Resulta desfachatado ver que las iglesias católicas y los templos evangélicos, cerrados la mayor parte del día, incluso de la semana. Los motivos razonables son la inseguridad, falta de personal, gastos, otras actividades, etc.
La cuestión es simple, ya tienen la vaca atada, sostenemos el culto oficial con nuestros impuestos y los que dicen ser protestantes les llueve dinero supuestamente del cielo; todos colgados del bolsillo de los ciudadanos.
No sé para qué tener un templo, iglesia, a la que un cristiano no pueda concurrir libremente a la hora que sea, orar, entrar en sintonía con un ámbito sagrado, un lugar para agradecer, pedir, recargar energías para seguir adelante………
Están borrados, parece que le tuvieran miedo, desconfianza a la gente, a los creyentes; se cuidan de ellos, se cierran entre cuatro paredes con candados en las puertas, enrejados, lejanos del prójimo.

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