Autor: José Antonio Muhando

  • Todo va a estar bien o el pedo liquído de una charla de CBC

    Las ensaladas de vidas dañadas que se encuentran, interactuan, participan en el show de mostrarse, intercambiar dramas, empoderarse, construir cierta autoridad malentendida por cuanto el amor ni la amistad necesitan confesiones.

    Obviamente, a la base esta el ingrediente secreto: la sociedad, las condiciones materiales de existencia. Pero como no lo queremos ver de ese modo, fingimos no darnos cuenta; nos negamos a pensarlo en esos terminos y algunos encaramos el asunto yendo equivocadamente al psicólogo.

  • Humillar, exhibir y vender

    A las personas las conozco por como tratan a sus padres, que hijos tienen y si fueron capaces de haber hecho amigos reales en su vida. No hay más nada que hablar, lo demás es relativo, comercio, poder, relato, turismo.

  • Argentina que no queremos ver

    Las ideas liberales libertarias no funcionan en Argentina, culturalmente somos un pueblo reaccionario, domésticos al poder de turno; en lo económico, por donde la mayoría piensa, desde el bolsillo, pocos quieren invertir en ser mejores y competir; la idea que predomina es cazar en el zoológico, subsidios, protección estatal. Un sistema de privilegios y regímenes especiales, encadena toda la vida social organizada.

  • Cosa de locos

    En la mala, caído y sin rendirse, no está solo teniendo quien lo quiera; al final, se vuelve adónde nos estaban esperando, si nos perdimos hay que regresar allí, donde comenzó todo.

    A nadie le dijo Abraham lo que estaba pasando, como un día cualquiera salio con su hijo, beso a la madre del mismo, dejo que ella lo depidiera y avanzo en silencio hacia la montaña.

    Zarathustra, después de muchos años en soledad, emprendió el camino del descenso hacia el encuentro con los hombres.

    Ulises, Odiseo, nombres de lo mismo, pudiéndo ser eterno cuando Calipso, diosa hermosa, lo quería junto a ella (o para ella) y no la estaba pasando nada mal…; prefirió seguir el viaje de un mortal, ir al encuentro de los demás en sociedad.

  • Milei en el baile del mono

    Que Milei haya ido a Brasil a faltarle el respeto al presidente de ese país, es un desafío hasta donde tensar la cuerda, de que somos capaces o que tan temerarios podemos llegar a ser con tal de montar un show. No lo es por sus actos enmarcados en estrategias difíciles de comprender; sin quererlo y no teniendo esa intención, hace apología de la violencia: en el mundo de algunos picapiedras supremacistas argentinos, se replican y potencian acciones de esta índole contra los demás, cruzando un límite inadmisible que traerá si o si consecuencias más violentas, el tiempo confirmará esto que afirmo.

    He comentado en una entrada de este sitio web, en tercera persona, de modo jocoso, en broma: efectivamente, me pongo como un caso entre otros, después de más de una década de haberme desarmado, apostando a la convivencia en paz, la participación ciudadana en libertad y el respeto hacia quienes piensan distinto….; me basto haber militado y ser parte en grupos de acción entre afiliados «liberales libertarios» de Santa Fe, para terminar corriendo a la armería, comprarme un arma, desafiliarme, alejarme de la política partidaria y hacerme de enemigos.

    El mensaje tiene que ser claro ante este fenómeno que no es meramente local; amenazan nuestra libertad, no les tiene que salir gratis, no puede quedar sin respuesta.

  • Food jerky

    Aquí tenemos el charqui, lo resume todo, no necesitamos esconder o tapar lo que siempre estuvo allí en los pueblos andinos, mucho antes del saqueo y conquista de América. Si, esto es Filosofía, pensar, hablar y vivenciar la existencia; ésta última no es el ser que piensa y luego existe, sino quién ahora se bebe una birra mientras mastica carne seca estilo tradicional picante.

  • Lo que está en mis manos

    Por cada elección que hacemos, nos afirmamos en determinado andar y dirección; digo sí a algo y otros no son necesarios, similar a lo dicho que se sustenta en el silencio. Lo vivimos y generalmente escuchamos lo injusta que es la vida, pero no lo es, la injusticia es lo propiamente humano, querer no es poder como dicen los que gustan hablar sin comprender, porque puedo quiero, a la vez se muy bien lo que no quiero.

  • Somos libres. ¿Somos libres?

    ¿Qué cosas sacarse de encima para ser libre? Cada uno lo sabe y lo sabe muy bien cuanto más finge demencia. Por lo tanto, no hay algo así como un estado permanente de libertad, si lo hubiera, seríamos mentalmente estatales, el Estado busca permanecer en lo mismo, lo institucional perdurar, establecerse, aquello funcional a lo que es porque siempre fue así y así siempre será; por eso les cambias una coma, alguna norma, modificas un reglamento y pegan el grito en el cielo.

    Además, qué clase de libertad es esa que se duerme en los laureles. Quién nunca se preguntó «qué hago acá», «como llegue a esto» y un sentimiento lo saca de ese lugar, todavía le falta en el camino del libertario.

    La Libertad, decía Nietzsche, comienza cuando termina el Estado; no tomemos literalmente estas palabras, el Estado son instancias de domesticación y autoridad, donde la vida se somete.

  • Los argentinos lo hacemos con Fútbol

    Pobres mexicanos, que ni pidiendo un desagravio por la conquista y saqueo español, tienen una alegría sustituta; menos aún dignidad, ante el desprecio y robo de su tierra por parte de EEUU.

    Los españoles ni siquiera con una copa del mundo pueden mostrarse españoles, menos aún con algo de valentía y astucia reclamando por el Peñón de Gibraltar usurpado por los ingleses.

  • Nacionalismo argento, nunca nos fuimos

    Antes del mundial no existían, ahora no solo son alternativa electoral, sino que han quedado fijadas ideas de un nacionalismo no globalista en el imaginario colectivo. Simple, como siempre gracias a la progresía moral del zurdaje que nos ataca desde el globalismo internacional y ante el desconcierto de los progres argentos que se miraban en ese espejo roto.

    Así como trajeron a Milei y la truchada movida libertaria, ahora le suman la fachogresía nacionalista. Indudablemente, se vienen tiempos difíciles para la libertad en Argentina.