuerzas con todos aquellos descontentos, que indudablemente están perdiendo con el actual gobierno nacional, de este combo se alimenta fundamentalmente el golpismo que tiene en jaque la gobernabilidad del país.

    A la gente le basta con que no le pisen la cabeza nadie ni nada, sobrevivir; una vez que logran esto y se sienten seguros, avanzan para pisarse la cabeza entre ellos; así que, gane quien gane, muchos argentinos vivimos el día a día, muy pocos realmente creemos que las cosas puedan ser como nunca han sido.

  • Soberbia libertaria

    La falta de respeto a los discapacitados, incluso para con algunos que ni siquiera pueden defenderse, la misma risa de las que festejan los abortos. Patético por parte de algunos twitteros muy reconocidos entre los libertarios liberales argentinos; pero no resulta ajeno, es un hecho triste entre otros de diversa índole, propio del ambiente político de violencia en el que estamos envueltos los argentinos.

    La soberbia es un plus argento, hay gente soberbia para hacer dulce y lo echan a perder todo; actúan con temeridad desde cierta «superioridad» preocupante…; he planteado la cuestión de manera formal; nada, no pasa nada, fingen demencia, priman otras cosas, importa el fin que se persigue y no los medios de como lo hacemos. Hay un contexto que lo habilita, donde el «respeto» se lo ganan los que la tienen supuestamente más larga.

    Esta cuestión es como jugar con la buena suerte, en algún momento se termina, y cuando nos abandona, no todos estamos preparados para sobrellevar los días que vendrán; comprendo, no se puede ser frio y caliente, dulce y amargo a la vez; el personaje se comió a algunos libertarios que los vemos cacarear en todos lados, son quienes la supieron ver, desde el Congreso de la Nación, las Legislaturas provinciales, los medios de comunicación, redes sociales, espacios políticos….; es decir, los argentinos en cuanto vecinos, sociedad, comunidad, grupos de participación, nos cansamos de ser parte de la corrección política, los buenos modales, educación, la consideración a nuestros mayores, empatía para con el débil, la solidaridad hacia el que nada tiene, humildad como valor, el reconocimiento de lo diferente….; aparentemente no corre más eso, ser cruel es la moneda de la actualidad, la que garpa.

  • Nadie y los audios filtrados

    Espionajes, filtraciones de audio, acciones extrajudiciales que están fuera de control, no hay Democracia ni Estado de Derecho que pueda arbitrar los medios legales para poner límites a este tipo de accionar.

    Fueron los rusos, kirchneristas, periodistas, doña Rosa, Pepita la Pistolera, gatos libertarios……; así nos metieron dos bombazos y seguimos con la novela de acusaciones que termina con Irán como el malo de la película, porque somos tan inútiles judicial y policialmente, todavía no podemos tener ninguna certeza después de décadas de «investigación».

    El error de base, donde el actual gobierno nacional es el responsable, fue darle más poder a la SIDE, asignarle obscenamente un presupuesto innecesario, que evidentemente dejan mucho que desear en medidas de Contrainteligencia, en el supuesto que ellos nada tengan que ver con lo sucedido; debemos proteger a nuestro presidente y su entorno cercano de gestión; no lo están haciendo bien.

    Tendríamos que haber limpiado la SIDE, plagada de cuadros políticos del gobierno anterior; deshacernos de la gente inútil y ajena al ámbito de la Inteligencia, desarticular el mundo de serviles comediantes que viven de hacer novelas, embarrar la cancha con puterio interno, operaciones políticas; terminar con los mercenarios que juegan para los intereses del poder de turno, porque hoy nos resultan útiles a nosotros y mañana trabajan para el enemigo.

    Ahora, nadie es, nadie sabe, nadie contesta, Nadie, el mismo Nadie Estatal de siempre.

  • Ciudad de Santa Fe para los santafesinos

    Con la reforma constitucional de la provincia de Santa Fe, donde se habilitan las autonomías municipales; es el momento del pueblo santafesino.

    Por un lado, con esta reforma pensaron aumentar burocracia estatal, repartir poder, más empleo público, mayor discrecionalidad financiera; sin embargo, se les escapo una a favor de la gente, que podemos darnos nuestro propio gobierno como Ciudad, nosotros, los que vivimos aquí, aquellos que no caímos en paracaídas de ningún lado, salidos de esta tierra (la de nuestros padres y abuelos), donde nos criamos.

    Nuestro gobierno municipal, superemos la infancia a la que nos sometieron políticamente, es hora de gobernarnos a nosotros mismos.

    Basta de la estafa que significan los partidos políticos provinciales, nacionales; nunca fueron propios, siempre ajenos a la realidad local; son una decepción, un emprendimiento para beneficio de unos pocos que ni siquiera viven entre nosotros, mientras la ciudad de Santa Fe a la que dicen representar se cae a pedazos y muchos santafesinos sobreviviendo en una pobreza que avanza irremediablemente; no representan a nadie, atienden sus propios intereses. Por eso no votamos, no queremos ser parte del juego de siempre, nos salimos del juego.

    Llego la Gran Hora del Pueblo Santafesino, organizarnos a través de una Fuerza social, política, democrática, real, propia, de una Ciudad de Santa Fe para los santafesinos.

  • Con los pies en la tierra

    Asistimos, al menos en Argentina y la región, a los últimos manotazos de la religión cristiana fundamentalmente, que esta incursionando abiertamente en política (no quieren aflojar con el curro y el poder sobre los demás), lo vemos de manera descarada en legisladores, gobernantes, funcionarios públicos, que antes fueron pastores protestantes, saltarines evangelistas; también se están animando los curas católicos, que ya tienen su historia de cargos estatales y no les basta con estar metidos en las estructuras del poder, sino que van por más empujados por la competencia.

    Este narcisismo que no abandonamos, una suerte de infantil forma de ser que persiste toda la vida, donde supuestamente hay un sujeto que hace posible la realidad fuera del mismo, el mundo; aún más, el universo como despliegue de un ser divino que tiene todo planificado, determinado.

    Nos hemos creído el centro del cosmos, seres humanos hijos de Dios, en un espacio infinito o potencialmente infinito, donde Dios eligió este planeta para venir y crearnos a nosotros; que a pesar de lo que la ciencia ha corroborado sin lugar a especulaciones metafísicas, venimos de los MONOS y de forma contingente; asimismo, somos producto de la sociedad; lo que llamamos «yo» es un personaje influenciado por un conjunto de fuerzas que residen en el cerebro sin control consciente; la tierra, un granito de arena en medio de galaxias interminables, agujeros negros e incontables estrellas.

  • Matando a la persona equivocada

    No soy terapeuta, ni psiquiatra que puede recetar la pastilla indicada que una vida esta necesitando. El suicidio, tiene variadas aristas, se hace imposible teorizar o tener verdades sobre algo que no podemos vivir; nadie vive su muerte. Si, creo que el suicida apunta al sujeto errado; asimismo, los asesinos son los otros, como el caso Nisman, le salieron con los tapones de punta de todos lados y lo suicidaron; no fue Mahoma ni un enviado de Allah que se metió por el agujero de la cerradura del baño del fiscal argentino y lo mando al Paraíso, nada de eso. Un crimen social y político.

    Matar a la persona equivocada, es un síntoma de estos tiempos, donde estamos desvinculados de nosotros mismos como unos extraños, no nos conocemos, nos leemos mal, tenemos opiniones de cada uno y sabemos en definitiva que significan las «opiniones»; vivimos desdoblados entre un yo para consumo de los demás y el ensimismo desconocido; incluso, tememos ese acercamiento, el silencio que conlleva estar consigo mismo, pensar; por lo tanto, ese silencio que precede a la caída es lo letal, si no lo sabemos manejar, porque nos empuja a otro silencio donde todo es demasiado tarde.

  • En qué libertad estamos

    Así como se banaliza el mal a menudo, hacemos lo propio con la libertad, vaciamos de contenido la misma cuando entra a significar cualquier cosa.

    La siempre renovada dupla del mal y la libertad, donde el cinismo cristiano saca provecho haciendo política; supuestamente priorizan la libertad que nos hará buenos y gracias a la misma iremos al cielo……; seamos sinceros, si la historia comienza con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, terminando con la muerte y resurrección de Jesús. ¿Que sigue ahora y cómo? Parece que la peligrosa libertad nos lleva al desastre, lo arruina todo.

    ¿Qué libertad nos interesa tener o realizar, la del querer o la del poder? Empecemos diciendo, «querer no es poder». La libertad de poder no es solo elegir, sino empezar algo completamente nuevo; de esta libertad se desprenden las acciones que pueden cambiarlo todo; el resto es chachara, interioridad, subjetividades de los que se creen libres.

  • Nueve Nueve Seis

    No te compres el cuento de que el trabajo dignifica; no estaría mal preguntarse a quienes beneficia esa creencia. ¿Estás seguro, que nos echaron a todos del Edén y no se quedaron algunos a disfrutarla, mientras el resto se gana el pan con el sudor de su frente? ¿A la gente le gusta laburar? De los que trabajan, habría que ver si todos están haciendo lo que soñaron ser, lo que eligieron para sus vidas, porque son lo que hacen, «suponemos esto último».

    En el Mercado te esperan con los brazos abiertos, a vos consumidor, que te aburrís si no consumís y te la crees cuando pones el lomo de sol a sol. Por cuanto trabajar te hace libre. ¿Nos hace libres, trabajar? En este punto, ya me bloqueo Milei.

    Sabemos que, movidos por la necesidad, laburamos; estando obligados porque nos ordenan, laburamos; esclavizados a diversas ambiciones, intereses, adicciones, trabajamos. Te han dicho que si trabajas, trabajas y trabajas, vas a progresar, tener mucho, mucho dinero; porque querer es poder. ¿En serio, te creíste eso, cuantos Donald Trump ves a tu alrededor?

    No todas son pálidas, les dejo el secreto del éxito y la felicidad de la gente que vive en los países que más prosperan: 996, laburar desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana. Elon Musk y los chinos, no pueden estar equivocados, a los hechos me remito.

  • Más allá del hombre y la mujer

    Un título nietzscheano, es interesante ver que a pesar de la misoginia que expresaba Nietzsche en varios de sus textos, presumimos que sabía de mujeres, nadie que odie puede no conocer bien lo que odia, padecerlo, tenerlo muy en cuenta; no lo sé, son especulaciones.

    Sin embargo, en los filósofos del futuro, se supone a la verdad como mujer, no hay preponderancia masculina, ni siquiera división de sexos. Ubermensch, que no es el Superman de los Shopping y los rifles automáticos, sino la superación de lo humano, lo sobrehumano, no responde a ningún régimen político de asignación de identidades; no es un Ubermann, porque sería más de lo mismo, para eso nos quedamos como estamos.

  • Resentidos de la libertad

    «Del pasar de largo», Así Hablo Zarathustra, Nietzsche. «Era el mismo loco a quien el pueblo llamaba «el mono de Zarathustra», pues imitaba en el tono y los giros de sus discursos, y además gustaba de explorar igualmente los tesoros de su saber».

    «¡Viva la libertad, carajo!» «¡Zurdos de mierda!» «¡Parásitos mentales!» «¡Ratas inmundas!» «¡Viejos meados!» «¡Discapacitados, bobos!» Tenemos en las filas libertarias cada personaje, actores de ocasión, imitadores, blasfeman la Libertad con el show de sus apariciones en las redes sociales, jugándola de libres que solo saben putear desde frases prestadas o desinhibidos mostrándose «fuertes» con los más débiles.

    No nos ofende su violencia, sino la parodia de que la tienen larga cuando sabemos que realmente no se la bancan; la voluntad de quienes se autoperciben fuertes con el que esta solo y caído, fantasean en el palabrerío de los que se creen arriba de otros, supremacistas resentidos que aprovechan la ocasión en que se ven apuntalados por estructuras de poder para escupir su odio.

    Los Libertarios de verdad, nada tenemos que ver con esta gente.