Autor: José Antonio Muhando

  • Los pobres vemos otras cosas

    No tenes un auto para dar vueltas y cazar moscas, sin dinero en que gastar, no conoces eso de viajar e irte de vacaciones, la alacena media vacía de mercaderías, sobreviviendo en un barrio periférico…; si por lo menos tenes Internet, boludear con el celular en redes sociales es tu salvación; aunque me digas que salir a trabajar por dos mangos o deambular por allí, es lo saludable.

    Buscan vender aquello de «la gente atrapada en la tecnología» de algoritmos y redes sociales; cuando los pobres vivimos en carne propia el sin salida de una pobreza que nos viene condicionando desde hace generaciones.

  • A punto de reventar

    Talleres que te enseñan a manejar emociones, cursos en gestión de estrés; en vez de luchar juntos, organizados, para configurar un mercado laboral menos invasivo, con 3 o 4 horas de trabajo diario, hacer crecer y circular la libertad entre nosotros.

    No, quedo demostrado con la pandemia de COVID; lo fácil que fue encerrarnos, la gorra de milico que teníamos puesta; desesperados por volver a la miseria de la normalidad, no hubo cambios, deseamos regresar a lo mismo y eso hicimos.

    De ahí este presente, gente colapsada mental, afectiva y materialmente; que busca capacitarse para aguantar y aguantar.

  • Interesados en la pobreza o cómo parecer un moderno faquir

    Ocurrencias que buscan descolocar al resto, un ejemplo entre otros: gente de buen poder adquisitivo jugando a ser pobres, con los bolsillos llenos, varias propiedades, durmiendo sobre una tabla en el piso, sin aire acondicionado ni ventilador en veranos intensos, solo con mantas y la ropa puesta en crudos inviernos.

    Síntomas de un tiempo donde salimos al rescate de nosotros mismos, cada vez más personas apuntan a correrse de las cosas, aunque sea transitoriamente, borrar algo de esa serie en la que están encadenados junto a muchos.

    Retirarse al silencio, los ayunos y la soledad ya no es cosa de monjes del pasado, sino de figuras públicas que adquieren notoriedad alejándose de los demás.

  • Panchos y caretas

    Pasear por el barrio, dialogar con los vecinos, caminar sus calles; parece cosa de locos.

    La idea aspiracional de muchos es parecerse a esos fantasmas adinerados que la viven, viajan por el mundo sin dejar rastros; bebernos un café en la plaza de un pueblo costero de Italia y que todos lo vean en redes sociales, nos hace olvidar por unos días nuestra existencia de inquilinos y cumplidores de horarios en un trabajo que no hubiéramos elegido de haber podido ser libres.

    Tantas ganas y garras, en tener tu casa con sello propio, viviendo en lugares donde se están terminando los vecinos, solo aparecen consumidores que vienen a gastar un rato y borrarse.

  • Mis empanadas salteñas

    La venta ambulante, además de ser una actividad de gente libre, resulta un tiempo propio de quienes nos demarcamos de lo normalizado e impuesto por el Sistema a la mayoría; si esta lleno de comerciantes caras largas, pagando usuras de alquiler por estar atados a un lugar que no lo vale o domésticos empleados encerrados en reparticiones estatales..; nos alejamos como aquellos lectores de textos específicos que rehuyen a las frasesitas prestadas en videos cortos de tiktok.

    Caminamos, andamos en bicicleta, sabemos que la supervivencia del ser humano en la tierra es gracias a nosotros que no estamos aplastados en el asiento de un auto; los que comemos alimentos no ultraprocesados, hacemos ejercicios físicos, nos cuidamos el cuerpo, dormimos bien, no dedicamos horas diarias de nuestras vidas navegando en la web o aferrados a la pantalla del celular, tampoco nos amontonamos en largas carreras presenciales de grado del pasado en universidades públicas.

  • Dinosaurios del presente

    No hace falta decirlo, siglo XXI, año 2026, con amor, espiritualidad y pensamientos positivos no te curas de una enfermedad grave; no se trata de tu culpa ni del alejamiento de Dios.

    No todos los que juegan al fútbol van a ser Messi, la paz en el mundo no se logra agarrandonos de las manos, rezando no habrá menos pobreza o hambre en la tierra.

  • El puto certamen político

    Cuando la participación en organizaciones partidarias de Argentina son manejadas por amargos pajeros supremacistas; descartan a la militancia y terminan defraudando a los ciudadanos. Tendrán urnas vacías en 2027, muchos no iremos a votar.

    Me canse de ver esto entre «libertarios», no hay géneros, a la Delcy Rodriguez del espacio político le encanta rodearse de porongas, poner a dedo referentes, armar La Lista y cacarear libertad.

  • Menudo de pollo liberal con fideos

    Es difícil el lugar desde donde la tienen que militar algunos libertarios orgánicos, cada vez más argentinos cortan alambre con el culo….; hay que cumplir órdenes, se viene un año electoral picante.

    Los de la superioridad estética de minas con dos dedos de frente puestas a dedo por pajeros pitos duros, de buen trasero, un par de gomas y con bancas de legisladoras; hasta pibes que te venden emprendedurismo, meritocracia, ratas currando con discapacitados, repartiendo medallas a garroteadores seriales de jubilados….; desesperados por entrar al Estado y salvarse.

  • El Milagro de la Fe

    Caminas días y noches renovando el pacto de fe, de un pueblo pobre, demonizado, pecador, culpable de terremotos y muertes, al que Dios enojado dejó librado a su suerte, hasta que un par de estatuas que sacaron de la iglesia trajo la bendición de las Fuezas del Cielo.

    Alrededor de la Virgen y el Señor de los Milagros, los más cercanos y privilegiados: narcos, gobernantes y empresarios adinerados de la casta.