Visitar presos puede tener variadas motivaciones, desde negocios, evangelizaciones, política, proyectos educativos, hasta sentimientos por la cercanía con la persona guardada.
Algo sin lugar a dudas que nos llevamos al entrar y al salir, en visitas a diferentes pabellones, es que uno podría ser ese con el que charla, en no pocos casos la distancia es el azar, cualquiera puede estar en el lugar de cualquiera; no simplemente por una cuestión de empatía o romantización de esa vida privada de libertad.
La suerte que tienen algunos personajes afuera en nuestra sociedad, siendo la mierda que son, lo dañino de sus existencias, las veces que se salieron con las suyas, la impunidad que manejan…; nos permite ver claramente que en la cárcel hay gente con mala suerte, sin acceso a la Justicia, perejiles, muchos pobres, otros ignorantes caídos en desgracia; sin obviar los delincuentes que realmente no sirven para convivir en la Comunidad.

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