Autor: José Antonio Muhando

  • La tortuga se toma su tiempo

    El primero que debe entenderlo es nuestro cuerpo, de lo contrario a la larga nos enfermamos. Si día y noche estamos sobresaltados, en estado de vigilancia permanente por un leon que anda rondando o siendo ese leon que corre tras su presa sin alcanzarla…..; el paso del tiempo será un lento suplicio, desgaste pronunciado de nuestra salud.

    La tortuga opera de otro modo, se toma su tiempo para terminar ganando.

  • El estate quieto

    No solo el que se enoja pierde, sino que además queda al descubierto; si hemos conocido al panda Mahoma de la sonrisa buda y el saludo romano, mimetizado en la misma calle donde juegan niños de la colectividad judía, no podemos esperar a que siga dañando…..

    Este actor social hace tiempo viene actuando con impunidad, se le hizo costumbre, gracias al silencio, complicidad, cobardía de quienes lo conocen y naturalizaron esta violencia en aumento. La democracia con la proliferación de los derechos a granel, le bajo el precio a las consecuencias de los actos, sale barato joderle la vida a otras personas.

  • Astucia de los corderos

    No es como te la cuentan, quieren verte dejar las armas, bajar la guardia. Todo es mentira organizada, arman una estructura, tienen a sus peones y se reparten los cargos.

    Al fuerte lo quieren de su lado, poniéndole el cuerpo a las balas, mientras montan el negocio; si no te prestas al juego, quedas fuera o te crucifican.

    Te venden Isaías 11-6, todos como hermanos, juntos, durmiendo la siesta; pero nada es lo que parece, esperan que te duermas porque nunca pegan un ojo, desconfían de nosotros, somos un peligro para ellos, están al acecho, no duermen bien por pensar en vos; en la primera de cambio te entrampan.

  • Haikus truchos de recién

    libres lapachos
    flores que no están
    entrada a Salta

    casas de barro
    envueltas en soledad
    duerme la tierra

    verde Tucuman
    amanecer de árboles
    gente al trabajo

    noche blanca
    nada en la banquina
    rumea la mente

  • Árboles que dan sombra para después caer

    Allí donde se den las sonrisas, circula la libertad, lo sabemos quienes nos reunimos en torno a ideas, sueños, cosas por hacer; somos esa bendición que tanto invocan en vano los amargos de creencias serviles, ajena a prósperos esclavos preocupados por la felicidad.

    Lejos de la política y la religión; fuerzas de odio, supremacismo y resentimiento.

  • Nosotros los estoicos

    Si, nunca nos vencieron, seguimos aquí después de miles de años, nada en los tiempos planetarios.

    No somos una religión ni tampoco ideología alguna. Aquí no se trata de salvadores, sino de manejar variables que afectan la vida de cualquiera, una filosofía práctica.

    El doble filo que significa la sensación de control en la actualidad cuando te dicen «querer es poder», con fe se puede todo. Se pudo haber evitado lo peor, de haber estado yo; se que las cosas resultan cuando me pongo manos a la obra; porque todo depende de mi esfuerzo, se me pone algo en la cabeza y no paro hasta lograrlo.

    Fantasías del siglo XXI, en el mundo de los privilegiados de la meritocracia; donde solo algunos pueden atribuir ganancias a sus emprendimientos de antemano, pronosticar éxito como promesa de nacimiento, apellido de papá o dinero en la cuenta corriente de la peor es nada.

  • Neuroquímica de la revolución

    Los que entienden nos hablan de pelear o huir, cuidar o socializar; si fueran números tendríamos varias combinaciones de dos cifras; como decir un hombre sensible, suave, frente a una mujer dura y recia. Sin embargo, mayor presencia de oxitocina en las hembras con respecto a los machos, hace que aquellas tiendan más al cuidado y la socialización.

    Pero te vas haciendo viejo en el vigente esquema social de producción, consumo y descarte…; los viejos meados, discapacitados, pobres de mierda y otras minorías de perdedores, deben ajustar sus actitudes, esas respuestas al contexto de violencia, alejándose, recalculando; esto aísla, acrecienta la introversión y pasividad de muchos.

    ¿Cómo salir de esta, antes de irnos como si nunca hubieramos existido?

  • Mi cabeza judía

    Aunque mi nariz es bastante parecida, la sabiola no es moise, soy un estúpido. ¿En qué momento los argentinos volvimos a estas cosas rusas? Algo no está bien entre nosotros.

    Cuando termino la Primera Guerra Mundial, quedaron muchas mujeres jóvenes y hombres viejos en Europa. El negocio de la medicina de «rejuvenecimiento» se disparo, te vendían «testículos de gorila», que los pagaba quienes tenían la tarasca para eso. De ahí la ultraderecha, broma.

  • Haikus truchos santafesinos

    la Invencible
    silos galpones campos
    noches largas

    luces al fondo
    Tacural desde la ruta
    noche fría

    Palacios pueblo
    descansan las sombras
    invierno

    frío y viaje
    cerca de la oscuridad
    Las Palmeras

  • Mensajes nerviosos y errados

    Es obvio, te enfermas porque tenes una enfermedad, algo sencillo de entender y muchas veces nos aferramos a la explicación plausible/inducida de que como vivis enojado, triste, eufórico, todo se junta desencadenando lo que padeces; millones de argentinos tendrían que estar en la tuya; es probable que aumenten los riesgos, en las actuales condiciones socioeconomicas….